DESAFÍA A LA SIERRA NEGRA
08.11.07 - Leído 1,185 veces. Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
¿Te vas de viaje? Si lo tuyo es la aventura, descubre las sorpresas que guarda Zongolica, un paraíso veracruzano
MÉXICO D.F; 11 agosto 2007.- Ubicada en la zona centro suroeste de Veracruz, la Sierra Negra de Zongolica es una región de belleza extraordinaria.
Este territorio náhuatl forma parte de la región natural de las Grandes Montañas, y se caracteriza por su agreste y accidentada geografía, en donde hay un sinnúmero de barrancas, cuevas, grutas, sumideros y sótanos, que dan forma a uno de los paisajes subterráneos más dramáticos de México, un paraíso para los amantes de la espeleología.
A LA AVENTURA
Como en las entrañas de esta tierra aún hay muchos lugares por explorar, agarramos nuestras cuerdas, arneses, cascos y lámparas, y el grupo de amigos partimos de la ciudad de Orizaba rumbo al Sótano de Popoca.
Para llegar manejamos hasta el poblado de Totomaxapa, donde primero realizamos una caminata de 10 minutos para conocer la caverna del lugar; posteriormente, caminamos otros 20 minutos hasta llegar a la orilla del Sótano de Popoca, descubierto en 1980 por la espeleóloga Eleonor Ledesma.
El Sótano de Popocatl, como se dice en náhuatl, posee un tiro de 70 metros, y la boca cuenta con un diámetro de 45. Pero lo que hace aún más impresionante el paisaje es que el río Coatl, se precipita dentro del abismo, formando una cascada subterránea de 60 metros de altura, una de las más impresionantes en México.
Ante esto, el equipo de desafío formado por Rodolfo y Ray, colocó los rapeles necesarios para descender al fondo, mientras el resto nos equipábamos. Begoña y Mónica nunca antes habían rapeleado, pero con la ayuda de los guías descendieron sin mayor complicación, primero por un rappel de 35 metros, que desciende por una de las paredes, y luego por otro de la misma longitud, pero totalmente volado hasta zambullirte en una gran poza de agua.
La experiencia es fantástica, ya que te encuentras suspendido frente a una magnífica cascada, cuyo ruido es ensordecedor y hay que gritarle al otro para que pueda escuchar algo.
Una vez que descendimos, todos exploramos una galería por la cual continua el río, y que tiene 200 metros de longitud y una altura de 40. En el techo pueden verse empotrados grandes troncos arrastrados por las crecidas del río, el mismo techo se pierde en un sifón habitado por peces ciegos.
La caverna es hogar de una gran variedad de anfibios e insectos, como mariposas ciegas, que en lugar de tener ojos tienen unas largas antenas; todos los seres vivos que aquí habitan se han adaptado a la oscuridad, donde también pueden verse numerosas parvadas de golondrinas y vencejos.
Una vez que acabamos de explorar la caverna salimos jumareando por las cuerdas, sorprendidos por la facilidad con la que Begoña y Mónica ascendieron por las sogas, lo que demuestra que, con buena condición física, ganas de explorar, y la supervisión de guías especializados, cualquiera que lo desee puede disfrutar de la espeleología y descubrir lugares fascinantes, como Zongolica.
FUERA ARNESES
En el segundo día de excursión cambiamos las cuerdas y arneses por nuestro equipo de ciclismo de montaña, y una vez más partimos muy temprano de Orizaba y nos internamos en la mágica Sierra de Zongolica, donde manejamos por una zigzagueante carretera que asciende como culebra, bordeando desfiladeros cubiertos de una exuberante vegetación, sobre la cual se extiende un espeso manto de nubes y neblina procedentes del Golfo de México.
Después de sortear muchas curvas llegamos al poblado de Zongolica, hogar de 100 mil indígenas nahuas, herederos de ricas tradiciones prehispánicas.
El nombre original de este poblado era Ztontlilijuitl, que significa 400 plumas, y que hacía referencia al tributo que pagaba el pueblo al imperio de Moctezuma.
Esta región está conformada por 14 municipios, 12 de los cuales registran entre el 90 y el 100 por ciento de población indígena que aún hoy conserva muchas tradiciones, ceremonias, ritos y prácticas religiosas, entre las que destacan la fiesta del 2 de marzo, fecha en la que los curanderos y danzantes se reúnen en la gran Cueva de Tomachapa para dar gracias a la Madre Tierra por los beneficios recibidos.
