MÉXICO ESTÁ LLENO DE RESTOS DE MAMUTES, PERO MUCHOS ESTÁN BAJO TIERRA
03.17.07 - Leído 196 veces. Enviar esta notaMunicipio de Jalisco podría ser el cementerio, no sólo de una familia de mamutes muertos por lo menos hace 10 mil años, sino de caballos, bisontes, camélidos y hasta tigre dientes de sable, informó Miguel Torruco, encargado del INAH en aquella entidad
MÉXICO, D.F., 17 marzo 2007.- México está lleno de restos de mamutes, pero gran parte subyacen bajo tierra y a mediados del siglo 20 se encontraron en Santa Isabel Ixtapan, Estado de México, restos de uno de ellos, quizá el más famoso del país.
En el transcurso de los últimos 50 años han aparecido restos de mamutes desde Baja California a Chiapas, con excepción de la península de Yucatán y Tabasco.
Jalisco se suma a la lista de entidades federativas que desde sus entrañas celosamente guardan los secretos de esta especial fauna que vivía en las inmediaciones de lo que ahora es la cuenca del Lago de Chapala.
El municipio de El Salto, Jalisco, podría ser el cementerio, no sólo de una familia de mamutes muertos por lo menos hace 10 mil años, sino de caballos, bisontes, camélidos y hasta tigre dientes de sable, informó Miguel Torruco Torrecillas, encargado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en aquella entidad.
Acompañado por la arqueóloga Marisol Montejano, se dispuso a identificar los restos que, de acuerdo con algunas personas del lugar, se trataban de mamut. De la tierra que una empresa sacó para construir un colector, apareció lo inesperado.
Estupefactos atestiguaron el hallazgo más importante de su vida: 60 muelas, falanges y patas de caballo; dientes y huesos de bisonte y un fémur de camello, todos del periodo pleistoceno.
Sin necesidad de cernir la tierra que se extrajo quedaron los restos óseos y dentarios de esos animales, por lo que supone que si se trabaja de manera sistemática, “seguramente habrá más sorpresas impresionantes”.
Los especialistas no descartan que en la zona aparezcan más restos de fósiles de este tipo de fauna prehistórica, pues al parecer muchos perecieron al quedar empantanados o murieron en manos de sus cazadores. Obligados a beber agua, muchos de ellos encontraron en la cuenca su última morada.
Los restos fueron identificados por el antropólogo Horacio Hernández y se encuentran en el Centro INAH-Jalisco en espera de estudio más profondo; además se suman a los huesos y piezas dentales de mamutes, mastodontes y gonfoterios localizados con anterioridad en el área.
Confirmó que en la Presa del Ahogado, en El Salto, donde se suponía había restos de un mamut completo, sólo se aprecia la cabeza y colmillos dañados por la maquinaria de una empresa constructora que labora en el lugar.
No obstante, informó que a seis kilómetros de distancia de ese lugar, se tienen ubicados tres sitios en donde posiblemente a cuatro metros de profundidad haya restos completos de mamut.
Incluso no descarta la posibilidad de que también se localicen restos del tigre dientes de sable, toda vez que pudo haber merodeado el área en busca del mismo alimento que los cazadores-recolectores del pleistoceno, periodo más antiguo del cuaternario (10 mil años antes del presente).
El tigre dientes de sable se especializaba en cazar animales de mayor tamaño que él, como el mamut, megaterio y mastodonte. Emboscaba a su víctima y le clavaba sus afilados colmillos en las partes blandas del animal.
Hace algunos años en la población de Sayula (a 60 kilómetros de distancia de la ciudad de Guadalajara) se encontraron restos de este felino, recordó.
Torruco Torrecillas detalló que autoridades del municipio de El Salto protegen la zona para evitar el saqueo de lo que bien podría ser un “Parque Pleistocénico”.
(Notimex)
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