ALARMA TOXICIDAD DE VALSEQUILLO
06.7.07 - Leído 99 veces. Enviar esta notaAdvierte investigador estrés en seres humanos y fauna a causa de la contaminación
PUEBLA, Puebla; 7 junio 2007.- El arribo diario de 108 toneladas de contaminantes a la presa de Valsequillo implica un deterioro ambiental grave y causa estrés en fauna y seres humanos, explica Ernesto Mangas, investigador de la Universidad Autónoma de Puebla.
La toxicidad crónica registrada modifica las condiciones de los organismos expuestos al agua.
Deja secuelas en los habitantes de la zona, aunque no son observables a corto plazo por el tiempo promedio de vida de las personas.
“Observamos que la población urbana localizada (alrededor de Valsequillo) aumentó su estrés en el cuerpo en los últimos 10 años, debido al aumento en la concentración de contaminantes”, refiere.
Aunque la flora y fauna del área, en contacto con el agua, resiente con mayor rapidez los efectos ocasionados por los materiales tóxicos en el líquido.
Uno de ellos es la disminución en la longevidad de peces y otros organismos acuáticos.
También la tasa reproductiva de especies como la carpa y los charales son resultado de los contaminantes.
Los estudios elaborados por Mangas establecen que una especie en el agua de la presa tiene una longevidad y capacidad de reproducción, y de reestructuración de tejidos 25 por ciento menor a aquellos en condiciones estables.
Esos padecimientos también suceden en el cuerpo humano, aunque no con la misma celeridad.
Aunado al problema de la contaminación, la erosión del litoral de la presa propició un incremento drástico en el azolve del embalse.
En 1950, cu capacidad de almacenamiento ascendía a 410 millones de metros cúbicos y para 1970 se redujo a 300 millones.
Veinte años después se perdieron otros 100 millones de metros cúbicos por los materiales contenidos en el agua.
A la fecha, Valsequillo cuenta con una capacidad de recepción de 140 millones de metros cúbicos de líquido, apenas 30 por ciento del total.
“Si seguimos a esa tasa, veremos que cerca del año 2027 al 2030, la presa perdería casi la totalidad de su capacidad de almacenamiento.
“Tendríamos un pantano de escasa profundidad, de un metro promedio, de gran longitud, que olería mal y sería un gran foco de infección, incluso mucho mayor, porque aún desembocarían ahí los ríos”, advierte.
(Reforma)
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