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UN ACUARIO EN EL DESIERTO

Redacción Planeta Azul

¿Te vas de viaje? Entre tallos de lirios acuáticos se desliza un pez amarillo. Lo vemos sumergirse en lo profundo a través del agua cristalina, y alejarse hasta la otra orilla. ¿Dónde estamos? Aunque parezca mentira, estamos en el desierto más grande de América del Norte. A la distancia, la majestuosa cordillera Sierra Madre Oriental circunda el valle de Cuatro Ciénegas

MÉXICO, D.F; 25 agosto 2007.- México se cuenta entre los primeros lugares de diversidad biológica en el mundo, y entre las zonas de extraordinaria riqueza que tiene nuestro país, ocupa un lugar especial este valle, localizado en el estado de Coahuila.

Cuatro Ciénegas es el hogar de más de 100 especies endémicas de animales y plantas, y alberga uno de los humedales más importantes de México, formado por más de 200 pozas, ríos, lagunas y ciénegas.

Este valle pertenece a la ecorregión del Desierto de Chihuahua, su clima es muy seco, semicálido y rara vez llueve. Se encuentra en el fondo de una cuenca rodeada por las cordilleras de la Menchaca, la Fragua, la Madera, San Marcos y Pinos, que forman parte de la Sierra Madre Oriental. Esta peculiar situación geográfica favoreció durante miles de años el aislamiento y protección de la flora y fauna, que hacen de Cuatro Ciénegas un lugar único en el mundo.
 
LUGAR DE CIELOS INFINITOS
Como todos los desiertos, Cuatro Ciénegas posee una belleza minimalista que se advierte poco a poco. No hay a primera vista despliegues de exuberancia amazónica, ni montañas de picos escabrosos, ni mares rugientes. En el desierto es necesario modificar el foco de nuestra mirada, y lo maravilloso se presentará esparcido y sutil ante el ojo despierto.

 

cuatro-cienegas.jpg

 

Además de los espacios y los cielos infinitos, nos fascinan los pequeños detalles; ligeras variaciones en la luz a lo largo del día, una serpiente de lomo gris y panza amarilla como yema de huevo, plantas rudas que crecen en los suelos más improbables, flores de cactus, siempre con diseños fantásticos.

Sin embargo, el paisaje magnífico de Cuatro Ciénegas guarda un tesoro que lo hace único entre los desiertos del mundo: entre sus dunas espectaculares y arenas blancas, se encuentran, diseminadas como diamantes secretos, más de 200 pozas de agua transparente alimentadas por torrentes subterráneos, oasis azules inesperados que nos permiten bucear con esnorquel ¡en medio del desierto!

Como en todos los parajes legendarios, aquí se tejen leyendas. En realidad todavía no se sabe a ciencia cierta cuántas pozas existen; algunas permanecen secretas, sólo conocidas por algún muchacho aventurero o por los científicos que estudian desde hace algunos años este ecosistema.

A causa de sus características únicas en el mundo, en 1994 el valle de Cuatro Ciénegas fue declarado Área Natural Protegida por el gobierno mexicano.

las-pozas-se-originan-a-partir-de-rios-subterraneos-que-socavan-bovedas-bajo-la-tierra.jpgSe cree que en las 184 mil hectáreas de la reserva existen más de 200 pozas, con diferente tamaños, profundidades, composición mineral del agua, temperaturas; por lo tanto, cada una posee formas de vida únicas.

En el pasado la gente nadaba en todas las pozas, lavaba allí su ropa y pescaba, hasta que se descubrió que esas costumbres dañaban estos ecosistemas tan frágiles. Desde entonces, la natación sólo está permitida en algunas pozas destinadas como balnearios: La Becerra, El Churince, La Ilusión, El Anteojo, y Río Los Mezquites.

Sin embargo, cuando nos encontramos con el profesor Tani Campos, que será nuestro guía en estas tierras, no pudo contenerse y confesó: “De niño me bañé en todas las pozas. En ese momento la mayoría no tenían nombre y estaban escondidas entre matorrales a nivel del suelo, las encontrábamos por casualidad. Con mi hermano pescábamos en la Poza Bonita”.

EN LA TIERRA DE LA LUZ
cuatro-cienegas-5.jpgPara los científicos, Cuatro Ciénegas es una zona muy valiosa porque aquí se han encontrado más de 60 especies animales únicas en el mundo, como por ejemplo la mojarra de Cuatro Ciénegas, la tortuga bisagra de agua, y la lagartija dorada, que en muchos casos no están siquiera catalogadas, además de 800 especies de plantas también endémicas, es decir, que sólo existen en Cuatro Ciénegas.

