BRASIL APUESTA POR MONITOREAR LEÑADORES
01.20.07 - Leído 230 veces. Enviar esta notaLarry Rohter
La idea es monitorear la tala en el Amazonas
REALIDADE, Brasil; 20 enero 2007.- Un plan del Gobierno brasileño programado para entrar en vigor este año llevará la tala a gran escala a la selva tropical del Amazonas por primera vez, en una apuesta que calcula que los nuevos esfuerzos de monitoreo podrán contrarrestar cualquier riesgo de una mayor devastación.
El Gobierno del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en un intento por crear la primera política forestal coherente y efectiva, ha comenzado a subastar derechos de tala de grandes extensiones de la selva tropical. Los postores ganadores no tendrán un título de propiedad de la tierra ni el derecho de explotar más recursos que la madera. El Gobierno dice que serán monitoreados de cerca y pagarán regalías por sus actividades.
Los creadores del plan dicen que también ayudará a reducir las tensiones generadas por la propiedad de tierras en el Amazonas, la selva tropical más grande del mundo, que pierde alrededor de 22 mil kilómetros cuadrados cada año debido a la tala.
En teoría, el 70 por ciento de la selva es tierra pública, pero los mineros, rancheros y especialmente los leñadores han sentido la libertad de establecerse en áreas no vigiladas, despojar a la tierra de recursos valiosos y luego irse a otro lugar, en su mayor parte en el llamado “arco de la destrucción” en los bordes este y sur de la selva.
Sin embargo, el monitoreo de los leñadores con permiso para entrar al casi intacto centro de la selva provendrá de un Servicio Forestal nuevo y aún no probado, que cuenta con sólo 150 empleados y está formado por gobiernos estatales y municipales. Eso preocupa a grupos ambientalistas y cívicos porque los funcionarios locales son más vulnerables a las presiones de poderosos intereses económicos y la corrupción.
En teoría y en principio, dijo Stephan Schwartzman, especialista en Amazonas de la organización Defensa Ambiental, de Washington, “creo que todos están de acuerdo en que este sistema es una mejoría respecto a la situación actual, que está completamente fuera de control”.
Sin embargo, indicó, “todo dependerá de cómo se haga y de si los recursos financieros y humanos están presentes para hacer que funcione”.
En el pequeño asentamiento de Realidade esos recursos aún no existen, como han descubierto los residentes. Cuando recientemente aparecieron forasteros para pescar fuera de temporada, eliminaron especies protegidas y mataron a tres manatíes, los campesinos acudieron a las autoridades en busca de ayuda y fueron rechazados.
“Nos dijeron que teníamos que ser los vigilantes nosotros mismos, pero no tenemos la capacidad de hacerlo”, dijo Antonio Marfoni, habitante del lugar.
“No hay un teléfono que funcione aquí y no tenemos el dinero o el tiempo para poder tomar un autobús al pueblo para denunciar las violaciones”.
Los partidarios de la propuesta tachan las críticas de infundadas. Jorge Viana, quien es miembro del partido de Da Silva y fue gobernador del estado amazónico de Acre hasta el 1 de enero, sostiene que “ésta es una de las iniciativas más importantes que Brasil ha adoptado en el Amazonas, precisamente porque se pone a la selva bajo control del estado, no se está privatizando”.
“Ésta es una batalla que Brasil tiene que ganar”, añadió. “Sólo hay una manera de salvar la selva y es usarla de manera responsable y racional”.
Algunos temen que el valor elevado de la selva traiga consigo la violencia que ha agobiado a otras áreas más desarrolladas del Amazonas.
Ivonete Aparecida Paes, monja católica romana y coordinadora de la Comisión de Justicia y Paz en esa área, dijo: “ya que ninguno de los colonos tiene títulos de sus tierras, eso crea la posibilidad de conflictos más grandes por la propiedad de las mismas”.
(The New York Times)
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