INFLUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA PATAGONIA
04.30.07 - Leído 137 veces. Enviar esta notaSegún una investigación realizada por la UNPSJB las temperaturas de Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate han aumentado de forma lineal. Las predicciones indican que se producirían graves modificaciones, como erosiones costeras, disminución de glaciares y desertificaciones, entre otras
BUENOS AIRES, Argentina; 30 abril 2007.- El cambio climático afecta a todas las regiones del mundo, sin excepción. En la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), analizan la influencia del cambio climático en la región patagónica. La investigación demuestra que la temperatura media en Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate se ha incrementado considerablemente.
El estudio, realizado por Walter Maza, docente de la cátedra de Meteorología y Climatología de la Facultad de Ciencias Naturales, cuenta con información desde 1948 hasta la actualidad. Los gráficos demuestran un incremento en la temperatura en forma lineal.
Las predicciones para los próximos años estarían indicando que en la Patagonia se produciría aumento de temperaturas, erosión costera, disminución de glaciares y desertificación.
Los indicios de que el clima en el planeta se estaba modificando comenzaron hace alrededor de 50 años cuando los diferentes estudios científicos comenzaron a evidenciar ciertos cambios. Si bien algunos especialistas son cautelosos a la hora de referirse al cambio climático, las consecuencias son cada vez más notorias con nuestro territorio incluido.
A escala global, el cambio climático provocaría la extinción de especies y ecosistemas, dificultades en el suministro de agua y en los servicios sanitarios, aumento del nivel medio del mar, retroceso de los glaciares, modificación de la producción agrícola y ganadera, inundaciones, sequías, olas de calor, modificación en el régimen de las precipitaciones, problemas de energía, industria, transporte, etc.
Los cambios de la temperatura afectarían a todos los países y la Argentina no sería ajena a estos acontecimientos. En los últimos 100 años la temperatura media anual en la República Argentina aumentó 1ºC.
Según los informes, el período más caluroso fue el comprendido entre los años 1900 y 1999. En ese mismo período se incrementó la precipitación de lluvia anual en un porcentaje cercano al 10%. Mientras que el año más cálido fue 1995.
Hacia el norte de la Patagonia, se estima que se producirán precipitaciones intensas e inundaciones en valles fluviales. En el noreste argentino (Litoral) el cambio provocaría inundaciones, bajantes extraordinarias, tormentas severas. Mientras que en la región noroeste habría tormentas estivales intensas, desertificación, riesgo hidrológico. El centro del país quedaría afectado por sequías, inundaciones, tormentas severas y tornados.
La zona de Cuyo sufriría sequías, desertificación y tormentas estivales intensas. Por otra parte, las precipitaciones anuales disminuirían sobre Los Andes y aumentarían hacia el este (en particular sobre la Cuenca del Río de La Plata). Se propiciarían deshielos tempranos, mayor evaporación, cambios en los flujos fluviales y en el suministro del agua, entre otros.
Asimismo, se anuncia una declinación en el hielo del continente antártico que, de producirse, ocasionaría un efecto nocivo sobre el krill debido a la disminución de las algas. El krill es muy influenciado por las temperaturas, en especial si son cálidas.
Su importancia radica en que se trata de la fuente primaria de alimento de la ballena franca que suele encontrarse entre la Península Valdés y las aguas de la Antártida. Está compuesto por pequeños crustáceos, tales como larvas de centollas, erizos, entre otros que forman parte del plancton marino del cual se alimentan distintas especies.
Tal situación afectaría también la producción pesquera debido a que provocaría escasas posibilidades de que los organismos que componen el krill alcancen la edad adulta y puedan reproducirse.
A partir de modelos de simulación desarrollados por los científicos se intenta predecir los efectos que se producirían en los distintos lugares dentro de los próximos 30 años. Sin embargo, los resultados estarían demostrando que los cambios son prácticamente inevitables.
Las tendencias muestran que la temperatura media del planeta podría aumentar entre 1.4º C y 5.8ºC para el año 2100 y el nivel medio del mar ascendería entre 9 y 88 cm. Con lo cual las consecuencias para los sistemas naturales y humanos serían considerables.
(Universia)
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