PIERDE EL PISO
03.17.07 - Leído 1,291 veces. Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
¿Te vas de viaje? ¿Por qué no lo haces en globos aerostáticos? Quien crea que todos los vuelos en globo son iguales se equivoca. El paisaje, el piloto y la tripulación harán que cada viaje sea irrepetible pero si las alturas no son lo tuyo o tienes más horas de vuelo que muchos pilotos, la diversión da otras opciones porque la responsabilidad de ser parte de la tripulación en tierra de un globo es fundamental para que todo salga perfecto
LOS PASTITOS, Guanajuato; 17 marzo 2007.- Eduardo e Ivett viajan a este estado con un mismo propósito: volar en globo. Él se decide por “México en Globo”, el festival más antiguo del País (14 años), y ella por el “Festival Internacional del Globo”, el más grande de México (80 aerostatos).
Ambos despiertan a las cinco de la mañana para protagonizar, por primera vez, un viaje digno de Phileas Fogg. Aguardan emocionados el amanecer, él en Los Pastitos, en la capital del estado, y ella en el Parque Metropolitano, en León.
El sitio de despegue del vuelo de Eduardo cambia de último momento por las condiciones climatológicas.
La camioneta busca con desesperación su pedazo de pista para el ascenso de Ivett. Un retraso hace que tengan que desmontar con premura ventilador, canasta y quemador.
El globo en el que viaja Eduardo empieza a perder piso. Poco a poco, como en cámara lenta, va hacia arriba. No está a bordo del inflable que más asciende, pero disfruta el paseo.
El globo con Ivett a bordo sube con rapidez… En menos de tres minutos alcanza mil 200 pies de altura, dos veces la Torre Latinoamericana. El parque se transforma en una maqueta con árboles y un espejo de agua. El resto de los globos quedan abajo.
Miguel, el piloto, está pendiente de que Eduardo no sea un simple pasajero: lo involucra en cada detalle del vuelo. Cambia mangueras de un tanque a otro y activa el quemador para sentir el flamazo de cerca.
El globo en el que viaja Ivett asciende más rápido que el resto: lleva un paracaidista, que cuenta hasta tres y se lanza al vacío. Nadie alcanza a disparar sus cámaras. La adrenalina es lo único que se dispara.
Las historias que cuenta el guía le resultan inverosímiles a Eduardo. Apenas cree la historia de aquel pasajero que no logró contener su nerviosismo y mojó los pantalones.
Odín, el otro piloto, explica a Ivett y los demás pasajeros que buscará una nueva corriente que los lleve al lago. Descienden como ascendieron: velozmente. El suelo se acerca de manera siniestra; el piloto está jugando con los pasajeros. Pronto la canasta toca el agua. Después de chapotear, el aerostato asciende de nuevo.
Campo abierto, tripulación en tierra y varios ayudantes espontáneos hacen que el globo de Eduardo tenga un aterrizaje perfecto. La intensidad prometida fue en realidad un apacible paseo.
El personal en tierra no llegará a tiempo al sitio de descenso del globo en el que va Ivett. El aire se acabó y no puede cruzar el parque. A bordo, todos ruegan que el aterrizaje no sea un acuatizaje. La pericia del piloto hace llegar el globo a tierra sin problemas… A un metro del agua.
SEGURIDAD EN EL AIRE
“De las decisiones del piloto depende todo cuando se vuela en un globo”, explica Philip Bryant, ex presidente de la Federación del Globo de América y responsable de la seguridad del Festival Internacional del Globo que se realiza anualmente en esta ciudad guanajuatense.
De ahí la importancia de que los pilotos estén capacitados. Sin embargo, en México no hay algún lugar donde se enseñe a volar globos, sólo en Estados Unidos.
“En Estados Unidos tienes que cumplir con un entrenamiento, con cierta cantidad de horas de vuelo, y tomar un examen teórico y otro práctico. En México no hay reglamentos al respecto, vuela quien puede y quien quiere, por lo que siempre hay que cerciorarse de que son personas capaces.
“En el caso del festival, estamos muy orgullosos de nuestro récord en seguridad”, indica.
Un aerostato vuela a capricho de las corrientes de aire, por lo que el piloto, además de saber despegar y aterrizar, debe tener conocimiento de qué hacer en caso de emergencia, asegurarse de que la tripulación esté igualmente entrenada y revisar las condiciones y caducidad de su equipo.
“La seguridad es todo, por eso hay que tomar precauciones y buenas decisiones”.
Un globo tiene una vida promedio de 500 horas de vuelo y, según su administración, puede durar hasta 15 años.
“Si vuelas constantemente, en dos años te lo habrás acabado. La duración se determina por horas, no por años”, detalla.
Y las condiciones climatológicas deciden, al final, si vuelas o no. El cielo debe estar despejado y el aire estar frío para que pueda elevarse (por ello suelen efectuarse al amanecer o al atardecer) y tener una velocidad promedio de 12 kilómetros por hora.
“Un piloto debe saber, desde antes de despegar, si las condiciones atmosféricas son las ideales para volar o no. El momento más peligroso es, en realidad, cuando hay que tomar esa decisión”.
¿Entonces el aterrizaje no es lo más difícil?
“No es sencillo, ciertamente, por la vegetación o por las construcciones. Por eso siempre se recomienda que se aterrice en lugares con pasto, patios de escuela o sitios con espacio… Esos son los ideales. Nadie quiere que su globo se rasgue”.
