MARCELO EBRARD CASAUBON, JEFE DE GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL. P R E S E N T E
12.8.06 - Leído 177 veces. Enviar esta notaOpinión de Marielena Hoyo Bastien
Querido Marcelo:
Ya estuvo. Ya sos el principal responsable de esta complicadísima Ciudad de México durante los próximos ¿seis? años y con ello el depósito de inmensos problemas tan importantes unos como otros, pero con la ventaja de que conoces perfectamente los vericuetos capitalinos, lo que por otro lado aumentará el grado de dificultad a tu de por sí complicada chamba. A ojos públicos no podrás equivocarte. Ésa será tu mayor desventaja.
Cada uno de tus pasos contará a favor o en contra, como ya lo están siendo algunos de tus nombramientos. Los más. Por ello, ¡cuidado!, pues aunque designaste gente estupenda que te alivianará el caos, como es la doctora Leticia Bonifaz, lamentable pérdida para el ratificado ingeniero Joel Ortega, jefe policiaco contra el que habré gustosamente de seguir luchando por la absurda e inútil iniciativa que presentó en contra de los perros y, además, por la equivocada actuación que está siguiendo la Brigada de Vigilancia Animal, creación tuya por cierto, hay otros que… Bueno, está también la designación del abogado Rodolfo Félix, hombre joven, estupendo hijo y hasta donde conozco buen esposo y padre, excelente amigo y hábil profesionista al que por lo mismo, pienso, le encomendaste la tremenda labor de procurar justicia en una capital más que necesitada de ello. Deseo entonces que mi querido Rodolfo resulte a la altura y, más nada, que no pierda el piso.
Si bien Martha Delgado sabe lo suyo, como vieja activista ambiental que es y que encontré ampliamente reconocida hasta que… se volvió diputada, tampoco tendrá chance de equivocarse. Conoce muy bien la inquietud ciudadana por la ecología y los inmensos retos que la ciudad representa al respecto. Por ello el D. F. será su gloria o su tumba. Pero… insisto… sobre el resto… qué te digo… tendrás necesariamente que apartarlos para alcanzar tu objetivo final, pero sobre todo, si nos entendiste como ciudadanos comunes y corrientes.
En fin… iré a lo mío. Recordarás que a mediados de julio estuve en tus oficinas de la calle de Mérida, junto con otros activistas por los derechos de los animales no humanos y titulares de asociaciones civiles dedicadas a la protección animal, ello, con el fin de ponerte al tanto de algunas situaciones que nos preocupan y mucho, especialmente sobre la terrible crueldad con la que de continuo se pretende controlar la sobrepoblación canina y felina, entre otros importantes aspectos faunísticos imposibles ya de seguir soslayando en la capital, hoy a tu pleno cargo. Así pues, llegó la hora de poner en práctica lo acordado, comenzando la dura batalla con el asunto del abandono, las “agresiones” y la sobrepoblación a cargo de perros y gatos, situaciones que de tiempo ha, además de exagerarse se han calificado como un “problema de salud pública” que debió por tanto ser adecuadamente atendido, pero que en cambio ha sido muy mal manejado, al menos desde hace 40 años (aunque hay quien asegura que las matanzas para este propósito datan del tiempo de la Colonia) en que matar a los animales ha pretendido establecerse como LA SOLUCIÓN. Es algo que se salió de las manos y que las políticas públicas no sólo han desatendido, sino que inclusive lo han dejado como una responsabilidad exclusiva del sector salud por el que ahora responderá Manuel Mondragón y Kalb y si acaso, permitiendo, fomentando convenientemente diría yo, una enfermiza relación, absurda e indebida, con algunas asociaciones de protección animal que se han prestado o más bien que han distorsionado su objetivo argumentando que de no estar presentes durante las ejecuciones de los animales o mismo patrocinándolas, éstas serían todavía peor (¿?).
Cada mes, como te informamos, son muertos por electrocución cientos de miles de ejemplares provenientes de razzias indiscriminadas, para cumplir con una “cuota” que justifique la existencia de los ¿antirrábicos? o bien porque resulten de una “entrega voluntaria” (figurita, por cierto, nacida increíblemente del seno de una ¿protectora? de animales) por parte de dueños irresponsables e inhumanos que en cuanto crece el animal ya no les gusta y lo dan para “sacrificio”.
Esto ya no puede seguir. Cierto es que la situación es preocupante con la cantidad de perros y gatos abandonados deambulando por la ciudad, reproduciéndose sin control y señalados por tanto como un riesgo, ¡si lo sabré!, pero te repito, matarlos no es la solución y sí un gasto tremendo e inútil que pagamos vía impuestos. Necesitamos primero que nada conocer exactamente el universo al que debemos enfrentarnos. O sea, es urgente establecer un registro de animales de compañía, requerirles un marcaje indeleble, imperdible, esto es, con la finalidad de responsabilizar su existencia sobre el ente racional al que le corresponda. Por otro lado, resulta absurdo que una ciudad como México y con tamaño problema encima, no cuente obligatoriamente con disposiciones radicales de las que escribiré detalladamente en otra ocasión y que para más, ni siquiera respete los señalamientos de la legislación en la materia. El caso es que debemos comenzar a trabajar en sentido contrario, esterilizando masivamente, promoviendo una cultura de responsabilidad hacia otro tipo de vidas, situación que además nos corresponde ética y moralmente y no seguir solventando la indiferencia y la irresponsabilidad humanas a costa de la vida de cientos de ejemplares que sin culpa alguna son muertos indignamente y con tan extremo dolor y estrés que me resulta imposible de narrar.
Espero entonces de ti una pronta reacción incidiendo de inmediato sobre el manejo de los ¿antirrábicos?, no sólo por la compasión y solidaridad que mostraste en aquella ocasión, sino porque los ciudadanos hemos perdido la línea y cuando ya no queden más animales por maltratar, por matar… ¿qué seguirá?
Estaré ansiosa de tu pronta respuesta.
A T E N T A M E N T E
Marielena Hoyo Bastien


