EBRARD Y EL RETO METROPOLITANO
08.21.07 Enviar esta notaOpinión de José Luis Lezama
Marcelo Ebrard parece ansioso por resolver problemas, para lograrlo no tendrá que buscar demasiado, puesto que en la capital no sólo abundan, sino que todos son prioritarios. Entre los muchos que le atraen y que afectan a la ciudad y sus habitantes sobresalen los del medio ambiente, los cuales, por cierto, no están circunscritos al Distrito Federal en términos de sus causas y consecuencias, ni se reducen, contrariamente a lo que se cree, a los de la contaminación atmosférica. Tener voluntad de ver y resolver problemas es una condición necesaria para iniciar una política pública, no obstante no es suficiente. Es necesario saber valorar los problemas, realizar los diagnósticos con la mayor objetividad posible, diseñar las estrategias preventivas o correctivas adecuadas y, sobre todo, tener la capacidad y no sólo la voluntad de movilizar los recursos económicos, humanos y políticos necesarios para emprender las acciones correspondientes.
El jefe de Gobierno ha anunciado la presentación pública de un Plan Verde o ambiental, que se supone debe estar siendo preparado por algún grupo de expertos. Mientras tanto, la discusión pública sobre los problemas de la ciudad se ha convertido en un ejercicio banal. Éstos son los casos del Hoy No Circula (HNC) sabatino, la Torre del Bicentenario, la consulta verde, la foto con el Presidente, etcétera.
Los problemas ambientales de la ciudad son diversos y complejos. El HNC es un pequeño, aunque útil instrumento en el contexto más amplio y comprensivo de una política ambiental. Forma parte de la política del aire. La consulta verde, por su parte, sólo permitirá legitimar la toma de decisiones en temas controvertidos, pero no dice nada sobre los contenidos de las decisiones, ni justificará una mala opción de política pública, la cual debe sustentarse en el mejor conocimiento disponible.
Los problemas ambientales de la ciudad trascienden el HNC y los alcances de la consulta verde. Incluyen muchos aspectos olvidados o marginados en las distintas propuestas ambientales instrumentadas en el pasado. Además de la contaminación atmosférica, tienen qué ver con los problemas del agua en términos de su contaminación, fugas, tratamiento, escasez o riesgos de inundación; con los problemas que afectan a los suelos, con el manejo de residuos sólidos y desechos peligrosos; también con la deforestación, las invasiones de tierras de conservación, etcétera. Los integran también, como se ha dicho muchas veces, los usos del suelo y el ordenamiento urbano, el sistema de transporte y la política social. Las causas y consecuencias de estos problemas se presentan y explican en el más amplio nivel de la metrópoli.
En este contexto, la discusión en torno a la extensión sabatina del HNC, que deberá continuar y reforzarse, pudiera funcionar como un distractor para no enfrentar los grandes y serios problemas que afectan al medio ambiente y a las personas que viven en el Área Metropolitana de la Ciudad de México.
Una propuesta de política pública, de la cual la ambiental es sólo un ejemplo, resulta de una combinación de elementos científicos, técnicos y políticos. Estos últimos implican tanto la búsqueda de acuerdos y consensos, como también, en su momento, de la aplicación de medidas coercitivas. Significa, especialmente, llevar a cabo tareas de gobierno y gobernabilidad. La naturaleza metropolitana de algunos problemas plantea la necesidad de negociar, acordar y proponer estrategias en tres niveles de gobierno: el estado de México, el gobierno federal y el gobierno del Distrito Federal. La Comisión Ambiental Metropolitana (CAM) fue creada con ese propósito y con esa misma finalidad se debe refuncionalizar y fortalecer, sobre todo ahora que también le correspondería al gobierno del Distrito Federal coordinar a la CAM, después de años de no hacerlo.
Muchas cosas se saben ya sobre las causas y consecuencias de los problemas ambientales, desde el punto de vista técnico y científico. Con base en esto se podrían tomar decisiones que no se han tomado por falta de voluntad o capacidad política. Marcelo Ebrard bien podría invertir sus habilidades negociadoras en una tarea que, además de redituarle en su imagen de político moderno a la que parece aspirar, también contribuiría a resolver problemas que afectan a la ciudad y a la metrópoli, los cuales exigen de los oficios de la política para lidiar no sólo con distintos niveles de gobierno, sino también con gobernantes de partidos políticos distintos. El ámbito metropolitano es una zona barbárica en donde la ley parece diluirse, se muestra odiosa e imposible en términos de gestión, no obstante, algunos problemas sólo pueden ser enfrentados en ese nivel de toma de decisiones.
Posdata.
Sergio Aguayo Quezada, notable intelectual, académico, periodista y defensor de los derechos humanos no sólo alienta elogios por su talentoso y valiente trabajo de investigación y denuncia social, también se gana uno que otro malqueriente. Uno de ellos lo difamó acusándolo de ser agente de intereses extranjeros, algo que era un método de detracción común en algunos grupos de la izquierda en México para deshacerse políticamente de rivales o enemigos. Los abogados que lo defendieron lograron lo que parece imposible en nuestro tortuoso sistema judicial, limpiar el calumniado honor de nuestro colega y amigo.
Página de internet: www.jlezama.cjb.net
(Reforma)
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