PERROS VAGABUNDOS PULULAN EN CALLES CUBANAS
03.31.07 - Leído 124 veces. Enviar esta notaDalia Acosta
Muchos tienen dueños, pero no se ocupan de ellos. Las peleas por apuestas o una inyección de estricnina son algunos de los males que los acechan
LA HABANA, Cuba; 31 marzo 2007.- Más de 20 mil perros vagabundos viven a la intemperie en Cuba, amenazados por los automóviles y la violencia humana.
De acuerdo con la Sociedad Mundial para la Protección Animal, en el planeta hay 480 millones de canes en similar situación. En la capital de México hay más de 200 mil y sus excrementos, que se cuentan por toneladas, son importante fuente de contaminación.
En Cuba, la mayoría de estos animales tiene un hogar estable, pero por culpa de sus dueños pasan casi toda la jornada fuera de casa, señaló Nora García, presidenta de la no gubernamental Asociación Cubana para la Protección de Animales y Plantas (Aniplant).
“Callejeros de verdad no son tantos. El medio no les ofrece posibilidades reales de sobrevivir y procrear, la sed y el hambre les merman la salud rápidamente, sobreviven con un hueso por aquí y agua sucia por allá, el sol implacable no les da mucha tregua y en su vagar constante se deterioran mucho”, explicó.
La falta de campañas masivas de educación y medidas de control alejan la solución, pese a esfuerzos aislados de organizaciones, personajes de la cultura, clínicas veterinarias cercanas a Aniplant e instituciones estatales.
Una desparasitación masiva de perros fue realizada el 8 marzo por especialistas del Acuario del centro histórico de La Habana Vieja.
Allí acudió Deivis Garzón con sus seis mascotas, dos de ellas recogidas en la calle. “Hay muchos perros que propagan pulgas y sarna”, dijo. Él y su esposa han recogido varios cachorros, que luego entregaron a sus amistades.
“En la Oficina del Historiador defendemos a ultranza la educación” ambiental a través de escuelas, museos y medios de comunicación, expresó a Tierramérica José Vázquez, director del Acuario. “El ambiente no es sólo una mata y un pajarito. Es La Habana Vieja, es el entorno que rodea a la gente”, explicó Vázquez.
La educación ambiental en este país “no puede preocuparse más por un bosque o por un río que por un simple perro sin dueño: ambos merecen, humana y ecológicamente, la misma atención y similar conciencia de su importancia y lugar en el entramado de la vida en la Tierra”, alertó el escritor cubano Leonardo Padura.
En los últimos años de crisis económica, resurgió una faceta aún más violenta: las peleas de perros. Las apuestas pueden superar los 5 mil 400 dólares e incluir una casa, una motocicleta o un automóvil.
En esta práctica se involucran actividades como “drogas, alimentos, películas, entrenamiento, casas de apuestas, alquiler de áreas para pelear, entrenadores. Incluso entran de otros países a lucrar aquí, y ocurre algo tan terrible como la participación de niños y adolescentes, sus principales promotores y simpatizantes”, señaló García. Su organización advirtió a las autoridades, pero la situación continúa sin cambios.
La violencia también es cotidiana en los asilos estatales, donde se amontonan los capturados en la calle. Allí permanecen al menos 72 horas si no son reclamados, antes de morir por inyección de estricnina que les provoca una parálisis cerebral.
A fines de los años 80 la Aniplant presentó un proyecto de ley sobre protección y bienestar animal, pero aún no recibió respuesta oficial.
(IPS)

