EL AJUSCO, SEGUNDA ZONADEL GRAN BOSQUE DE AGUA ARRASADA POR LA TALA ILEGAL
06.19.07 - Leído 340 veces. Enviar esta notaKarla María Sosa
El Ajusco (Sierra del Ajusco-Corredor biológico Chichinautzin) es la segunda zona más afectada por la tala ilegal en el Gran Bosque de Agua (GBA), pues las bandas de talamontes han afectado 2 mil 700 hectáreas de bosques, señaló Greenpeace
MÉXICO, D,F; 19 junio 2007.- A través de sobrevuelos realizados en febrero y mayo de este año, y de recorridos por tierra llevados a cabo en marzo y abril también de este año, la organización ambientalista detectó y documentó 55 puntos de tala distribuidos en una área de 2 mil 700 hectáreas. En esos puntos se encontraron evidencias claras de tala ilegal, es decir, uno o más árboles tirados, restos de árboles (tocones o las copas tiradas ya que son consideradas “desperdicio”), así como tablas, aserrín y pedazos de madera.
Con estos hallazgos, la zona del Ajusco es la zona del Gran Bosque de Agua más devastada debido a la tala ilegal, después del Parque Nacional de Lagunas de Zempoala, donde esta actividad arrasó por completo con 300 hectáreas y ha afectado otras 3 mil hectáreas.
Las imágenes obtenidas por Greenpeace durante estos recorridos muestran que la zona más afectada se ubica al sur de la carretera Ajusco-Xalatlaco, y los daños pueden observarse en ambos lados del camino de terracería que lleva de esta carretera hacia El Capulin, comunidad perteneciente al municipio de Xalatlaco, Estado de México (ver mapa). Esta zona boscosa se encuentra entre la comunidad de Santo Tomás Ajusco, al sur de la delegación Tlalpan en el Distrito Federal, y el municipio de Xalatlaco, en el Estado de México, y ha sido motivo de un conflicto agrario entre ambas comunidades, por lo que no está claramente definido a qué comunidad corresponde el control de los bosques de esa región.
“La tala ilegal en la zona está fuera de control. Durante nuestros recorridos escuchamos las motosierras trabajando y observamos a los camiones cargados de madera aserrada para llevarla a aserraderos y lugares de distribución, a plena luz del día. Tal parece que, al igual que en Lagunas de Zempoala, las bandas de talamontes aprovechan los conflictos de tierras y la falta de definición de las autoridades para actuar en estas zonas con total impunidad”, explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace.
Los parajes más afectados por la tala ilegal en la zona del Ajusco son:
Xalatlaco, Estado de México: A lo largo del camino de terracería que va de la carretera Ajusco- Xalatlaco a El Capulín, Estado de México. En los alrededores de la comunidad de Agua Cadena y El Capulín.
Santo Tomás y San Miguel Ajusco (Tlalpan, Distrito Federal): Zona de bosque del Volcán Quepil, zona de bosque del Volcán Malacatepec, Casa Blanca y las faldas del Volcán Ajusco.
La madera producto de la tala ilegal es transportada principalmente hacia aserraderos ubicados en San Miguel y Santo Tomás Ajusco, en camiones con capacidad de carga de hasta tres toneladas. Sin embargo, los integrantes de Greenpeace también constataron que parte de esta madera ilegal a los aserraderos ubicados en Tres Marías o en Huitzilac, Morelos.
“La tala ilegal en esta zona está afectando a distintos ecosistemas, tales como bosques de pino, bosques de oyamel y bosques de pino con vegetación secundaria. Por si esto fuera poco, se da en zonas catalogadas como de alta y moderada importancia para la recarga hidrológica (1), por lo que pone en riesgo la principal fuente de agua de la ciudad de México. A pesar de la anunciada política de `cero tolerancia´ de Felipe Calderón, las bandas de talamontes continúan operando en la zona. Por esto, hacemos un llamado al presidente a encabezar una estrategia integral de combate a la tala ilegal en toda la zona, en coordinación con los tres estados involucrados: D.F., Morelos y Estado de México. Si no actuamos ahora, vamos a perder el Gran Bosque de Agua en los próximos 50 años”, concluyó Magallón.
El Gran Bosque de Agua alberga dos por ciento de la biodiversidad del mundo, brinda tres cuartas partes del agua que se consume en la Ciudad de México y abastece de este líquido a los ríos Lerma y Balsas. Sin embargo, la tala ilegal y el crecimiento urbano, entre otras actividades, están ocasionando que este bosque desaparezca a un ritmo de nueve campos de fútbol por día. De acuerdo con el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, cada año se pierden 2,400 hectáreas de este bosque (2), lo que puede llevar a su total desaparición en los próximos 50 años. De acuerdo con la Procuraduría Federal del Medio Ambiente (Profepa), cuatro de las 15 zonas del país en las que se presenta el 60 por ciento de la tala clandestina, se encuentran dentro del Gran Bosque de Agua: Lagunas de Zempoala, Corredor biológico Chichinautzin-Sierra del Ajusco, Desierto de los Leones-La Marquesa y Los Dinamos (3).
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