MIDEN EN OCÉANO PRESENCIA DE CO2
05.4.07 - Leído 433 veces. Enviar esta notaInicia en Ensenada el Observatorio de Monitoreo. Realizan la primera investigación para calcular el contaminante que captura el Pacífico
MÉXICO, D.F; 4 mayo 2007.- Para realizar un análisis anual que mida cuánto dióxido de carbono (CO2) ha capturado el Océano Pacífico de la atmósfera, se creó el primer Observatorio de Monitoreo Costero (OMC), ubicado en el Pacífico occidental mexicano, frente a las costas de Ensenada, Baja California.´
Con un costo aproximado de 500 mil pesos y a cargo del oceanólogo Rubén Lara Lara, investigador del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), el observatorio busca comprobar la hipótesis de que los océanos, en especial las zonas costeras, son un sumidero que está atrapando a ese contaminante.
“Los océanos son hasta ahora los únicos que están atrapando el CO2 de la parte terrestre, pues ese trabajo lo han dejado de hacer los árboles, debido al aumento de la deforestación”, advierte Lara, quien ha iniciado la medición en el mar utilizando un sofisticado equipo oceanográfico que incluye una boya con cinco sensores que detectan temperatura, salinidad, oxígeno y la presión parcial del CO2 en el aire y en el agua.
El equipo tomará datos a una distancia de dos kilómetros de Ensenada para generar la primera información mexicana de las franjas costeras, sitios especialmente contaminados por su cercanía con la actividad humana.
El observatorio del CICESE forma parte del programa Flujos de Carbono: Fuentes y sumideros en los márgenes continentales del Pacífico mexicano (Flucar).
“Flucar busca entender el rol de las aguas costeras mexicanas en los flujos de gases invernadero, en este caso el CO2. Se conoce muy poco del rol de estas aguas en cuanto a su función como fuente (del océano a la atmósfera) o sumidero (de la atmósfera al océano), o si están en balance. Una región puede ser fuente, sumidero o estar en balance, dependiendo de sus condiciones hidrográficas y ecológicas. Por eso tenemos que caracterizar muy bien estas regiones, para que al menos en un ciclo anual (de preferencia varios) podamos decir algo sobre su comportamiento en cuanto a los flujos de carbono”, explica Lara.
Flucar forma parte del Programa Mexicano del Carbono (PMC), y éste a su vez es parte del Programa de Carbono de Norteamérica, que integra investigaciones de Estados Unidos, Canadá y México.
DESEQUILIBRIO DE CARBONO
Al igual que en la atmósfera, el CO2 es un componente natural del agua de mar. Existe un intercambio natural de CO2 entre la tierra, la atmósfera y el océano, a través de la fotosíntesis y la respiración.
Las evidencias científicas muestran que actualmente, debido a la deforestación y a los cambios en el uso del suelo, los ecosistemas terrestres ya no son un sumidero significativo, ahora lo es el océano.
“¿Hasta qué punto puede el océano seguir siendo un sumidero con la misma velocidad con que lo hace actualmente?, ¿puede llegar a saturarse?, ¿cuánto carbono se captura en las zonas costeras? Estas son algunas de las interrogantes a nivel mundial”, explica Lara.
En busca de cifras concretas que respondan a estas preguntas científicas, el oceanólogo y sus colaboradores han iniciado el trabajo en altamar con una boya meteorológica de alta tecnología.
Se trata de una estructura de aluminio basada en un Sistema de Interacción Aire-Mar (ASIS, por las siglas en inglés de Air Sea Interaction System).
Tiene dos secciones: la boya en forma de torre que se ve sobre la superficie marina y una “boya nodriza” en forma de cilindro que se ancla al fondo oceánico a una profundidad de cien metros. Ambas se unen por un sistema de cables flexibles.
El equipo se diseñó y construyó en la Escuela Rosenstiel de Marina y Ciencias Atmosféricas (RSMAS) de la Universidad de Miami y fue adquirida por el CICESE.
Por ahora, sólo está instalado el sistema frente a Ensenada, pero la idea es ampliar el observatorio a 4 regiones del Pacífico mexicano.
“Por lo pronto no tenemos presupuesto para agregarlas”, aclara Lara, quien estima que, de continuar el financiamiento del CICESE, el Conacyt y la Universidad Autónoma de Baja California, se podrá ampliar la red del observatorio en el Golfo de California, frente a Colima, en el Golfo de Tehuantepec y en el Golfo de México.
Además de las variables medidas con los sensores cada 3 horas, los científicos realizan cada 2 ó 3 meses una campaña para medir otras que no detectan los sensores, entre ellas la productividad primaria, las concentraciones de carbono inorgánico, diversos nutrientes, el pH y muestras para determinar la comunidad del fitoplancton y el zooplancton.
“Estas investigaciones nos permitirán conocer mejor el balance global (tierra-océano) natural del CO2 para nuestro País. El tema de la reducción de las emisiones es un asunto socioeconómico y de voluntad política”, afirma Lara.
EL PROYECTO FLUCAR
El Observatorio de Monitoreo Costero forma parte del proyecto Flujos de Carbono (Flucar) del CICESE, un trabajo de largo alcance cuyo objetivo es conocer y analizar las fuentes y sumideros de carbono en los márgenes continentales del Pacífico mexicano. En el proyecto participan científicos e instituciones de México, Estados Unidos y Canadá.
El análisis del CO2 es muy importante por ser un gas invernadero que está aumentando en la atmósfera, debido, principalmente, a la quema de combustibles fósiles, la deforestación y la producción de cemento.
La información sobre los flujos de carbono permitirá a los científicos elaborar modelos de predicción climática con datos adquiridos en aguas mexicanas.
“Queremos saber qué está pasando con este dióxido de carbono, a dónde se va y dónde se queda”, dice el oceanólogo Rubén Lara.
ANÁLISIS A FONDO
Por primera vez, una investigación mexicana busca saber cuánto CO2 hay cerca de las costas del Pacífico y cuáles son los efectos del contaminante.
En exceso
Al aumentar el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, la cantidad de este contaminante absorbida por los océanos también aumenta, generando un exceso.
El dióxido de carbono de la atmósfera se disuelve en las aguas oceánicas.
Las corrientes submarinas lo transportan por todo el planeta.
El fitoplancton, formado por microorganismos que realizan la fotosíntesis, asimila parte de ese carbono.
Cuando abunda el plancton, el océano se convierte en un “depósito de carbono”, que lo retiene como sedimento.
Medidor flotante
Una boya oceanográfica es un equipo tecnológico flotante que mide datos de la interacción entre el océano y la atmósfera.
Ruta del Pacífico
El Observatorio de Monitoreo Costero inició operaciones con una boya lanzada a 2 km frente a la costa de Ensenada, y se planea que siga esta ruta en el Pacífico mexicano:
Ensenada
Guaymas
Manzanillo
Salina Cruz
(Reforma)
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