VEN DAÑOS DE POLUCIÓN EN CÉLULAS
05.21.07 - Leído 94 veces. Enviar esta notaMiden efectos genéticos. Analizan investigadores del INC la relación de la contaminación con varias enfermedades
MÉXICO, D.F; 21 mayo 2007.- Aunque los niveles de contaminación del aire de la Ciudad de México están por debajo de lo que dictan las normas ambientales, ésta sería suficiente para causar daños genéticos en la población, según estudios realizados por investigadores mexicanos.
Álvaro Osornio, investigador del Departamento de Toxicología del Instituto Nacional de Cancerología (INC), ha comenzado a unir las piezas del rompecabezas de la salud y la contaminación. Según experimentos realizados por su equipo, existen indicios de que ciertos tipos de cáncer, los padecimientos respiratorios y otras enfermedades podrían tener su origen en la exposición prolongada de los capitalinos a partículas del aire.
Tras 10 años de investigación, Osornio y un equipo interdisciplinario compuesto por físicos, biólogos y químicos han empezado a entender el funcionamiento en el organismo de las partículas PM10, aquellas que miden igual o menos de 10 micrómetros, de origen urbano y que pueden ser sólidas o líquidas, como el polvo, las cenizas, o el hollín. También se componen de material inorgánico como silicio y aluminio, además de metales pesados.
Aunque desde hace años se intuía el daño genético provocado por estos contaminantes, recientemente los científicos comenzaron a obtener resultados de lo que ocurre cuando las células humanas son expuestas a las partículas.
Primero los investigadores caracterizan y estudian las partículas a profundidad e identifican su origen y composición, así como la concentración de tóxicos. Después se toman muestras de células humanas y de ratones para su cultivo en condiciones controladas, sobre las que “posan” la muestra de contaminantes.
Los científicos intentan responder hasta qué punto la evolución celular identifica el agente externo y qué mecanismos desarrolla la célula para defenderse.
El doctor y su equipo han utilizado el método de “cometas”, el cual detecta la presencia de daño en el núcleo de la célula, o sea, en su DNA o material genético. Si esto ocurre, los daños en algunos genes pueden derivar en mutaciones o transmisión de errores que afectan a largo plazo y que pueden derivar en enfermedades como el cáncer.
“Nuestras investigaciones pueden demostrar hasta qué punto los efectos celulares encontrados pueden explicar el agravamiento de enfermedades como el asma, el exceso de coagulación de la sangre o el daño genético. Detectamos efectos muy finos, de manera que damos certidumbre biológica a las observaciones epidemiológicas”, agrega.
Actualmente, el laboratorio del INC estudia células aisladas, pero el año que viene comenzarán este tipo de experimentos en animales, para entender el impacto de los contaminantes a nivel metabólico y en organismos más complejos.
Y es que, de acuerdo con el patólogo, la investigación en contaminación atmosférica y salud va mucho más atrasada que el monitoreo de la calidad del aire, que desde hace décadas se realiza en la Ciudad de México.
“Los trabajos de monitoreo atmosférico -recolección y cuantificación de las partículas- han sido más grandes que aquellos destinados a conocer los efectos en la salud”, comenta.
Esto, explica, se debe en parte a que la obtención de resultados en salud requiere de estudios prolongados. Una vez que se logran identificar daños a nivel celular, por ejemplo, se debe trabajar con los sistemas epidemiológicos para conocer el nivel de influencia de los contaminantes y descartar otras causas.
“En México ya se están empezando a padecer problemas relacionados con la contaminación, como infecciones, padecimientos cardiovasculares y diabetes, entre otros”, asegura Osornio, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de Ciencias.
En 2006, un grupo internacional de científicos llevó a cabo la campaña MILAGRO que realizó exhaustivos análisis para medir la calidad del aire de la ciudad, y aunque hubo un monitoreo relacionado con efectos a la salud, éste no se equipara con el monitoreo atmosférico a gran escala, reconoce Osornio.
Según el investigador, falta un largo camino para conocer a detalle los daños a largo plazo.
“La interpretación de los resultados podría complementarse con las decisiones de un economista, un ingeniero, o los mismos políticos”, agrega.
LAS PARTÍCULAS PM10
• Su tamaño es menor a 10 micras, lo que significa que cuando son respiradas pueden llegar por las vías respiratorias hasta los pulmones.
Estas partículas pueden contener:
• Metales (níquel, plomo, vanadio, cadmio).
• Compuestos orgánicos
• Hidrocarburos
(Reforma)
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