HÁBLAME LORITO
02.20.07 - Leído 1,845 veces. Enviar esta notaOpinión de Eduardo Viadas
¿Cuántas personas conoce que tengan un perico en casa? O ¿cuántas veces, en los últimos tres años, ha visto que se oferten estas aves en todo tipo de establecimientos y mercados haciéndole sentir la tentación de comprarlas?
Pues déjeme decirle que muy seguramente, en todas esas ocasiones, usted vio o participó de un ilícito y un ecocidio.
Ilícito, porque del 2003 a mediados del 2006 las autoridades de vida silvestre en la SEMARNAT no autorizaron la captura de ningún ejemplar por lo que todos los periquitos extraídos de su hábitat fueron capturados ilegalmente y si bien, antes del 2003, se emitieron autorizaciones para un puñado de especies le aseguro que en la inmensa mayoría de los casos no se cumplieron las disposiciones de la Ley General de Vida Silvestre para garantizar una captura sustentable y legal.
Y traigo esto a la mesa porque hace unos días, buenos amigos, activistas y profesionales de la conservación -Juan Carlos Cantú de Defenders of Wildlife; María Elena Sánchez, Presidenta de Teyeliz, A.C.; el Ornitólogo Manuel Grosselet de Birdinnet y el MVZ, Jesús Silva Gámez presentaron un informe sobre el tráfico ilegal de pericos, francamente, estremecedor.
Y créame que no exagero; porque derivado de lo acostumbrados que estamos a ver a estas criaturas enjauladas, haciendo sus monerías en la casa de la abuela o de la tía e inmersos en el mercado de compra-venta formal e informal es que jamás nos detenemos a pensar ¿cuál será el drama y el peligro que enfrentan los pericos?
Pues en el reporte “Tráfico Ilegal de Pericos en México: Una Evaluación Detallada” se revela, por primera ocasión, que si bien la fragmentación y pérdida de hábitat es una amenaza importante, el tráfico ilegal, continúa siendo una amenaza mayor para muchas de las 22 especies de psitácidos nativos de México.
Fíjese, se estima que anualmente se capturan un rango de 65,000 a 78,500 pericos; que la mayoría se quedan en el país para el mercado doméstico aunque cierto es también que otro porcentaje de esta captura, entre el 4 y el 14 por ciento, es contrabandeado a los EUA; que este porcentaje incluye algunas especies en las que la mayoría de la captura es destinada para el mercado de mascotas de nuestros vecinos norteños y que algunos de estos ejemplares, también, provienen de países de Centro América y solamente cruzan por México en camino a la frontera.
Pero concentremos la atención en lo doméstico. El reporte, fruto de dos años de trabajo y que aglutina datos tanto de autoridades como de comerciantes legales y furtivos, señala que los permisos de captura previos al 2003 fueron abusados y mal empleados por los capturadores. Autoridades de vida silvestre han estimado que hasta cinco ejemplares son capturados ilegalmente, por cada ejemplar cuya captura sí fue autorizada (CINCO A UNO!!!) y revela también que, los capturadores, han trabajado ilegalmente fuera de las zonas de captura permitidas y dentro de áreas naturales protegidas.
Ahora, pongamos esto en perspectiva. Actualmente, de las 22 especies de pericos mexicanos que existen, 20 se encuentran en algún estado de riesgo, seis están en peligro de extinción, 10 amenazadas y 4 bajo protección especial de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana 059 pero le adelanto que la nueva versión de este documento aun sin publicar eleva a 11 las especies en peligro de desaparecer, es decir, dentro de muy poco, oficialmente, el 50 por ciento de todas nuestras especies de pericos estarán en alto riesgo de desaparecer, en buena medida, por este infame comercio.
Pero hay otro ángulo que le invito a conocer. Los pericos en peligro de extinción en México han visto sus poblaciones silvestres reducirse en más del 90 por ciento –y en algunos casos hasta el 95%-, lo que significa que ya solo cuentan con mil o 5 mil individuos.
¿Cree que son muchos? Saque cuentas. Se estima que la mortalidad a través de la cadena de captura, transporte, distribución y venta llega a ser de un 77% (¡!) de todos los pericos capturados, es decir 7 u 8 de cada 10 morirá antes de llegar a manos de un consumidor. Ningún uso de un recurso natural con tan alto porcentaje de desperdicio puede ser llamado sustentable
Y considere también que la merma sobre las poblaciones naturales no se limita a los ejemplares extraídos para el mercado de mascotas, ya que incluye los huevos y pollos que mueren porque sus padres fueron atrapados, así como la destrucción de nidos y sitios de anidación.
