EDIFICACIÓN ECOLÓGICA
03.31.07 - Leído 171 veces. Enviar esta notaDiego Cevallos
Muchos edificios liberan gases invernadero, aguas negras y residuos. México levanta 5 mil viviendas ´verdes´
MÉXICO, D.F; 31 de marzo de 2007.- La clase de edificio donde usted vive o trabaja y el uso que le da generan buena parte de los cambios climáticos que preocupan a los científicos. La energía consumida allí se traduce en gases contaminantes, el agua en desechos y los materiales de construcción en basura.
En América del Norte, entre 11% y 30% de la emisión de gases de efecto invernadero, responsables del recalentamiento global, provienen de las edificaciones, que gastan gran parte de la electricidad disponible, el agua y las materias primas, entre ellas maderas preciosas extraídas muchas veces de manera ilegal y compuestos plásticos como el policloruro de vinilo o PVC, perjudiciales para la salud.
Sólo en Estados Unidos, generador de casi un tercio de los gases de efecto invernadero mundiales, las edificaciones consumen alrededor de 65% de toda la electricidad, 40% de materias primas y 12% de agua. En México, que emite 2% de esos gases, los edificios gastan 20% de electricidad, 80% de la cual se produce mediante quema de combustibles.
Esos dos países, que junto con Canadá integran la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA), buscan disminuir el impacto de este sector en el cambio climático que, según la mayoría de científicos, se produce por la acumulación atmosférica de gases procedentes sobre todo de la quema de combustibles fósiles.
Expertos de los tres países analizan el asunto desde inicios de año, y ofrecen para septiembre un amplio informe que incluirá recomendaciones a los gobiernos. El objetivo es acotar las construcciones contaminantes y dar cauce a las sustentables, que se integran al ambiente de forma amigable, consumen poca electricidad e, idealmente, procesan el agua y la basura que desechan, además de brindar particular confort a sus habitantes.
Pero la meta está cuesta arriba. “El desarrollo de edificación verde es incipiente y no hay una política eje de los gobiernos en la materia”, dijo David Morillón, experto de la UNAM y uno de quienes redactarán el informe final de la CCA.
Sin embargo, hay algunos planes en marcha y decenas de arquitectos, ingenieros e investigadores de toda América intercambian información en redes virtuales, organizando seminarios sobre construcción verde. En los últimos seis años, Canadá y EU desarrollaron nuevas normativas ambientales para las edificaciones, firmas privadas crearon certificados para constructoras de edificios sustentables y emergió un marginal servicio de hipotecas verdes que presta dinero bajo consideraciones ambientales. Aun así, el porcentaje de edificios ecológicos no supera 10% del total.
En México el gobierno patrocina un plan de construcción sustentable para sectores de bajos ingresos, gestionado por el sector privado. Se erigieron unas 5 mil viviendas, la mayoría de 40 a 70 metros cuadrados y ya casi terminadas. Para un país donde la demanda de vivienda supera el millón de unidades por año -aunque en los últimos seis sólo se levantaron 500 mil anuales- el proyecto es un pequeño paso.
Las construcciones mexicanas apuntan especialmente a bajar el consumo de electricidad y agua, pero no incluyen equipos de energía solar ni de tratamiento de aguas servidas, que son los ideales para ese tipo de edificaciones. “Este es un paso experimental”, y apunta a generar información y hechos comprobables para que el mercado “finalmente imponga la necesidad de caminar hacia las construcciones sustentables”, señaló Evangelina Hirata, directora de la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda.
Pero no se puede asegurar que en seis años más México construya todas las viviendas con características sustentables, “lo que ahora no sucede en ninguna parte del mundo”, continuó. Se está sembrando una semilla. “Espero que en un año, el sistema financiero mexicano comience a ofrecer hipotecas verdes”, tras comprobar que, “a la larga”, cualquier edificación sustentable resulta más barata y beneficiosa para usuario y comunidad, agregó.
Según Morillón, construir un edificio sustentable puede costar entre 3% y 20% más. Pero confía en que el mercado los abarate cuando se generalicen. Eso podría tardar muchos años, y el tiempo apremia, lamentó.
Las construcciones tradicionales tienen una vida útil de 30 a 40 años, pero en 10 ó 12 más el país podría quedarse sin petróleo, lo que dificultaría la oferta de electricidad para esas edificaciones. Si el consumo de combustibles fósiles y el proceso de deterioro ambiental continúan como hasta ahora, a fin de siglo la temperatura planetaria promedio podría aumentar entre 1.8 y 6.4 grados, y el nivel del mar entre 18 y 59 centímetros, según pronósticos.
* Este artículo es parte de una serie sobre desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales) y publicado en El Universal
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