LA SUBIDA DE LOS PRECIOS DEL MAÍZ PRODUCE UN CAMBIO DE DIETA PARA EL GANADO
05.23.07 - Leído 208 veces. Enviar esta notaLauren Etter con información de Carlota Fluxá
Cuando los cerdos de Alfred Smith comen la mezcla de frutos secos con la que él los alimenta, suelen dejar de lado las castañas amazónicas
GARLAND, Carolina del Norte; E.U; 23 mayo 2007.- “Los cerdos pueden ser muy exigentes con la comida”, explica Smith, mientras les sirve unos cuantos puñados del coctel de rodajas fritas de banano, pasas cubiertas de yogur, papaya seca y nueces de cajú. Generalmente, dice, “prefieren lo dulce”.
Smith está contento que la alimentación de sus puercos no lo esté llevando a la ruina. La creciente demanda en Estados Unidos por el etanol de maíz, un biocombustible que se ha vuelto muy popular en los últimos años, ha empujado los precios de este grano a niveles récord. Debido a que el maíz era el pienso principal de los ganaderos y también su gasto principal en el proceso de cría de los animales, muchos están dándoles de comer alimentos normalmente reservados para personas porque, a menudo, suelen ser más baratos.
Además de la mezcla de frutos secos, los cerdos y el ganado comen galletas, regaliz, Cheetos, barras de chocolate, papas fritas, cereales azucarados y mantequilla de maní.
Algunos ganaderos mezclan polvo de cacao con cereales y se lo dan a los cerditos recién nacidos. En California, los granjeros alimentan a sus animales con cáscaras de uva y pulpa de limón, y en Pensilvania, muchos ganaderos optan por las barras de chocolate y snacks, dada la cantidad de firmas alimenticias que se encuentran en los alrededores.
Hershey Co. les vende a los ganaderos las sobras de cacao y restos de galletas que utilizan para las barras de Kit Kat. Los granjeros también acuden a la fábrica de Nissin Food, que vende comidas a base de fideos secos, y recogen las sobras que se acumulan en los contenedores debajo de las cadenas de montaje. Hiroshi Kika, un gerente de la compañía, dice que los ganaderos representan una parte muy pequeña de su negocio pero que le ayudan a “hacer cualquier cosa por reciclar”.
Otro jugador en este negocio son los intermediarios que compran comida que los fabricantes tirarían a la basura, como galletas rotas o quemadas y cereales con demasiado azúcar, y luego se lo venden a los ganaderos.
Idealmente, a los productores de ganado les gusta alimentar a sus animales con una mezcla que contenga aproximadamente un 70% de maíz, además de semilla de soya, grasa y vitaminas. El maíz aporta proteínas, sustancias nutritivas esenciales y aminoácidos que les da energía y los engorda. Históricamente, la industria ganadera de EE.UU. consume el 60% de la cosecha de maíz del país.
Gracias al auge del etanol, el precio del bushel de maíz se ha mantenido durante meses en casi US$4, casi el doble que hace unos años. Eso ha provocado que varios grupos ganaderos reclamen el fin de los subsidios federales para el etanol. Pero por ahora, parece que los ganaderos tendrán que adaptarse a los nuevos precios o encontrar alternativas.
Smith dice que paga unos US$63 para alimentar a un cerdo durante unos cinco o seis meses, un 13% más que el año pasado. Sus costos serían aún mayores si no incorporara la mezcla de frutos secos en su dieta. Este año, ha comprado suficiente mezcla para alimentar a unos 5.000 cerdos y eso le ahorrará unos US$40.000.
Uno de los países más afectados con el aumento en los precios del grano ha sido México y su sector porcino no ha sido la excepción. Según Vicente García Vázquez, presidente de la Confederación de Porcicultores de México, en el último año, los precios del maíz amarillo, la variedad que los ganaderos usan para alimentar a sus cerdos, subió 58%. Como resultado de ello y sumado a otros factores, García calcula que el costo de producir un kilo de carne de cerdo se incrementó 36% en el mismo periodo.
Como alternativas, los productores mexicanos han optado por importar maíz desde Argentina y Brasil, alimentar a los animales con sorgo, que es más barato, y también han intentado comprar por cobertura para tratar de estabilizar el precio. A su vez, el gobierno ha ofrecido incentivos para alentar el cultivo del grano y así reducir el precio.
García indicó que no alimentan a los cerdos con desperdicios debido a que es mal visto por la mayoría de los consumidores y en estos momentos la industria se encuentra en una campaña para mejorar la reputación de la carne porcina que recalca el hecho de que alimentan a sus animales exclusivamente con granos.
(The Wall Street Journal)


