RECOMIENDAN UN ADECUADO USO Y DESECHO DE LAS BATERÍAS
03.10.07 - Leído 254 veces. Enviar esta notaRodrigo Álvarez
La población no debe tirarlas a la basura y tiene que conocer centros de acopio
GUADALAJARA, Jal; 10 marzo 2007.- La población tiene que ser racional en el uso y desecho de las baterías alcalinas, recargables y otras que emplean en aparatos como radios, controles remotos, teléfonos inalámbricos, celulares y hasta equipos para la audición, ya que son consideradas peligrosas.
El responsable del laboratorio de Control de contaminación ambiental, del CUCEI, César Gómez Hermosillo, explicó que de manera cotidiana son utilizadas cerca de 15 variedades de baterías. Algunas contienen materiales como mercurio, cadmio, plomo, zinc, carbón, hidróxido de potasio.
Agregó que las baterías pueden exhibir hasta cinco de las seis características de un material peligroso, catalogado como Cretib (Corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o biológico-infecciosas).
Gómez Hermosillo dijo que de todas las baterías, las más contaminantes al ambiente y ser humano son las recargables comunes, pues contienen níquel y cadmio. Las menos dañinas son las alcalinas no recargables, puesto que no poseen mercurio, cadmio ni plomo.
También están las recargables de las computadoras, teléfonos celulares, cámaras digitales, que no incluyen mercurio, cadmio y plomo, pero contienen litio, que es peligroso y puede presentar una combustión cuando se expone al agua. Las baterías empleadas en los equipos para sordera son las únicas que tienen mercurio, de uno hasta 50 por ciento. Y aunque se usan poco, son muy contaminantes, añadió.
El académico de la UdeG explicó que las baterías no generan daños al contacto con la piel del ser humano. Los metales pesados y compuestos químicos pueden llegar al ambiente y a las personas de la siguiente manera:
Las baterías, al ser depositadas en la basura y acabar en el tiradero, los lixiviados pueden dañar su material y desprender los metales, y de esta manera, llegar a ríos, lagos o mantos freáticos. También, al quemar los basureros, los elementos pueden vaporizarse y contaminar el agua y la cadena alimenticia.
Las repercusiones de estos contaminantes dependen de la dosis, tiempo de exposición, entre otros, y pueden ser desde irritaciones en la piel, hasta daño cerebral.
Por estos motivos, el especialista universitario dijo que resulta vital que la población tome las siguientes medidas: disminuir tanto el consumo de baterías como la adquisición de aparatos que las utilicen.
De ser indispensable su uso, la población debe verificar en su empaque que no contengan mercurio y metales pesados. Al concluir su utilidad, no deben tirarlas a la basura y tienen que averiguar sobre los sitios, dependencias e incluso empresas fabricantes que las reciclen o den un tratamiento y destino final adecuado.


