EL DERECHO AMBIENTAL DE LA NIÑEZ
07.31.07 - Leído 185 veces. Enviar esta notaDe acuerdo con la Declaración de los Derechos del Niño (1959), los niños y las niñas tienen derechos especiales para asegurar una infancia feliz. Además de amor, ternura, gozan del derecho a un lugar donde vivir, adecuada alimentación, atención médica y una buena educación
CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá; 31 julio 2007.- La Constitución panameña, Cap. Nº 7, Art. 114, sostiene que “Es deber fundamental del Estado garantizar que la población viva en un ambiente sano y libre de contaminación, en donde el aire, el agua y los alimentos satisfagan los requerimientos del desarrollo adecuado de la vida humana”. En base a lo anterior, asumamos la responsabilidad de conservar y proporcionar un medio que reuna las condiciones óptimas para la vida presente y futura, con capacidad para el desarrollo sostenible. Afrontamos una degradación ambiental debido al calentamiento global, lo que conlleva a pérdidas de bosques, desabastecimiento de agua potable, cambios climáticos y contaminación; afectando a la población infantil que es las más frágil.
El medio ambiente en el que interactúa una mujer embarazada ejerce marcada influencia sobre el desarrollo del embrión y del feto. La exposición a sustancias químicas procedentes de la industria o de las actividades agrícolas producen mutaciones. El humo de los cigarrillos expone a los infantes por nacer, a elevadas concentraciones de monóxido de carbono; sus otros componentes como el cianuro de hidrógeno, el cadmio y la nicotina, atraviesan la placenta, ocasionando enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Efectos similares ocurren por el consumo de alcohol y drogas.
Las radiaciones también pueden retrasar el desarrollo de huesos, causar deformaciones y lesiones cerebrales en infantes. El mayor riesgo de exposición al plomo se da en menores de seis años, quienes lo absorben a través del aire o los alimentos. Las pinturas que lo contienen son una de las mayores fuentes de contaminación. Altas concentraciones de plomo presentan efectos hematológicos, convulsiones, alteraciones de conducta, retardo mental, irritabilidad, problemas de coordinación y faltas de destrezas.
Por otra parte, la desnutrición es el problema más grave para la salud de niños y niñas. No suele causar la muerte inmediata, pero aumenta la vulnerabilidad a infecciones y son menos resistentes al impacto de la contaminación ambiental. Al estar en pleno proceso de desarrollo físico y psíquico, los infantes son más vulnerables que los adultos ante las enfermedades que puedan contraer.
Otro factor a considerar es la carencia de agua potable. Además, los infantes que trabajan están en grave peligro. La mayoría de ellos labora descalza, expuesta a contraer enfermedades transmisibles, y como su alimentación es deficiente, los hace vulnerables a los pesticidas. La
Convención sobre Derechos del Niño (1989) establece que éste debe estar
“protegido contra la explotación económica y el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”.Muchos pernoctan en las calles, relegados a los márgenes de la sociedad, sobreviviendo de acciones delictivas, víctimas de la pobreza, el subdesarrollo y de las malas condiciones ambientales.
Por otro lado, están las guerras, que trastocan vidas infantiles. En cuanto a la educación, una de calidad y en equidad puede dotar a la infancia de instrumentos necesarios para abandonar una existencia marginal, tanto en términos económicos como ambientales; pero el hacinamiento y la pobreza inciden en la deserción escolar. Los seres humanos atentamos contra el entorno al deforestar, cazar, quemar, extraer, contaminar nuestros recursos naturales. Algunas veces, destruimos el hábitat de especies permitiendo que se encuentren en contacto con los humanos; como es el caso de los escorpiones que, lamentablemente, han generado muertes en niños.
Participemos en la creación de un medio ambiente seguro para el desarrollo pleno de los niños y cumplamos los objetivos de este Milenio: Erradicar la Pobreza extrema y el Hambre; lograr la enseñanza primaria universal; reducir la mortalidad infantil; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades graves; fomentar la asociación mundial para el desarrollo.
(Panamá América)
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