Así, para iniciar la exploración del valle nos alojamos en la simpática ciudad del mismo nombre. Y en los días que siguieron nos dedicamos a recorrer, andando en vehículo o bicicleta, las sendas de arena que se internan en el valle.
 
LA POZA AZUL
A pocos minutos de la ciudad de Cuatro Ciénagas se encuentra el Centro de Información del Área Protegida. Desde allí caminamos unos cientos de metros, y encontramos, disimulada tras una cortina de juncos, la primera maravilla de la región, la extraordinaria Poza Azul. Sin duda la más bella, y la que alberga mayor riqueza de flora y fauna endémica.

Completamente cristalina y con una profundidad de 5 metros en su punto más hondo, se abre al cielo como un ojo de iris turquesa y pupila azul zafiro. Un mineral color azul en el agua produce esta gama de tonos caribeños.

cuatro-cienegas-3.jpgEl agua entra por una cueva subacuática y sale por otra, permanentemente renovada, como parte de esta misteriosa red de torrentes subterráneos que fluyen interconectados y alimentan cada poza.

Nuestro guía nos conduce entre los arbustos hasta donde aparentemente no hay otra cosa más que arbustos. Pero al acercarnos, a nivel del suelo aparece otra poza de aguas cristalinas y color verde esmeralda. Es El Mojarral, llamada así por la abundancia de mojarras endémicas. Verdaderamente parece un acuario natural. Los lirios acuáticos en el agua tan transparente parecen flotar en el espacio.
 
BAJO EL AGUA
Hoy nos toca ver Cuatro Ciénegas desde el otro lado del espejo, o sea, debajo del agua.
De las pozas-balneario, la de mayor tamaño y más atractiva es la poza La Becerra. Sus aguas son semi termales, ¡entonces tienen la temperatura del agua de la tina!

la-transparencia-del-agua-de-ls-pozas-permite-esnorquelear-y-disfrutar-de-sus-maravillas-acuaticas-naturales.jpgCuando nos sumergimos, nos impresiona la transparencia total. La visibilidad es tan buena como de 20 metros bajo el sol del mediodía, y el panorama es bellísimo por donde se mire; en verdad parece que estuviéramos dentro de un enorme acuario de cristal, con peces blancos, negros, amarillos que parecen nadar suspendidos en el aire.

En sus partes más profundas hay corrientes que entran desde un sistema de agua subterránea mayor. En ciertos puntos, los borbollones en el fondo son tan potentes que asemejan geysers de conchitas y guijarros.

Nuestro guía, el profesor Tani Campos, nos cuenta que cuando los fines de semana La Becerra se llena de nadadores locales, uno puede escaparse de la multitud a través de su extremo norte. Allí, la poza tiene un cuello estrecho, de aproximadamente 5 metros de largo y 1.5 metros de ancho, forrado de algas como un túnel con follaje. Este callejón conduce a otra extensión de agua menos conocida y de visibilidad también excelente, dando a La Becerra la forma de un reloj de arena.

Cada poza es única, con atractivos particulares. Otra poza muy bella para nadar es El Churince, o el Río Los Mezquites, de aguas celestes, donde podremos navegar en kayak.
 
LAS PLAYITAS Y LOS HUNDIDOS
Este día lo dedicaremos a una excursión más larga. Nos internaremos en lo profundo del valle. Para llegar a Las Playitas, conducimos 14 kilómetros sobre un blanquísimo camino de yeso, donde la luz deslumbrante pasa a ser un personaje fundamental.

cuatro-cienegas-4.jpgAtravesamos un ambiente mágico cubierto de cactus florecidos, surcado por arroyos donde van a beber familias de caballos salvajes, y extravagantes libélulas metalizadas de color azul o rojo. A 360 grados, las cordilleras majestuosas de la Sierra Madre parecen a la vez lejanas y al alcance de la mano.

Finalmente llegamos a un paraje increíble: ante nosotros se extiende la poza Las Playitas, que es más bien una laguna de 6 hectáreas de agua cristalina color verde, un pequeño mar con playas de arena blanca hecha de cristales de yeso. Cuando el viento sopla hay olas también. Como aquí no llega mucha gente, es ideal para quienes buscan la soledad.

Después de un picnic en la playa, nos desviamos para llegar a Los Hundidos, unas extrañas pozas que se abren al cielo, hundidas varios metros en el suelo, por lo que no es posible verlas hasta que estamos sobre ellas. Se originan a partir de ríos subterráneos que socavan bóvedas bajo la tierra, que se abren por arriba cuando el techo se derrumba.

