SAQUEAN ESPECIES DEL MAR
06.26.07 Enviar esta notaCarecen Sagarpa y Conapesca de indicadores de volúmenes de población
La pesca furtiva y el tráfico del pepino de mar y de la medusa marina, conocida como “aguamala”, ha llegado a niveles alarmantes en el litoral yucateco y en las costas oaxaqueñas, respectivamente. De acuerdo con investigadores, si no se norma su protección, ambas podrían desaparecer. Alertan por pesca de pepino
PROGRESO, Yuc; 26 junio 2007.- La pesca del pepino de mar se ha convertido en un gran negocio para los yucatecos, debido a la creciente demanda que tiene en países asiáticos.
La comercialización indiscriminada de esa especie, de consumo mínimo en México, ha alentado la pesca furtiva, lo cual pone en riesgo su sobrevivencia, al menos, en las costas yucatecas.
Lo anterior, aunado a que autoridades estatales y federales desconocen los volúmenes existentes.
El subdelegado de Sagarpa en Yucatán, Víctor Alcántara, admitió que no se sabe cuánto pepino de mar hay en las costas yucatecas, y de ahí el riesgo de su extinción.
No obstante, admitió que se ha convertido en una alternativa para los pescadores que se están dedicando a la captura de la especie.
El funcionario dijo que, hasta el momento, en las costas yucatecas se han hallado tres especies de pepino de mar, de las mejor cotizadas en países orientales.
Sin embargo, reconoce que aún no cuentan con los estudios para determinar que tan factible sería ampliar o reducir su captura.
“No sabemos los volúmenes ni su ciclo reproductivo, y desde luego su comercialización y la protección y la forma de su captura se deben normar a partir de esos datos”, señaló.
La captura de pepino de mar tiene una historia reciente en Yucatán, apenas de hace 10 meses.
Oficialmente, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), ha otorgado 6 permisos de fomento a empresarios y cooperativas de Progreso, Dzilam de Bravo, Sisal y San Felipe.
Sin embargo, nadie, ni siquiera los permisionarios, respetan las reglas, y la captura del pepino de mar se realiza indiscriminadamente.
Un kilo de esa especie se cotiza hasta en 350 dólares en países como Japón, China y Corea del Sur.
En Yucatán, los pescadores reciben entre 17 y 20 pesos por cada kilo de esa especie, y su producción diaria llega a ser de 100 a mil kilos.
“El pepino del mar, en una pesquería, tiene un potencial igual o superior a la del pulpo; sin embargo, el riesgo de acabárselo si no se cuida es mucho mayor al beneficio que traería”, señala el director estatal de Pesca, Karim Mena Abud.
El funcionario, quien recientemente viajó a China para conocer el modelo social del maricultivo de esa especie, explicó que en otros lugares del mundo, donde se ha encontrado el pepino del mar, sólo se aprovecha dos años en promedio, pues su explotación sin control no da la posibilidad de que se recupere, y propicia que la población se acabe.
Mena reconoció que pese a que sólo se han expedido 6 permisos de fomento hay una grave depredación.
Captura a ciegas
Pedro Luis Ardisson, académico del Centro de Investigaciones Avanzadas, de la Universidad de Mérida, cuestionó a las autoridades sobre su visión de la captura del pepino de mar.
El experto dijo que en el litoral de Yucatán hay decenas de especies de pepino de mar, entre ellas las más cotizadas en los mercados de Asia, que se están explotando sin control.
“La captura que se está haciendo de esa especie es un riesgo total, porque no hay un solo indicador oficial del volumen que hay de la especie en la zona, y no lo hay simplemente por la negligencia de las autoridades, particularmente de Conapesca”.
Acusó a la Conapesca de impedir que se realicen estudios de expertos de la Universidad de Mérida y de la UNAM.
“No hay, ni permiten que se hagan estudios poblacionales del pepino de mar, y lo más grave es que la captura que se está haciendo, aunque las autoridades digan que se trate de una pesquería de fomento, es de grandes proporciones, estamos hablando de barcos que pescan de 2 a 3 toneladas por día”, señala.
Dice que la Conapesca no debió haber expedido los permisos, pues con ello alentó a miles de pescadores a realizar una captura furtiva.
“No se justifica la pesca furtiva, pero orillan a los pescadores a capturar esa especie como modo de supervivencia. La culpa no es de ellos, es de la autoridad”, aseguró.
Ardisson dijo que Conapesca hizo las cosas de “adelante para atrás”.
“Primero debió contar con estudios serios sobre la población de pepino de mar y luego dar los permisos y fijar las cuotas de captura.
“Ninguna autoridad ni el mejor investigador de México tiene en estos momentos al menos una idea de la población que hay de pepino de mar en Yucatán”, puntualizó.
(Reforma)
Enlaces Relacionados