Como era domingo, el mercado estaba en su apogeo, así que aprovechamos para pasear y perdernos entre los colores y el bullicio de los comerciantes, ya que sólo este día los indígenas bajan de las montañas luciendo sus trajes tradicionales. Los hombres usan un calzón de manta y un cotón (saco de manga larga, escote redondo y sin botones) de lana. Dependiendo del color y grosor del cotón es la región de donde provienen. Si es grueso, quiere decir que viven en la zona alta de la sierra.
Las mujeres utilizan amplios enredos sujetos a la cintura con fajas hermosamente tejidas. En el mercado pueden comprarse vistosas artesanías, destacan los textiles como blusas, huipiles, enredos, rebozos, jorongos, morrales, sarapes, gobelinos y demás prendas. Con palma tejen petates, sombreros y canastas, con el bagazo de la caña de maíz crean figuras religiosas en miniatura, con las semillas arman collares y rosarios, y con la corteza del fruto seco de la calabaza hacen jícaras.
Mientras esperábamos a unos amigos y guías de la localidad, aprovechamos para desayunar unas deliciosas quesadillas gigantes, con tortillas recién hechas, de queso con flor de calabaza.
En el pueblo y sus alrededores pueden visitarse numerosos atractivos turísticos, entre los que figuran la Iglesia del Calvario, fundada en 1526, y la Parroquia de San Francisco de Asís, la zona arqueológica de Tecuapa y las ex haciendas de Tlanecpaquila, Coyametla y Porvenir, en esta última ya sólo quedan las ruinas.
Finalmente, Manuel, Esaú y Gerardo llegaron montados en sus bicis. Bajamos las nuestras de la camioneta e iniciamos nuestra excursión sobre ruedas por la sierra. Pasamos por los poblados de Piedras Blancas y Texmalaca, y después de 30 emocionantes kilómetros llegamos al Boquerón, el puente de piedra natural más grande del mundo. Ahí dejamos las bicis y bajamos a pie por un sendero que atravesaba por cafetales y naranjales, hasta llegar a la base del gigantesco sumidero, ubicado a 210 metros sobre el nivel del mar.
Por un lado de éste entra el Río Huixtla y por el otro sale el río Tonto, que vierte sus aguas en el río Papaloapan. Empapados en sudor por la intensa humedad, regresamos por nuestras bicis para volver a Zongolica, sólo que esta vez tomamos otro camino para visitar la finca cafetalera de Coyametla, una de las más importantes y de mayor tradición de la zona.
Después de visitar la finca, seguimos pedaleando, el camino se hizo más empinado y, finalmente, cerca de las 20:00 horas, llegamos de vuelta a Zongolica, felices y cansados de haber realizado esta excursión por una de las regiones más bellas de nuestro país.
PORTAN UN MENSAJE
En Zongolica, los nahuas saben que cuando las mariposas blancas vuelan sobre los verdes campos de los montes, es el momento de empezar a preparar las ofrendas a sus muertos. El maíz está a punto de ser cosechado, y las flores, nardos y azucenas se entremezclan con las milpas; entonces las ánimas, en forma de mariposas, anuncian su llegada, portando un mensaje que año con año se repite, manteniendo así una tradición milenaria.
BRÚJULA
Cómo llegar
Para arribar al Sótano de Popoca hay que tomar la autopista de Orizaba a Veracruz y desviarse en el ingenio San Miguelito, luego hay que pasar por los poblados de Amatlán, La Patrona, Quetzalan, Tizizapa y Totomaxapa.
Tours
Agencia de Aventura Desafío. Organizan viajes de ciclismo de montaña, escalada en roca y espeleología; Tel. 01 27 27 25 06 96; informacion@desafio.zzn.com; www.desafio.cjb.net
- CAEN TRAFICANTES CON MÁS DE 11 MIL HUEVOS DE TORTUGA
- INSTITUCIONES PRESENTAN EL PROYECTO DE UN PRIMER CENTRO NACIONAL DE VIGILANCIA CLIMÁTICA GLOBAL DE GRAN ALTITUD EN EL VOLCÁN DE LA SIERRA NEGRA
- AMENAZA EXTINCIÓN A LA TORTUGA NEGRA
- RESCATAN PREDIO EN ZONA PROTEGIDA
- FORO “MONITOREO Y PROTECCIÓN DEL JAGUAR EN EL CORREDOR SIERRA MADRE ORIENTAL”