Ya es tarde y tenemos que regresar. Durante unos instantes nos detenemos en un paraje que tiene un no se qué de extraño indescriptible. Bajamos del coche. La luz de la puesta del sol se refleja en los arroyitos de agua que aquí y allá cruzan la tierra blanca.

cuatro-cienegas-6.jpg“Algunas veces aquí se ven luces anaranjadas que cruzan el cielo”, nos cuenta nuestro guía, “por eso este lugar se llama Llano de las Brujas”.

Sólo se oye el sonido del viento, y, de repente, aparece un coyote que trota hasta perderse entre los arbustos.
 
DUNAS DE YESO
Otro paraje que no podemos dejar de visitar son las Dunas de yeso. Nos acompaña de nuevo el profesor Tani Campos, conocedor y amante de la naturaleza de su tierra.

Después de andar unos kilómetros por la terracería, el suelo se va volviendo cada vez más arenoso, de una arena fina y cristalina, blanquísima, casi diríamos que es nieve, o sal. En efecto, Tani nos explica que son cristales de sulfato de calcio, es decir, yeso en su estado puro.

Millones de años atrás, Coahuila formaba parte del Mar de Tetis. Cuando el mar se retiró, quedaron lagunas cuyas aguas se fueron evaporando con el correr de los milenios; pero el yeso, la sal más pesada, permaneció, depositándose y formando las dunas.

Caminamos por este paisaje increíble, como extraído de la imaginación extravagante de algún pintor simbolista. Dunas, hondonadas, senderos, todo restalla en un blanco luminoso; las pequeñas ondas que el viento dibuja en la arena producen las únicas sombras, a las cuales nuestros ojos se aferran para orientarse. En medio de este desierto de cristal blanco, se levantan extrañas esculturas naturales de yeso, modeladas por la fuerza del viento.

las-dunas-de-yeso-son-esculturas-naturales-formadas-por-la-fuerza-del-viento-y-constituyen-un-elemento-fundamental-de-los-paisajes-de-cuatro-cienegas.jpgPequeños animales corren en silencio dejando límpidas huellitas que el viento borrará pronto. Ellos son igualmente blanquísimos: formas de vida endémicas, adaptadas para sobrevivir en este universo de luz.

LA COCINA NORTEÑA
La histórica ciudad de Cuatro Ciénegas de Carranza, lugar de nacimiento de Don Venustiano Carranza, resulta una excelente base para los viajeros, provista de buenos hoteles y restaurantes donde podrás disfrutar de la sabrosa cocina norteña.

Uno de estos está detrás de una puerta de madera antigua: la maravillosa cantina llamada, con ironía norteña, “La Oficina”, del Sr. Oscar F. González, cuya característica decoración y ambiente permanecen intactos desde principios del siglo. En sus muros encontraremos fotografías y objetos que nos cuentan algo de la vida en el antiguo norte mexicano. Los parroquianos, claro, se conocen desde siempre, y también sus respectivas familias.
 
TOMA NOTA
Es importante que consideres ciertas carencias de Cuatro Ciénegas, como:
· Falta de señalamientos.
· Carreteras dañadas.
· Ausencia de instalaciones para personas con capacidades diferentes.

UBÍCALO
El Valle de Cuatro Ciénegas ha sido comparado con las Islas Galápagos por sus especies endémicas, tanto vegetales como animales. Abarca del sur de Estados Unidos hasta Chihuahua, Coahuila, San Luis Potosí y Zacatecas, en México. Se encuentra a una altitud de 2 mil 800 a 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar.

cuatro-cienegas-1.jpgEn el área se realizan actividades como buceo, bicicleta de montaña, fotografía de paisaje, subacuática y de vida silvestre; campismo y rappel, sin olvidar la investigación de las formas de vida locales.
 
BRÚJULA
Cómo llegar
Aeroméxico vuela a Saltillo, a Torreón y a Monclova. Cuatro Ciénegas, sobre la carretera 30, está a 50 kilómetros de Monclova, a 169 de Saltillo y a 154 de Torreón.

Dónde dormir
Hotel Plaza, Hidalgo 202, Centro, tel. 01 86 96 96 00 66; Hotel Misión Marielena, Hidalgo 200, Centro, tel. 01 86 96 96 11 51; Cabañas El Nogalito, Carretera a Ocampo km. 1, tel. 01 86 96 96 00 09.
 
Dónde comer
Restaurante La Casona, Hidalgo 202, Centro; El Doc, Zaragoza 103 Sur, Centro; El Rodeo, Zaragoza 109 Norte, Centro.
 
Información
Promotora de Turismo Cuatro Ciénagas, José Ma. Morelos y P. Sur 103, Centro, tel. 01 86 96 96 05 74.

 

Escrito por en Aug 25 2007. Archivado bajo Meridiano 360°. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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