PERIPLO DE AVENTURA POR EL AMAZONAS
07.14.07 - Leído 271 veces. Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
¿Te vas de viaje? Después de los Juegos Panamericanos que se celebrarán del 12 al 29 de julio en Río de Janeiro, quizá quieras ampliar tu excursión y pasar unos cuantos días en el Amazonas brasileño. Es la oportunidad para ganar tu propia medalla de oro de la aventura
MÉXICO, D.F; 14 julio 2007.- Puedes disfrutar esa aventura con comodidad. Iberostar, la compañía hotelera española con tan numerosos resorts en Quintana Roo, maneja un barco crucero en el Amazonas. Los pasajeros pueden hacer senderismo en la selva, meter lanchas en ocultos estuarios, visualizar guacamayas, lanzar el anzuelo en busca de pirañas y, quizá, aprender a hablar algo de portugués.
Desde luego, hay otros cruceros y giras por el Amazonas, pero el barco de la compañía que yo abordé sale de Manaus, que es donde el Negro y el Solimoes se unen para formar el enorme y legendario río.
Es todo un espectáculo, pues el Negro es verdaderamente negro y se derrama como mancha de tinta sobre el embarrado Solimoes. Por razones que sólo pueden explicar juntos un biólogo y un geólogo, el Negro está 10 grados más caliente que el Solimoes y es mucho más ácido. Los peces que nadan en un río no pueden sobrevivir en el otro.
De eso me enteré gracias al equipo de guías que venían en nuestro barco. Además supe, o quizá ya lo sabía, que el Amazonas es el mayor sistema fluvial de la tierra, con muchos tributarios que en algunos lugares se llaman Amazonas y avanzan cambiando de nombre. Manaus, donde el río tiene 8 kilómetros de ancho, es lo más lejos que pueden llegar los barcos con destino al océano.
Las lanchas son el principal medio de transporte para la gente, lindas lanchitas parecidas a las barcas de excursión de Acapulco o de Cancún. Como sólo hay una carretera que salga de Manaus (y lleva a Caracas, que está a 2 mil kilómetros de distancia) las lanchas sirven de autobuses. La excursión a Belém sonaba tentadora, pero demora cuatro días y hay que llevar una hamaca propia. Los dueños de las lanchas (la mafia lanchera, como algunos la llaman) hacen fuerte campaña para impedir que se abran autopistas desde el sur de Brasil atravesando la cuenca del Amazonas. Los ecologistas los apoyan.
Mi barco de orientación turística ofrecía aire acondicionado, el Amazonas está casi en el Ecuador. También ofertaba una cocina preparada por un chef de Acapulco, gimnasio, discoteca, una selección de películas de cine para proyectar en el cuarto, y otras actividades programadas desde el amanecer hasta bastante después del atardecer. Los bares, siempre abiertos y el mini bar de la habitación, bien abastecido. Los alimentos, las bebidas y casi todo lo demás, excepto las propinas para el personal, están incluidos en el precio del boleto.
Entre medias de los paseos en lancha y el senderismo en la jungla, nos daban clases sobre aves, plantas, animales y gente de la Amazonia. Por suerte no nos hicieron pasar examen después. Aún así, justo es decir que los cruceros por el Amazonas no son para aquellos que se aburren con facilidad. El verde horizonte costero casi no ofrece cambios. Las aves y otros animales que puedas observar guardan su distancia.
Una noche, nuestros guías nos sacaron a una fructífera caza de caimanes. Pequeños caimanes. Fuimos a pescar (y agarramos) unas cuantas pirañas. Esos pececillos no buscan el cebo con la voracidad que podría suponerse, pero quitarles el anzuelo requiere de considerable valentía. Otro día vimos a unos perezosos, que son lindos pero están infestados de parásitos.
En fin, el Amazonas alberga la mayor variedad de vida en la tierra, pero la mayoría de los bichos son nocturnos. Otros tienen fe en su mimetismo. Y sí, llegamos a encontrar a una o dos anacondas que los niños del río guardan como mascotas y enseñan a los turistas.
Enlaces Relacionados


