ASEGURAR LA BIODIVERSIDAD
05.14.07 - Leído 186 veces. Enviar esta notaOpinión de Rodrigo A. Medellín
Perseguir bichos, ir a lugares remotos, atrapar animales feroces, dormir poco y comer mal. Los biólogos tenemos una reputación de masoquistas o de locos. Pero también frecuentemente se nos asigna una responsabilidad que de ninguna manera es exclusiva: la protección de la biodiversidad.
Desde los alimentos, el agua, y el aire, hasta la ropa, los parques y hasta las mascotas, dependen de que tengamos ecosistemas sanos y sustentablemente utilizados. Pero esta no es una responsabilidad de los biólogos solamente. Es muy cómodo preguntar, cuando somos testigos de una nueva desgracia ecológica, de una nueva violación de las leyes ambientales, “¿y dónde están los biólogos?” “¿por qué no están aquí los biólogos para rescatar a este animalito?”
Pero la realidad es muy diferente. Si queremos mantener nuestro estándar de vida por lo menos al nivel actual, si queremos disfrutar de bosques y playas, desiertos y praderas, arrecifes e islas en buen estado, todos debemos involucrarnos en asegurar que nuestra biodiversidad, nuestros ecosistemas, nuestra agua y nuestro aire, estén disponibles en buen estado para las generaciones futuras.
Expresar nuestra opinión, informarnos de los problemas ambientales, exigir que las leyes ambientales se cumplan, vigilar que no se destruyan más los ecosistemas, es tarea de todos. Aún más importante es reducir nuestra huella ambiental, controlar nuestro consumo de agua, de combustible, de energía, consumir sólo alimentos producidos responsablemente, y no comprar animales o plantas extraídos del medio natural.
Vivimos tiempos agresivos al ambiente: La construcción ilegal de hoteles y otros desarrollos como en la costa de Jalisco, la extracción ilegal de madera como en la reserva de la Monarca, la instalación irregular de viviendas en sitios de recarga de agua como en el sur del Distrito Federal, y hasta la actividad del narcotráfico ha causado el abandono de campamentos de protección de tortugas marinas como en Michoacán.
Todos estos son temas en los que se va el bienestar de todos, y todos debemos actuar y expresar nuestra preocupación por la destrucción de estos importantes ecosistemas y especies.
Igualmente, todos debemos defender la aplicación de las leyes sin diferencia, empezando por nosotros mismos. Recuerdo a una amiga que se quejaba constantemente del tráfico, de los taxistas parados en doble fila, de los automóviles mal estacionados, etc., pero cuando iba por su hijo a la escuela o cuando iba al mercado sobre ruedas, no dudaba en estacionarse en segunda fila diciendo: “al fin que es sólo un minuto”.
Otras personas se quejan de la inseguridad en la ciudad, pero no dudan en echarle encima el coche al primer policía que les marca una infracción o que está intentando controlar el tránsito. Esta actitud es precisamente la que destruye el futuro de los mexicanos.
El respeto a las leyes debe ser universal y defendido por todos. Como país megadiverso, México y los mexicanos tenemos la extraordinaria suerte de tener más del 10% de la biodiversidad mundial en menos del 1.3% de la superficie de la tierra emergida del mar. Todos los ecosistemas del planeta, desde los arrecifes hasta la tundra, desde los desiertos hasta las selvas tropicales, están representados en México.
Tenemos ríos caudalosos, playas bellísimas, montañas y cavernas que atraen a visitantes de todo el mundo.
En México habitan tucanes, águilas, osos, jaguares, ballenas, tortugas marinas, y miles de especies más. Como León Felipe lo dijo: “Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo, porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo”. Hoy es tiempo de que todos tomemos la determinación de cuidar el ambiente en todas sus dimensiones.
No es responsabilidad única del gobierno, o de los biólogos, o de los conservacionistas. Todos tenemos remo y debemos empezar a remar para llevar a México a puerto con éxito.
Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM.
(Reforma)
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