ENDOGAMIA PERRUNA TIENE SU LADO NEGRO
12.30.06 - Leído 417 veces. Enviar esta notaMartin Fackler
Cada perro “mono” que logran los criadores puede significar animales con taras y mutaciones. La ambición lleva a muchos japoneses a crear auténticas ‘fábricas de cachorros’. Los canes nipones tienen cuatro veces más deformaciones que los de EU
Tokio, Japón; 30 de Diciembre de 2006.- Sólo en Japón pueden pagarse sumas elevadas por un chihua-hueño de pelaje azulado, o por lo que podría llamarse un poodle bonsai, tan pequeño que cabe en un bolso de dama. Los perros exóticos, peculiares, raros, curiosos, se han vuelto un objeto de deseo o un símbolo de estatus en esta sociedad que cada vez tiene menos niños y más excentricidades.
Los perros raros y únicos pueden costar a los compradores más de un millón de yenes, unos 8 mil 400 dólares. Pero lo que pocos ven es algo que suele llegar en la misma camada: cachorros genéticamente defectuosos que nacen sin patas o con rostros sin ojos ni nariz.
Ha habido perros con desórdenes cerebrales tan severos que pasan todo el día corriendo en círculos, y otros con huesos tan frágiles que se disuelven dentro de su cuerpo. Otros portan afecciones ocultas que aparecen años después, dicen veterinarios y criadores.
Kiyomi Miyauchi lo descubrió el año pasado, cuando uno de sus terriers de pronto cayó al suelo, convulsionó y murió. En marzo uno de sus cachorros murió igual; otro quedó ciego.
Miyauchi se tropezó con un problema muy extendido aquí que apenas empieza a recibir atención. La endogamia rampante ha dado a los perros japoneses una de las más altas tasas de defectos genéticos en el mundo, hasta cuatro veces más elevada que la de Estados Unidos y Europa.
Estas enfermedades son las consecuencias trágicas del amor nacional japonés por convertir las cosas monas y acariciables en símbolos de estatus social. Pero también reflejan el afán por las modas en Japón, un país que siempre parece atrapado en las garras de una tendencia.
“Los japoneses son unos maniáticos de las modas”, dijo Toshiaki Kageyama, profesor de medicina veterinaria especializado en defectos genéticos que trabaja en la Universidad Azabu, en Sagamihara. “Pero a la gente se le olvida que los perros no son sólo símbolos de estatus. Son seres vivos”.
No importa. La industria de las mascotas en Japón representa más de un billón de yenes al año, y frente a este volumen, muchas veces los escrúpulos ceden.
Están de moda los chihuahueños porque uno fue protagonista de anuncios televisivos de una compañía de finanzas. A principios de los noventa salió en una telenovela un husky siberiano: según el Club Canino del Japón, las ventas de estos perros pasaron de unos cuantos cientos a 60 mil al año, a pesar de que los perros son muy grandes para la mayoría de las casas niponas.
De hecho, el club dice que criadores poco éticos tratan de lucrar con la moda, creando “fábricas de cachorros” sin medir las consecuencias. Aunque muchos se atienen a prácticas sanas, el cebo de las utilidades atrae a los menos escrupulosos.
Algunos veterinarios y otros expertos citan un factor menos obvio tras la riesgosa endogamia en la industria canina de Japón: la declinante tasa natal del país.
Cada vez hay en Japón más mujeres y parejas sin hijos, que los sustituyen con perros. En la última década, el número de perros mascota en Japón se duplicó hasta llegar a 13 millones el año pasado, una cifra que excede a la de niños de menos de 12 años, de acuerdo con Takashi Harada, presidente de Yasheisa, que publica revistas de mascotas.
Pero “para que un perro sea parte de la familia, tiene que ser único y tener personalidad”, agrega.
Muchos compradores quieren perros a los que puedan presumir como padres orgullosos. Están dispuestos a pagar caro, y los perros más raros cuestan una fortuna.
Ahora, un pelaje azul a menudo es fruto de genes recesivos, que pueden determinar la apariencia sólo cuando se combinan con otro gen recesivo. La endogamia es una manera rápida de sacar a relucir tendencias recesivas, y perros que portan un gen son cruzados repetidamente con sus propios descendientes, robusteciendo las tendencias en generaciones sucesivas.
Es posible practicar la endogamia canina con cuidado, pero muchos criadores hacen a un lado la precaución en busca de utilidades rápidas, dicen los expertos. En estos casos, por cada perro que nace con colores deseados, muchos otros aparecen con defectos, que también son producto de los genes recesivos.
“La demanda es intensa, y también lo es la tentación”, dijo Eiichi Kawanabe, uno de los principales criadores de chihuahueños del país. “Hay muchos criadores malos que ven a los perros como poco más que un producto industrial para hacer dinero rápido”.
Hace dos años, Kageyama hizo un primer inventario de defectos genéticos, buscando caderas malformadas en perros labradores. Encontró que casi la mitad de los perros tenían la deformidad, una tasa cuatro veces superior a la de Estados Unidos.
Claves
Modas fugaces
• La moda este año en Japón es la explosión del rosa: las jovencitas deben tener cámaras digitales color rosa, consolas de juego rosadas y hasta laptops de vivos tonos rosa mexicano.
• Si esta moda dura lo suficiente, podría ser exportada al mundo, y correr con la misma suerte que otras manías japonesas, como el Tamagotchi y los personajes de Pokemón.
(IHT)
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