INSISTO… ¿PODRÍA EL PLANETA SOBREVIVIR SIN ELEFANTES?
06.7.07 - Leído 130 veces. Enviar esta notaOpinión de Marielena Hoyo Bastien
PRIMERA PARTE
Por los tiempos de entrega que requiere la edición del periódico, hube de redactar esta colaboración prematuramente con respecto a lo que sucedió la tarde de ayer martes, durante una forzada reunión de seguimiento a la del Foro de Información y Consulta Pública que se efectuó el 11 de mayo, con motivo de la XIV Reunión de la Convención sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES) que esta vez sesionará del 3 al 15 de junio próximo en Holanda, y conferencia a la que México pretende asistir con preocupantes posturas a más de incongruentes, peligrosas, sobre todo al término de una dura semana de batallas por el futuro de las ballenas, como está siendo la presente, durante la 59 reunión de la Comisión Ballenera Internacional que se está celebrando en Alaska y para la que la actuación del hoy reconocido Bloque Latinoamericano, donde se ubica nuestro país, será decisiva en la lucha por la conservación de estos grandes cetáceos.
De ahí que… o bien pudo mejorar la situación que tanto me alarma y a la que me referiré líneas adelante o de plano, habrá terminado todo en un caos. Váyase a saber, pero lo cierto es que para esta ocasión la falta de una adecuada organización, no imputable al maestro Mateo Castillo, titular de la Unidad Coordinadora de Participación Social de la Semarnat y sobre todo, el retraso con el que se manejó un proceso tan importante, resultó en una resonante protesta por parte de algunos de los que fuimos convocados para el propósito, pero muy especialmente de las ONGs Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW), Defenders of Wildlife y Teyeliz que sintieron una completa falta de respeto el que además de todo, no se hubieran tomado en cuenta las opiniones bien fundamentadas que de manera firme y enérgica defendieron durante el evento. ¿Qué pasó?
Parece ser que la parte ciudadana hubimos de plegarnos a la agenda de un personaje que resultó ser más importante que el mismísimo secretario de Medio Ambiente, por cuanto su ocupado tiempo nos obligó a re-agendar la reunión al menos en tres ocasiones, siendo ayer la última oportunidad —ya casi al pie del avión— para lograr que México cambie su postura hacia muy precisas propuestas internacionales o… ¿se puede imaginar el lector, la lectora, un mundo sin elefantes? Yo no. Ni siquiera lo intentaría, pero tal parece que esa no es preocupación para el biólogo Hesiquio Benítez, director de Enlace y Asuntos Internacionales de la Comisión Nacional para la Biodiversidad, quien aunque sabe bien de estas cuestiones citerescas, perdió la brújula no teniendo en cuenta que todos somos necesarios, mas ninguno indispensable. Lo más preocupante en la actitud de este especialista fue que durante el Foro se sostuvo, hasta mordazmente, a favor del pretendido apoyo que, entre otros, como Nación, se quiere dar a 4 países africanos que solicitan exportar una cuota anual de marfil a China y Japón, ofreciendo las ganancias —ya sabemos— para beneficio de los elefantes y para apoyo comunitario. Sí Chucha.
Además, de acuerdo al funcionario hay que estimularlos por lo bien que se están conduciendo, lo que en extremo resulta delicado partiendo de que entonces, no se está tomando en cuenta el gran esfuerzo de otros 20 países africanos que a la par con el Parlamento Europeo están abogando totalmente en contrario por una moratoria de 20 años más, especialmente Mali y Kenia, que no sólo están perdiendo por caza furtiva miles de estos enormes animales, sino también vidas humanas en la defensa de los carismáticos paquidermos. Apoyar lo anterior implicaría un levantamiento parcial de la veda internacional adoptada desde 1989, cuando la brutal caza redujo las poblaciones de elefantes africanos un 50 por ciento, tan sólo en 10 años.
“…Fuertes mercados, débil vigilancia fronteriza, y falta de recursos para proteger elefantes en la mayoría de los Estados del área de distribución, siguen existiendo hoy en día, por lo que cualquier laxitud iría en detrimento de las poblaciones de elefantes en África y Asia, muchas de las cuales siguen siendo particularmente vulnerables a la cacería furtiva”, aseguran quienes saben y por lo que México debe cambiar por completo su posición, reforzando con ello su prestigiada política conservacionista, teniendo presente además la dificultad que representaría distinguir un marfil con permiso de uno furtivo, especialmente en el trajín de una garita, situación que propiciará aún más el “lavado” de producto ilegal, tal y como actualmente sucede con las llamadas ekipas, producto procedente del marfil de Namibia cuyo comercio se permitió “bajo la condición de que se controlaría estrictamente, incluyendo el requisito de que estuvieran marcadas y certificadas individualmente e incorporadas en joyería acabada”.
La investigación en campo documentó venta considerable de estas piezas al turismo de la zona, pudiéndose recabar además evidencia de contrabando desde otros países. Puestos en esto, no resultaría entonces sencillo, fácil ni barato establecer una supervisión efectiva para impedir lo anterior y también el tráfico de piel, dizque ¿trofeos? y otras partes de los elefantes.
¿Tons, pa qué abrir la puerta a tan fatal tentación, sobre todo cuando pese al esfuerzo, el tráfico ilegal de marfil ha ido en aumento?. Los decomisos de los últimos dos años, por ejemplo, superaron las cantidades aseguradas desde que entró en vigencia la moratoria; 41.5 toneladas métricas de marfil solamente un año, lo que equivale a la pérdida irremediable de aproximadamente 23 MIL elefantes.
Por ahí también quedó pendiente la posibilidad de mover animales vivos a destinos aceptables y apropiados, pero… ¿quién determinará lo que es “aceptable” y “apropiado”?
Y falta lo referente a leopardos, gacelas, vicuñas, linces y CEDRO. Continuaré…
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(La Crónica)