En pocas palabras: las poblaciones de pericos están disminuyendo en México; los capturadores lo reconocen y los estudios científicos lo corroboran. Algunas poblaciones de pericos han sido extirpadas de áreas en donde el hábitat se aun se conserva, por lo que para estas poblaciones la captura fue, definitivamente, su mayor amenaza.
Otro resultado que se reporta en el documento es que los centros de cría en cautiverio en México son pocos y están enfocados a criar las especies más grandes y caras, y sus pericos son demasiado caros para la gran mayoría de los mexicanos. Por lo tanto, es poco probable que estos centros de cría puedan compensar la demanda de especies silvestres mexicanas en el corto y mediano plazo.
Para que México pueda controlar el tráfico ilegal de pericos se requiere un enfoque integral y coherente, en el que las autoridades de aplicación de la ley trabajen en conjunto con las autoridades de vida silvestre, encargadas de expedir las autorizaciones de captura y programas de conservación. Las autorizaciones que se han emitido para la captura no han cumplido con la ley; esto se puede atribuir a negligencia, incompetencia y corrupción.
De acuerdo con el reporte, 19 de las 22 especies, son afectadas directamente por el tráfico ilegal pero la mayor parte de este se ejerce en cinco: el perico frente naranja o atolero (Aratinga canicularis), loro frente blanca o guayabero (Amazona albifrons), loro cachete amarillo o cucha (Amazona autumnalis), el periquito catarina (Forpus cyanopygius) y el periquito pechisucio o quila (Aratinga holochoria).
La falta de presupuesto para tener mayor personal impide a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Profepa, detener el tráfico; de hecho, los aseguramientos de esa Institución solo representan el 2 por ciento de la cantidad de pericos saqueados anualmente mientras que la Dirección de Vida Silvestre de la Semarnat no ha cumplido cabalmente con las disposiciones de la Ley y a través de los años ha emitido permisos de captura sin conocer el estado de las poblaciones fomentando su rápida declinación.
Los 18 capítulos de este reporte, el análisis más completo sobre el tráfico ilegal de pericos en México, es contundente al señalar que el comercio ilícito es mayor con las especies para las cuales existen autorizaciones de captura que para las que no lo tienen, ya que para los capturadotes y vendedores es más sencillo hacer trampa con estas especies al utilizar un mismo permiso varias veces, capturar en lugares indebidos y los individuos que deseen; en otras palabras, el comercio legal es usado como una sombrilla para encubrir esta red del delito.
Y qué dónde se lleva a cabo tan atroz e inhumana actividad… No nos hagamos… todos lo sabemos, lo hemos visto y por qué no aceptarlo, hasta lo hemos consentido por ello y derivado de la complejidad de este asunto, muchos, nos anexamos a la exigencia de los autores del reporte y sugerimos que de manera inmediata se adopte un plan integral que incluya la moratoria total e inmediata a la captura y venta de pericos durante la siguiente década. La legalización de la captura no detendrá el tráfico ilegal.
Pero esto tendrá que venir acompañado de una capacitación para las alrededor de 150 familias de capturadores de pericos en el país en otras áreas tales como guías de turistas de observadores de aves o como reproductores de especies exóticas comunes.
Me parece que es vital que el presupuesto de la Profepa se incremente y que se le de autonomía para que de manera independiente, pueda verificar y monitorear la emisión de cualquier permiso relacionado con el uso de especies silvestres; además, tendría que hacerse cargo de los Centros de rescate para que de esta manera, haya certeza de la transparencia en la administración de los especímenes durante todo el proceso -desde el aseguramiento hasta su disposición final-.
Además, aspecto fundamental, es que se requiere de una campaña educativa a nivel nacional para enseñar a la gente que no debe comprar pericos silvestres mexicanos ya que se convierten en parte de la cadena y se está ayudando a que las especies, que durante años nos han acompañado, ilustrado y embelezado, dejen de surcar los aires para siempre.
Si desea consultar más detalles del reporte “Tráfico Ilegal de Pericos en México: Una Evaluación Detallada”, por favor visite www.defenders.org/mexicanparrot
Amigos yo soy Eduardo Viadas y este es un fragmento de nuestro Planeta Azul. Hasta Pronto.

