CHÁVEZ Y LULA LIMAN ASPEREZAS POR ETANOL
04.17.07 - Leído 66 veces. Enviar esta notaCon la presencia de todos los mandatarios, salvo el de Uruguay, Tabaré Vázquez y, a último momento la deserción del peruano Alan García, ayer se alcanzó un “buen acuerdo para avanzar en una integración energética compleja y sofisticada”, según lo adelantó a un grupo de periodistas el asesor de Lula, Marco Aurelio García
BUENOS AIRES, Argentina; 17 abril 2007.- La inauguración de las obras para una planta petroquímica, en el estado de Anzoátegui, sirvió para alejar los nubarrones de una crisis en torno al etanol. Los dos presidentes con propuestas disímiles en materia energética, el venezolano Hugo Chávez y el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva mostraron una voluntad de integración más allá del proyectado desarrollo de los biocombustibles, lo que sirvió como una suerte de apertura de la I Cumbre Energética Regional.
Con la presencia de todos los mandatarios, salvo el de Uruguay, Tabaré Vázquez y, a último momento la deserción del peruano Alan García, ayer se alcanzó un “buen acuerdo para avanzar en una integración energética compleja y sofisticada”, según lo adelantó a un grupo de periodistas el asesor de Lula, Marco Aurelio García.
Más allá del gesto fraterno de Chávez y Lula apareciendo juntos y con proyectos, después de las críticas que el venezolano lanzó a la idea brasileña de los biocombustibles, el presidente anfitrión no desaprovechó la ocasión para volver a sacudir la retórica política: “Hemos entrado en una crisis energética mundial que ha originado las guerras de Afganistán y principalmente en Irak y en nuestro continente al menos un golpe de Estado, aquí, en Venezuela.
La causa se llama petróleo, energía”, dijo el mandatario.
“Se está cocinando una crisis mundial de energía y eso lo saben todos los grandes consumidores, no tanto nosotros… Sudamérica puede enfrentar esa crisis dándole prioridad a nuestro consumo”, acotó Chávez, que además de estar acompañado por Lula, lo estuvo del paraguayo Nicanor Duarte Frutos, el boliviano Evo Morales y el empresario brasileño Emilio Odrebrecht, responsable de la empresa que construirá la planta. “El socialismo que resucita en Venezuela no excluye a la empresa privada”, subrayó Chávez a la hora de presentar al empresario.
Si bien el documento de la Cumbre que tiene lugar en la isla Margarita, militarizada mediante 5 mil efectivos, será aprobado formalmente hoy, los mandatarios sudamericanos, a través de sus ministros, lo suscribieron ayer y “recoge todas las preocupaciones de los gobiernos sobre el futuro energético de la región y su implicaciones en el desarrollo. Por eso creemos que es bueno y consensual”, agregó García.
La integración energética mediante la construcción del anhelado gasoducto del sur, ideado por Chávez, el desarrollo de los biocombustibles, en un acuerdo que Brasil selló con Estados Unidos, y el Banco del Sur son algunos de los temas de la agenda que ya anoche los presidentes comenzaron a analizar en diversas reuniones bilaterales.
Brasil, tras manifestar ciertas reticencias, aceptó ya integrar ese Banco del Sur, aprobado ya por Argentina y Venezuela (y apoyado por Ecuador) “pero siempre que estemos desde su constitución”, según lo adelantó el presidente Lula antes de llegar a Venezuela.
El gasoducto por el cual Venezuela pretende colocar sus vastas reservas gasíferas en la región, se construiría con una longitud de 8 mil kilómetros y una inversión de más de 23 mil millones de dólares, aunque despierta muchas dudas no sólo por los posibles daños medioambientales sino también por su posible inviabilidad.
Sergio Gabrielli, presidente de Petrobras, aseguró ayer que hasta ahora el gasoducto sólo está en la etapa de “lo estudios preliminares. Hay más de 100 técnicos de Venezuela y Brasil trabajando en el tema; es muy temprano para saber si esas cifras son correctas”.
No obstante, Chávez aprovechó -como es su costumbre- el escenario para volver a sacudir verbalmente a Estados Unidos. “Hemos dicho que en caso de una nueva agresión de Estados Unidos contra Venezuela no habría una gota de petróleo para Estados Unidos. No habría, y si vinieran aquí a buscarlo por las armas o por un nuevo golpe de Estado, aquí pudiera comenzar una guerra de 100 años”, advirtió, en una clásica declaración de Chávez en estos casos.
(El Universal)
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