PRONÓSTICO GLOBAL A LARGO PLAZO: UN CONTINENTE, ALREDEDOR DE UN MAR
01.22.07 - Leído 370 veces. Enviar esta notaWilliam J. Broad
Se reacomodarán masas terrestres cual rompecabezas
WASHINGTON, E.U.; 22 enero 2007.- Despídase del Mediterráneo, así como del Mar Rojo y su mundo maravilloso de arrecifes de coral y exótica vida marina. Y prepárese para el día en que San Francisco tenga un nuevo suburbio: Los Ángeles, que ahora se encuentra más de 600 kilómetros al sur. De hecho, gran parte del Sur de California, con todo y la Península de Baja California, con el tiempo emigrará por la costa oeste hacia el norte para hacer a Alaska aún más enorme.
Desde hace mucho tiempo, los geólogos se han enorgullecido de su habilidad para escudriñar el pasado distante y discernir los lentos movimientos de tierra y mar que han modificado continuamente la faz del planeta durante miles de millones de años. Ahora, gracias a nuevos discernimientos, teorías, medidas y tecnologías, y quizá un poquito de bravata científica, pronostican la forma que tomará la tierra firme en el futuro distante.
Los mapas y animaciones realizadas por estos científicos ayudan a explicar principios esenciales de geología a públicos cada vez más amplios.
Ellos admiten que sus predicciones, por más intrigantes que sean, se vuelven más hipotéticas cuando abordan un futuro muy lejano, como ocurre con los pronósticos avanzados del clima. Sus esfuerzos más ambiciosos se asoman a 250 millones de años en el futuro. Sin embargo, sus predicciones de más corto plazo, señalan, se deben a montañas de datos geofísicos e involucran extrapolaciones relativamente pequeñas de tendencias actuales, como la marcha constante hacia el norte del Sur de California.
“Cincuenta millones es bastante preciso”, aseguró Christopher R. Scotese, geólogo en la Universidad de Texas, en Arlington, quien ha sido pionero de las predicciones en años recientes. “Es como cuando uno conduce por carretera y quiere saber dónde va a estar en 10 minutos. Revisas el velocímetro, haces un cálculo, y proyectas tu movimiento presente.
“Sin embargo, más allá de 50 millones de años”, agregó Scotese, “al igual que en la carretera, pueden suceder cosas inesperadas”.
Los pronósticos del movimiento continental futuro se desarrollaron lentamente como consecuencia de la teoría de las placas tectónicas, que sostiene que la superficie de la Tierra está compuesta por más o menos una docena de enormes losas de corteza terrestre que flotan en un mar de roca parcialmente fundida. A través de las eras, las corrientes calientes de convección en este mar, así como las fuerzas gravitacionales, mueven las placas, y los continentes y cuencas oceánicas que están sobre ellas, las desgarran y las reacomodan como piezas de un rompecabezas gigante.
Desde el principio de la aceptación de la teoría, los geólogos trabajaron arduamente para descubrir qué revelaban las placas tectónicas sobre el pasado de la Tierra y para presentarlo en reconstrucciones creíbles. Un resultado famoso fue Pangea h— ——”toda la tierra” en griego— un súper continente que hace unos 200 millones de años contuvo los contornos de los continentes de la actualidad en forma embrionaria.
Algunos de los esfuerzos más ambiciosos de Scotese se centran en visualizar cómo podría lucir la Tierra dentro de 250 millones de años.
Su pronóstico a largo plazo, pese a las incertidumbres, retrata una época distante en que los continentes del mundo se vuelven a unir para formar un nuevo súper continente, al que llama Pangea Ultima.
Una representación animada de Pangea Ultima muestra un audaz ejercicio en el pensamiento futurista. Primero, se cierra el Mediterráneo. Después, dentro de 25 a 75 millones de años, Australia se desplaza hacia el norte, para embestir a Indonesia y Malasia antes de hacer una pirueta en sentido contrario a las manecillas del reloj para chocar con las Filipinas y luego Asia, para finalmente fusionarse con ésta.
La Antártida también se traslada hacia el norte, y se despoja de su casquete glaciar. Dentro de aproximadamente 100 millones de años, se abre paso al Océano Índico y 50 millones de años más tarde se encaja entre Madagascar e Indonesia. El Océano Índico se convierte en un virtual mar interior.
Mientras tanto, dijo Scotese, el cambio tectónico más grande de todos —impulsado por una gigantesca área de subducción— ha rasgado el oscuro Atlántico y comenzado a devorar el fondo del mar, para cerrar lentamente el océano. Dentro de unos 200 millones de años, el cierre obliga a Terranova a estrellarse contra África y, un poco después, a Brasil a chocar con Sudáfrica.
Las colisiones ganan fuerza; dentro de 250 millones de años, los continentes se habrán fusionado en un nuevo súper continente que rodea lo que resta del Océano Índico.
LA DANZA DE LOS CONTINENTES
Los geólogos toman de nuevos entendimientos sobre la tierra para trazar la manera en que se veía ésta en eras pasadas, así como sus probables configuraciones dentro de muchos millones de años. Al igual que los pronósticos del clima, afirman, sus predicciones se vuelven menos precisas cuando se ve muy a futuro.
Hace 100 millones de años, el súper continente había empezado a desintegrarse. El Océano Atlántico Sur era un cuerpo estrecho de agua entre África y Sudamérica.
PANGEA
La era más reciente en que los continentes estuvieron unidos fue hace unos 200 millones de años.
MOVIMIENTOS DE PLACAS
Los científicos creen que corrientes calientes en el núcleo de la Tierra y la pesadez de la corteza descendente mantienen a las placas gigantescas que componen la superficie en un movimiento lento, pero constante. Las placas pueden hundirse en el manto, arrastrando los continentes y las cuencas oceánicas que descansan encima de ellas.
MUNDO FUTURO
En 100 millones de años, Norteamérica y África revertirán su dirección y empezarán acercarse entre sí. El Mar Mediterráneo ya habrá desaparecido y Australia habrá chocado con Asia.
PANGEA ÚLTIMA
El siguiente súper continente se formará dentro de 250 millones de años, una vez que el Atlántico se cierre y la Antártida se mueva hacia el norte para convertir el Océano índico en mar.
Fuente: Christopher R. Scotese; “Understanding Earth” por Frank Press, Raymond Siever, John Grotzinger y Thomas H Jordan.
(The New York Times)
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