CON LOS PIES PUESTOS EN LA TIERRA
Si las alturas no son lo tuyo o tienes más horas de vuelo que muchos pilotos, la diversión da otras opciones.
La responsabilidad de ser parte de la tripulación en tierra de un globo, cada vez que levanta el vuelo, es fundamental para que todo salga perfecto.
En el momento en que el piloto, los pasajeros e integrantes del equipo llegan al punto de despegue, todos forman parte del proceso previo al vuelo…
Y si piensas que cuando haya elevado el aerostato sólo te quedará observar su trayectoria, estás equivocado. Apenas empieza la acción.
Prepárate para ir a toda velocidad en la parte trasera de una camioneta, bajar y subir decenas de veces creyendo que has llegado al lugar indicado del aterrizaje, atravesar corriendo un río, caminar sobre el terreno más extremo o internarte entre arbustos de espinas… Así suele ser una jornada de los miembros de la brigada terrestre.
Hay que subir a la pick-up, tan rápido como sea posible, todo lo que se utilizó en el despegue, como ventiladores, cuerdas o la bolsa que contenía el globo. Después arrancar y tratar de seguirle la pista. Recuerda que el viento tiene la última palabra en la trayectoria que tendrá el globo.
La tripulación y el piloto se comunican mediante radio. El chofer de la camioneta debe conocer muy bien las carreteras o caminos de terracería que puedan conducirlo rápidamente al sitio donde se vaya a realizar el aterrizaje.
El copiloto debe atender a todas las indicaciones que le proporcionen desde arriba, ya que el capitán irá previendo cuál será el lugar de descenso. Siempre buscará que se haga en grandes espacios, donde se pueda maniobrar sin contratiempos y no haya superficies que puedan dañar la tela del globo.
Decidido el punto de bajada, el objetivo de la tripulación es llegar antes de que la canastilla toque tierra y coordinarse en las tareas que va a desempeñar cada miembro del equipo, ya que cualquier distracción puede ocasionar que el globo se eleve de nuevo o que la canastilla se voltee antes de que la abandonen los viajeros.
Buen aterrizaje, vuelo perfecto… Llega el momento de trabajar. Hay que librar una batalla cuerpo a cuerpo con el globo para sacarle todo el aire, juntarlo y empezar a doblar con todo cuidado; cualquier movimiento brusco podría romper un panel del globo.
Mangueras cerradas… Tanques asegurados… Metros y metros de tela de nuevo en su bolsa… La canastilla arriba de la camioneta… Todo está listo para la siguiente jornada de emociones fuertes… En el aire o en tierra.
CURIOSO… PIONERO
El primer vuelo en globo de manufactura mexicana lo realizó Benito León Acosta en 1842. Despegó de Guanajuato rumbo a Dolores Hidalgo, donde no pudo aterrizar. Y culminó en Río Verde, San Luis Potosí.
MARCAS POR LOS CIELOS
Las compañías recurren a cualquier medio para hacerse publicidad, y los globos aerostáticos no son la excepción.
Eduardo Villarreal Zambrano, publirrelacionista de The Home Depot México, explica que un globo resulta siempre impactante, por lo que esta empresa tiene uno propio.
“Es un medio original, además transmite buena vibra y alegría”, comenta.
Pero no cualquiera puede tener uno. Un globo de 120 mil pies cúbicos (entre 16 y 18 metros de altura) cuesta alrededor de 80 mil dólares, incluido el proceso de importación y registro en aeronáutica civil.
DE FESTIVAL EN FESTIVAL
Toma nota de dónde se efectúan los principales encuentros de globos.
En México
- Festival Internacional del Globo (noviembre), en León, Gto.; www.festivaldelglobo.com.mx. El más importante, con 80 globos.
- México en Globo (noviembre), en Guanajuato, Gto.; www.mexicoenglobo.com.mx. El festival más antiguo de México, con 14 años.
- Fiesta del Globo: Magia en el Aire (noviembre), en Chihuahua, Chih.; www.fiestadelglobo.com. Chihuahua, Morelia y Cuernavaca recién se integraron al aerostatismo.
En el mundo
- Fiesta Internacional de Globos (del 6 al 14 de octubre), en Albuquerque, Nuevo México; www.balloonfiesta.com.
- Fiesta Internacional de Globos (del 25 al 29 julio), en Saxonia, Leipzig, Alemania; www.ballons.de.
- Fiesta Internacional de Globos (del 9 al 12 de agosto), en Bristol, Inglaterra; www.bristolfiesta.co.uk.
- Festival de Globos de Northampton, Inglaterra (del 17 al 19 de agosto); www.northamptonballonfestival.com.
VUELA, VUELA…
Te proponemos algunas opciones
- En Tenancingo (Estado de México): Globo Aventura, tels. 5662-4023 y 5661-8919; www.globoaventura.com. Costo: $2,150 por persona.
- En el DF: México Mágico, 2da. Sección del Bosque de Chapultepec. Costo: $100 p/persona. Vuelo cautivo, es decir, sin soltar amarras.
- En San Miguel de Allende (Guanajuato): Balloon Adventures, tel. (415) 152-6735, con Jerónimo Kimball. Costo: dls. 160 por persona.
- En San Juan del Río (Querétaro): Vuela en globo, tel. 01 800 503-8663; www.vuelaenglobo.com. Costo: mil 250 pesos por persona.


