ACTITUD PERMISIVA DE CONAPESCA AMENAZA AL ACUARIO DEL MUNDO
12.6.06 - Leído 195 veces. Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
Por ejemplo, Conapesca autoriza a los barcos camaroneros para que operen dentro de las áreas protegidas, a pesar de que la pesca de camarón es la más destructiva de México pues para capturar un kilogramo de camarón atrapa 14.7 kilogramos de otros seres marinos que, en esta región, incluyen más de 100 especies de peces y entre 85 y 114 especies de invertebrados: Greenpeace
Barco Esperanza, GOLFO DE CALIFORNIA, México; 6 Diciembre 2006.- Sin considerar la necesidad de mantener el equilibrio biológico en el Acuario del Mundo para garantizar el futuro de las pesquerías e incluso sin tomar las medidas indispensables para respetar zonas prioritarias como son las áreas marinas protegidas, la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca) sigue otorgando permisos de pesca con extrema laxitud en esta región, denunció Greenpeace durante su travesía por estos mares.
Por ejemplo, Conapesca autoriza a los barcos camaroneros para que operen dentro de las áreas protegidas, a pesar de que la pesca de camarón es la más destructiva de México pues para capturar un kilogramo de camarón atrapa 14.7 kilogramos de otros seres marinos que, en esta región, incluyen más de 100 especies de peces y entre 85 y 114 especies de invertebrados. A los impactos de esta práctica se suma la intensidad de extracción, ya que en el Golfo de California se encuentra el 57 por ciento de las embarcaciones camaroneras mexicanas.
“Las actividades de pesca ilegal, aunada a la negligencia de la Conapesca de no adoptar las medidas de inspección adecuadas, han propiciado la sobreexplotación. Sólo en la reserva del Alto Golfo se han registrado 46 embarcaciones pescando en zonas prohibidas (porque son puntos de alta biodiversidad o porque ahí se suele concentrar la vaquita marina). La temporada de pesca de camarón comenzó hace dos meses, en ese tiempo la Profepa ha recogido en esas zonas 25 redes abandonadas (la principal amenaza para la vaquita marina)” afirmó Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace México.
La sobreexplotación de este crustáceo ha provocado la merma de esta pesquería en el Alto Golfo de California, lugar donde habita la vaquita marina.
En San Felipe, Baja California, se pescaban 477 toneladas en 1985, 20 años después se pescan alrededor de 154 toneladas, y en Puerto Peñasco, Sonora, de 3,130 toneladas la pesca bajó a 1,122 toneladas. Esto representa una reducción de 64% y 67%, respectivamente.
Esta situación no es exclusiva del camarón. De las 17 pesquerías principales que se practican en el Golfo de California, 11 están en el nivel máximo de explotación (sardina, pulpo, camarón, langosta, jaiba, corvina, pargo, lenguado, blanquillo, robalo y tiburón), es decir, ya no se puede incrementar el esfuerzo pesquero; dos se encuentran en nivel de sobrepesca (almeja y macarela) y una ya presenta síntomas de deterioro (lisa).
La permisividad de Conapesca se agrava con la sorpresiva y no consultada reforma realizada al reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) en materia de Áreas Naturales Protegidas, mediante la cual se permitió que entren a estas áreas protegidas pesquerías que antes no podían estar ahí pues les era imposible cumplir con la restricción de 1:1 (un organismo objetivo por uno de captura incidental). Con dicha reforma se permitió la entrada a los barcos con redes de arrastre.
Entre las especies que están en riesgo con esta autorización se encuentra la vaquita marina, una especie endémica del Alto Golfo de California, con una población aproximada de sólo 500 ejemplares. Está incluida en las lista roja de la Unión Global por la Conservación (IUCN) y en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
De desaparecer, sería el primer mamífero marino extinto por actividades humanas, situación que no está lejana debido a que la tasa anual de mortalidad incidental (casi 10%) es muy alta para una población única y tan pequeña, que además se reproduce muy lentamente. Incluso la Carta Nacional Pesquera afirma que, para evitar su extinción, la captura anual incidental debe ser de cero vaquitas.
La flota pesquera del Golfo de California está compuesta por alrededor de 1,500 embarcaciones mayores y 23,400 embarcaciones menores. Sin embargo, el número real de pescadores en el Golfo de California se desconoce; se calcula que hay más de 40 mil pescadores ribereños y más de 8 mil dedicados a la pesca industrial. Debido a las malas políticas públicas, se estima que cerca de 40 por ciento de los pescadores ribereños efectúan su actividad ilegalmente.
“Es urgente regular estas actividades para garantizar el futuro del Acuario del Mundo. No es tarde. Por ello, como parte de la expedición En Defensa de Nuestros Océanos, el barco Esperanza recorre la región, advirtiendo sobre las amenazas y proponiendo soluciones”, finalizó Olivera.
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