RUSIA CAZARÁ AL OSO POLAR PARA SALVARLO
04.25.07 - Leído 201 veces. Enviar esta notaPor primera vez desde que la Unión Soviética prohibió la práctica hace más de cinco décadas, el Gobierno se prepara para permitir que los cazadores maten a los osos. Los animales bajan con mayor regularidad a los pueblos costeros gracias al cada vez menor hielo marino atribuido al calentamiento del planeta
VANKAREM, Rusia; 25 abril 2007.- En el gélido borde del territorio ártico de Rusia, donde el clima cambiante ha llevado a los osos polares a tener un mayor contacto con las personas, Rusia ha adoptado un método que parece ir contra toda lógica para intentar preservar las criaturas: cazarlas, legalmente.
Por primera vez desde que la Unión Soviética prohibió la práctica hace más de cinco décadas, el Gobierno se prepara para permitir que los cazadores maten a los osos. Los animales bajan con mayor regularidad a los pueblos costeros en el extremo norte de Rusia, gracias al cada vez menor hielo marino atribuido al calentamiento del planeta.
Aunque muchos advierten que los osos polares del mundo están amenazados, científicos, ecologistas y aldeanos nativos en Rusia expresan la esperanza de que una cacería legal podría reducir la desenfrenada caza furtiva.
Según su razonamiento, si se permite a los cazadores abatir legalmente por lo menos algunos osos, podrían estar menos tentados a romper la ley por la carne del oso, consumida a nivel local como manjar ilegal, y por los miles de dólares que puede alcanzar el precio de las pieles.
Sin embargo, todavía está por verse si la caza puede, en realidad, reducir la caza furtiva en un país famoso por su corrupción y el poco respeto a sus propios reglamentaciones medioambientales.
La doble amenaza que enfrentan los osos polares rusos -el reciente calentamiento del clima ártico y la caza furtiva- han colocado a Vankarem y otras aldeas a lo largo de la costa del remoto extremo nororiental de Rusia al centro de los esfuerzos por asegurar la sobrevivencia de las criaturas.
Aunque no está claro el número de osos cazados ilegalmente en Rusia, el Gobierno calcula que se matan hasta 100 al año.
Anatoly A. Kochnev, biólogo en el Centro del Pacífico de Investigación Científica y Pesquerías, en la región de Chukotka, dijo que la cifra podría ser el doble, un revés insostenible para una población regional que vaga desde la costa del noroeste de Alaska hasta el Mar de Siberia Oriental y ha caído hasta un punto bajo de aproximadamente 2 mil ejemplares. (La población mundial de osos polares es de entre 20 y 25 mil).
La prohibición en Rusia, impuesta en 1956 después de que la población de osos experimentó una caída drástica, será retirada sólo en parte para permitir la caza de subsistencia por parte de los aldeanos de Chukotka, región empobrecida y escasamente poblada al otro lado del Estrecho de Bering de Alaska.
La caza, dijeron funcionarios en Chukotka y en Moscú, podría reiniciarse tan pronto como este año o el siguiente, en cuanto se realice un censo y se establezca una cuota anual que no amenace a los osos. En Alaska, la cuota anual fijada por ley ha promediado aproximadamente 40 ejemplares al año.
Los osos polares viven sobre todo en el hielo marino, que utilizan como plataforma para cazar focas, su principal presa. Al disminuir la capa de hielo polar ártico flotante a su menor tamaño en posiblemente un siglo, los osos han tenido que nadar distancias más grandes para llegar hasta las focas, que se mantienen más cerca de tierra.
Un resultado ha sido el de mayor contacto con los humanos al tiempo que los osos del Mar de Chukchi migran a lo largo de la costa norte de la región, hasta que el hielo invernal vuelve a congelarse. Se han producido por lo menos tres ataques mortales por osos en Chukotka, desde el 2003.
En Vankarem, de 200 residentes, la mayoría nativos chukchi, la aldea cuenta con una patrulla de cazadores que monitorea la llegada de los osos en otoño e intenta mantenerlos alejados.
Una atracción para los osos ha sido el incremento en el número de morsas que se quedan en la costa. Hay un hábitat para estos animales situado en una rocosa península a un extremo de la aldea. Donde en otro tiempo se reunían unas cuantas miles en el verano y el otoño, hay ahora decenas de miles, un aumento que los científicos también atribuyen a la reducción del hielo marino donde suelen reunirse.
Sergei I. Kavry, líder de la patrulla, de 35 años, dijo que la supervisión protegía a los aldeanos de los osos y a los osos de los cazadores furtivos.
Stanislav E. Belikov, del Instituto Ruso de Investigación para la Protección de la Naturaleza, en Moscú, quien ha escrito muchas de las reglas para la reanudación de la caza, dijo que la amenaza del cambio climático y de la caza furtiva hacía necesario que se adoptaran medidas urgentes.
“En 50 años”, dijo en una audiencia local en abril, “quizá sólo podamos contarles a nuestros nietos que estas criaturas existieron aquí”.
(The New York Times)


