TIBURÓN A LA VISTA…
05.18.07 - Leído 69 veces. Enviar esta notaOpinión de Marielena Hoyo Bastién
Antes que otra cosa, debo confesarme admiradora nata de los tiburones. Fácil de localizar con la vista y desde hace varios años mantengo en la oficina un enorme cartel adornado en primer plano con la figura del imponente gran tiburón blanco rodeado de las perfectas siluetas de algunas de las cientos de especies que conforman la impresionante familia a la que pertenecen estos impactantes animales marinos. Expuesto lo anterior, no será sorpresa que me preste a dar cualquier batalla que otorgue protección a este tipo de escualos que bravos, majestuosos, poderosos, depredadores máximos, inteligentes, audaces, tiranos, veloces, enormes, valientes, inclusive dulzones y pacíficos, son especies que se encuentran en riesgo al entrar dentro de la vulnerabilidad que hoy día tiene la vida marina a la que los humanos estamos dañando y sobreexplotando, como a diario se nos advierte.
Sobre el punto, ahora mismo estoy harto nerviosa y emocionada porque desde ayer entró en vigor la Norma Oficial Mexicana 029 —relativa a la pesca responsable de tiburones y rayas— pese a la podero$a oposición que tuvo por parte de los empresarios turísticos de Baja California Sur que, encabezados por el senador Luis Coppola, con tenebrosos intereses en materia de pesca deportiva, hicieron hasta lo imposible (inclusive petulante y muy ecológicamente quemando una panga en pleno mar) por confundir a la opinión pública sobre los beneficios del ordenamiento, muy especialmente a populares líderes de opinión que a su vez, lamentablemente, están desinformando a su clientela. Me pregunto entonces si es tan agresiva y negativa esta norma, cómo chihuahuas la apoyaron y lucharon tanto por ella organizaciones como Defenders of Wildlife, IFAW, Greenpeace, Teyeliz, COMARINO que por regla, cuidan en extremo el principio precautorio. Transcurrieron pues los 90 días “naturales” obligatorios de espera entre su aparición en el Diario Oficial de la Federación y su puesta en marcha y por fin ¡ya la tenemos vigente! para proteger a las cerca de 100 especies de tiburones que habitan las aguas oceánicas nacionales, entre otras linduras, de la crudelísima práctica del “aleteo”. Un adiós también marcará para las dañinas redes de deriva y para la pesca en zonas de arrecifes.
Ni duda, importantes están siendo las decisiones que en materia de protección al medio ambiente, concretamente al marino, han tomado los más recientes gobiernos de los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón; sin embargo, no todo será miel sobre hojuelas. Espera a los especialistas mucha chamba que irá desde la elaboración de bitácoras donde se anotarán, y por primera vez conoceremos datos verídicos sobre cuántos tiburones y de qué especie se capturan por viaje de pesca en los barcos de mediana altura (196 barcos) y de altura, de los que sólo hay uno operando en todo el Pacífico Mexicano, hasta la implementación que habrán de lograr para que tales datos se incluyan en un sistema capaz y suficiente que además sea de alcance público.
Igualmente, la entrada en vigor del ordenamiento implicará gran inversión monetaria y de esfuerzo común para difundir por todos los medios posibles las especies de tiburones y rayas que ya no podrán ser capturadas para fines comerciales, entre otras prohibiciones y también se requerirá ampliar y fortalecer el programa de observadores científicos a bordo de embarcaciones tiburoneras cuyos dueños disponen de 6 meses para incorporar sus embarcaciones al Programa de Rastreo Satelital de la CONAPESCA, obligación para la que contarán con el patrocinio de los gastos de instalación de los GPS (VMS).
Pero lo más delicado será, insisto y sin duda, seguir combatiendo los argumentos que en contra de la NOM 029 tienen los empresarios turísticos sudcalifornianos pues, aunque el texto de esta nueva versión fue sustantivamente modificado con respecto al del 2002, definitivamente NO PERJUDICA EN ABSOLUTO LA PESCA DEPORTIVA DE BAJA CALIFORNIA SUR que es sobre lo que principalmente basan su petición de derogación. No será por este absurdo alegato que se les conceda.
Otro argumento de reclamo constante ha sido el que no se hayan fijado cuotas tope de captura incidental de especies reservadas a la pesca deportiva, los llamados picudos (billfishes), cuando apenas el Programa Nacio-
nal de Tiburones y Rayas del Instituto Nacional de la Pesca está trabajando en ello con las flotas tiburoneras que operan en el Pacífico Mexicano, ello, con el fin de ofrecer una propuesta muy concreta. El tope, según los pescadores “deportivos”, no podrá ser modificado hasta dentro de un año, cuando la legislación respectiva es muy específica al respecto y siendo que en general, las normas oficiales mexicanas deben ser revisadas cada cinco años a partir de la fecha de su entrada en vigor. Pero aún si así fuera, en la NOM-029 se agregó el numeral 4.3.2 que permite, mediante un acuerdo, fijar cuotas sin tener que esperar los 12 meses referidos. Tons… ¿pa qué tanto brinco?
Lo más penoso de este barullo es que todo lo anteriormente expuesto y más, mucho más, les ha sido informado claramente y en varias ocasiones a los empresarios turísticos de BCS, quienes descalificaron de inicio el proceso desconociendo con ello el trabajo del INP que cuenta con el mayor número de especialistas nacionales en tiburones, con reconocimiento a nivel nacional e internacional.
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(La Crónica)


