FERTILIZAN EL OCÉANO PARA COSECHAR GANANCIAS
05.15.07 - Leído 60 veces. Enviar esta nota¿Podrá el plancton ayudar a salvar el planeta? Algunos tecnócratas del Valle del Silicio apuestan que podría ser posible
SAN FRANCISCO, E.U; 15 mayo 2007.- En un esfuerzo por aliviar los efectos del calentamiento global, varios grupos actualmente trabajan en empresas para cultivar vastos campos flotantes de plancton con la intención de que absorban el dióxido de carbono de la atmósfera y lo lleven a las profundidades del océano. Debatida por expertos durante años, es una idea que aún suena como ciencia ficción —y algunos académicos creen que pertenece a esa categoría.
Sin embargo, aunque muchas preguntas quedan sin contestar, el primer proyecto comercial está programado para arrancar este mes cuando el WeatherBird II, nave de investigación de 35 metros de eslora, zarpe de su muelle en Florida hacia las Islas Galápagos y el Pacífico Sur.
El barco planea disolver varias toneladas de hierro, nutriente del plancton, en un área de 10 mil kilómetros cuadrados. Cuando las minúsculas cantidades de hierro provoquen el crecimiento y la reproducción del diminuto organismo, científicos en el WeatherBird II planean medir cuánto dióxido de carbono ingiere.
La idea es similar a sembrar bosques llenos de árboles que absorben carbono, pero en extensiones desoladas del océano. “Esto es jardinería orgánica, no física nuclear”, dijo Russ George, director ejecutivo de Planktos, la compañía detrás del proyecto WeatherBird II. “¿Acaso es posible que sea tan fácil como afirmamos? Estamos a punto de averiguarlo”.
Para George, esto no es sólo ciencia y ecología, sino un negocio, posiblemente uno grande. A nivel mundial, nuevos tratados y regulaciones obligan a corporaciones a buscar maneras de contrarrestar sus emisiones de carbono, y Planktos y sus competidores podrían cobrar millones de dólares por sus servicios.
Planktos y Climos, su competidor, quieren comercializar la fertilización de los mares. Sus esfuerzos subrayan un creciente esfuerzo por retirar carbono de la atmósfera. Entre las soluciones se cuentan restaurar bosques y captar toneladas de carbono provenientes de la quema de carbón para electricidad y refinerías petroleras y devolverlo a la tierra a través de tuberías.
Las soluciones tecnológicas empiezan a salir del Valle del Silicio, donde los innovadores han empezado a poner atención en los negocios medioambientales. Los réditos financieros podrían ser considerables, señaló Daniel M. Kammen, catedrático en la Universidad de California, en Berkeley.
Sin embargo, algunos expertos oceanográficos afirman que existe el riesgo de hacer más daño que bien al estimular el crecimiento de plancton. Ken Buesseler, de la Institución Oceanográfica Woods Hole, dijo que aunque el carbono podría ser absorbido inicialmente, una porción podría volver a la atmósfera cuando el plancton sea ingerido o se descomponga.
A algunos académicos les preocupa que los florecimientos de plancton podrían despedir metano y óxido nitroso, que podrían aumentar los gases de invernadero. Buesseler ha organizado una conferencia, que se realizará en otoño, para reunir a los expertos en la fertilización de los océanos para evaluar los años de investigación en el campo y ver qué podría hacerse para promoverla.
Allí es donde entra George, de 57 años, fundador de Planktos, con sede en California. Ideó el concepto en 1997, el mismo año en que se adoptó el Protocolo de Kyoto, tratado que ha impulsado la mayor parte de las regulaciones de la reducción del carbono.
George aseguró que su meta era más amplia que la de mitigar las emisiones de carbono; también quería restaurar el plancton perdido gracias al cambio climatológico.
Aunque los esfuerzos del Weather- Bird II no suponen que la ciencia está lista para comercializarse, comentó, su intención es comprobar su efectividad.
Varios científicos prominentes han empezado a involucrarse en los esfuerzos de comercialización. Margaret S. Leinen, ex directora asistente de geociencias en la Fundación Nacional de Ciencias, actualmente es directora científica de Climos y es la madre de Dan Whaley, su fundador.
Whaley, que hizo su fortuna durante el auge de las compañías punto com, ha estado en proceso de reunir un panel de asesores científicos, que incluye al ex presidente de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia y al director del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica.
No reveló cuándo y cómo proporcionará Climos evidencia de que puede usar la fertilización oceánica para ofrecer una manera de contrarrestar las emisiones de carbono a largo plazo.
Eso no impidió, sin embargo, que extendiera un reto a Planktos.
“Quien tome esto en serio necesita asegurar la participación de los líderes de la comunidad oceanográfica e involucrarlos”, dijo Whaley, “no simplemente surcar el mar y lanzar hierro de la parte trasera de un barco”.
(The New York Times)
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