COMPRUEBA ESTUDIO DAÑOS RESPIRATORIOS POR CONTAMINACIÓN
05.24.07 Enviar esta notaEn promedio, hubo 277,500 niños afectados al año en la zona evaluada
GUADALAJARA; Jal; 24 mayo 2007.- Expertos analizaron por seis años los niveles de contaminación reportada por Semades y cotejaron datos con casos oficiales de enfermedades agudas en niños menores de cinco años, notificados en los alrededores de estaciones de la red de monitoreo.
La contaminación ambiental sí tiene relación directa con las infecciones respiratorias agudas que sufren habitantes de esta zona metropolitana. Así lo demostró un estudio interinstitucional, en que participa la Universidad de Guadalajara (UdeG), auspiciado por el Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global y la National Science Foundation, de Estados Unidos.
El estudio es el primero en su tipo en Guadalajara, por su dimensión y metodología, según lo explicó el doctor Ulises Ramírez Sánchez, profesor investigador del Instituto de Astronomía y Meteorología de la UdeG y miembro del equipo en el que se cuentan estudiosos de Argentina, Cuba, Bolivia, Panamá y Brasil. En éste se analizaron los reportes sobre contaminantes atmosféricos registrados en la Red de Monitoreo Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (Semades) cada diez minutos, durante un periodo de seis años (de 2000 a 2005) y se cruzaron con los casos de enfermedades respiratorias agudas reportadas en niños menores de cinco años en dicho periodo. Estos datos fueron obtenidos de todas las unidades médicas de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) e ISSSTE, localizadas en un radio de dos kilómetros de las ocho estaciones de monitoreo que integran la citada red.
Exhaustivo, basado en datos oficiales y con la delimitación de áreas geográficas a través de un sistema de informática que minimiza el margen de error, el estudio buscó evaluar el fenómeno de la contaminación atmosférica en la ZMG, sus efectos en la salud de los habitantes y cómo lo vive la población de Guadalajara. Los resultados, a juicio del entrevistado, son copiosos.
—¿Se pudo establecer la asociación entre la contaminación atmosférica de la ZMG y las enfermedades respiratorias de sus habitantes?
—Sí… No sólo a través de la media aritmética, sino de otras dos variables que manejamos, los valores máximos y las modas [valor que se presenta con mayor frecuencia].
Ramírez Sánchez destacó que los índices de contaminación más altos se reportaron precisamente “en la zona sureste del área metropolitana: Miravalle, Tlaquepaque y Tonalá”. Característica que prevaleció “por mes, por año y durante todo el periodo a analizar”. Asimismo, esta zona sureste tuvo los mayores índices de contaminación “durante el mayor número de días”, y en ella también se localizaron las tasas más altas de enfermedades respiratorias en niños menores de cinco años.
“Esto quiere decir que, de entrada, ya hay una incidencia de la contaminación en las enfermedades respiratorias”, afirmó. Los niños pequeños fueron el grupo elegido para estudiar, tras considerar que en jóvenes y adultos pueden intervenir, en la presencia de enfermedades respiratorias, factores como el tabaquismo, estilos de vida actuales o del pasado, exposición a contaminantes en diversas áreas, etcétera.
En los seis años analizados, se reportaron un millón 674,811 consultas por infecciones respiratorias agudas (IRAS) de las vías respiratorias superiores e inferiores en niños menores de cinco años, esto es poco más de 277,500 episodios en promedio por año (los peores años fueron 2002 y 2004), todos en la zona de medición de los alrededores de las ocho estaciones de monitoreo. Dichas enfermedades se concentraron prioritariamente en los periodos de octubre a marzo, pero se mantuvieron presentes el resto de los meses. Los padecimientos con mayor porcentaje fueron rinofaringitis aguda, faringitis aguda, laringitis y traqueitis aguda, sinusitis múltiple o no especificada, bronquitis aguda y bronquiolitis aguda. Todas en conjunto representaron 98 por ciento de las consultas por IRAS. Después de ésas, le siguieron las neumonías y bronconeumonías con 1 por ciento; el asma y estado asmático con 0.5 por ciento, y las enfermedades transmitidas por cocos, como la faringitis o amigdalitis estreptocóccicas con 0.5 por ciento.
El estudio corroboró, por otra parte, la presencia de altos índices de contaminación atmosférica atribuida a diversos agentes tóxicos: el más recurrente, las partículas suspendidas menores a diez micras.
Tras la recopilación y análisis de esta gran cantidad de información, lo que conllevó un año de trabajo, entre febrero de 2006 y febrero de 2007, actualmente se está trabajando en la etapa final: “El procesamiento de datos finos, de cara a su próxima publicación”, que se contempla para este año.
Cabe citar que un estudio paralelo, auspiciado por el mismo programa internacional, evaluó bajo la misma metodología otro evento meteorológico: las olas de calor en Buenos Aires, Argentina y su impacto en las enfermedades cardiovasculares.
(Público)
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