CON TRADICIÓN JAPONESA, EXIGE GREENPEACE DETENER LA MATANZA DE BALLENAS EN LA ANTÁRTICA
02.15.07 - Leído 236 veces. Enviar esta notaAdriana Domínguez
Con la realización del senba tsuru, entrega de mil figuras de origami, activistas de Greenpeace se manifestaron pacíficamente frente a la embajada de Japón en México para solicitar a ese país que desista en su pretensión de legalizar la caza comercial de ballenas y para que abandone de inmediato el Santuario Ballenero Astral y suspenda la matanza de esos mamíferos marinos
MÉXICO, D.F.; 14 febrero 2007.- Diez activistas de Greenpeace llevaron a la embajada japonesa mil figuras de papel de grullas para rechazar la reunión que se está llevando a cabo en Tokio para crear un ambiente propicio (de “normalización) dentro de la Comisión Ballenera Internacional a la propuesta de legalizar la matanza de ballenas.
El ori-tsuru (grulla doblada) forma parte de la cultura japonesa y es la figura tradicional más preciada del origami, es utilizado como objeto simbólico para solicitar deseos y hacer plegarias. Según la cultura japonesa es necesario entregar mil figuras de ori-tsuru (senba tsuru) para que la petición se cumpla.
Esta demostración se suma a las que Greenpeace lleva a cabo en Chile, Argentina, Australia, Fiji, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Dinamarca, España, Rusia, Noruega, Suecia, Italia, Holanda, Tailandia, Filipinas, Polonia, Grecia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Paraguay, Portugal e Irlanda con el mismo objetivo.
“Greenpeace y la comunidad internacional respetamos la cultura japonesa pero repudiamos la matanza de ballenas. De hecho, 69 por ciento de los japoneses tampoco aprueban lo que los buques balleneros están haciendo en el santuario ballenero austral, además de que el 95 de ellos nunca o rara vez han comido carne de ballena. Por esto y por su inviabilidad ambiental, Greenpeace entrega estos origamis a la representación del gobierno japonés, para pedirle que detenga la cacería de ballenas”, dijo Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace México.
El pretexto “científico” de los balleneros japoneses data de 1987, cuando se estableció la moratoria internacional a la caza comercial de ballenas. Desde entonces y hasta 2006 Japón ha cazado al menos 7,650 ballenas. En la última temporada (2005/2006), los balleneros mataron 227 hembras que estaban preñadas o amamantando, lo que representó un 93.8 por ciento de las 242 hembras maduras cazadas.
Además de esta acción global, el barco Esperanza, que estuvo en aguas mexicanas a finales del año pasado, se encuentra ahora en el océano austral buscando a la flota ballenera japonesa para impedir que mate a 945 ballenas, incluyendo ballenas de aleta, especie que se encuentra en peligro de extinción.
MÉXICO NO ASISTE A LA REUNIÓN PROCACERÍA AUSPICIADA POR JAPÓN
Al margen de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), el gobierno japonés está llevando a cabo en estos momentos una reunión en Tokio, con el fin de generar mayor apoyo a la caza de ballenas.
El objetivo formal de esta reunión es propiciar la “normalización” de la CBI. La realidad es que más que de una reunión que busque transparentar el trabajo de la Comisión, se trata de una reunión para reforzar el lobby de los países procacería. Entre los gobiernos asistentes a la reunión se encuentran: Antigua y Barbuda, Benin, Camboya, Camerún, China, Cote D’Ivoire, Dinamarca, Dominica, Gabón, Grenada, Guatemala, Guinea, Islandia, Japón, Kiribati, Corea, Mali, Islas Marshall, Mauritania, Mongolia, Nauru, Nicaragua, Noruega, Oman, Palau, Senegal, St. Kitts y Nevis, St. Lucía, St Vincent y Grenadines, Suriname, Suiza, Togo y Tuvalu. La mayoría de estos países ha recibido ayuda económica de Japón (470 millones de dólares desde 1974) a cambio de votar a favor de sus propuestas dentro de la CBI.
México no asiste a esta reunión; tampoco lo hacen España, Francia, Italia, Estados Unidos ni Alemania, entre otros miembros de la CBI, que se han opuesto a la caza de ballenas.
“Greenpeace considera que la CBI debe mejorar sus procedimientos, pero esta mejora debe darse en beneficio de las ballenas, no de los países balleneros. Vemos como un acierto no asistir a esta reunión, pues ello equivaldría a avalar las intenciones del gobierno japonés”, finalizó Olivera.


