NAIROBI Y SU CAMBIO CLIMÁTICO
11.20.06 - Leído 411 veces. Enviar esta notaOpinión de Eduardo Viadas
Sin duda que la competencia por los reflectores no está nada sencilla. Ahí tiene usted los aumentos en los precios, el cambio de Gobierno, Oaxaca y otros tantos temas más.
Sin embargo, hoy, no podemos olvidar al Cambio Climático Global…
¿Por qué?
Bueno, ahí tiene usted el informe Stern del Reino Unido, del que hace poco charlamos y que sentencia los costos del sobrecalentamiento global proponiendo un programa cuyo precio sería el equivalente a tan sólo el uno por ciento del consumo anual a cambio de evitarle al mundo unos costos de riesgo cinco veces mayores.
Pero también porque estudios recientes de las más destacadas instituciones advierten que los Polos están sufriendo a ritmos acelerados los embates de este proceso.
De hecho, al tiempo que usted lee estas líneas, en Kemerovo, una región rusa ubicada a 3 mil 500 kilómetros de Moscú y caracterizada por sus montañas nevadas, los osos siberianos, que se alimentan durante el verano con hasta 180 kilos de comida y a partir de octubre hibernan durante seis meses hasta los primeros albores de la primavera, se encuentran irascibles porque, a mes y medio de haber tenido que iniciar su sueño, permanecen activos en los bosques agobiados por el calor, y manteniendo encuentros indeseables con los habitantes de la zona derivado de que no tienen nieve este año y las bajísimas temperaturas del invierno son un recuerdo.
Y casos como estos podría narrarle varios, sin embargo, pongo esto en la mesa porque a pesar del desdén de la mayoría de los medios de comunicación al asunto, a finales de la semana pasada, del otro lado del mundo, más precisamente en la lejana Kenia, concluyó la anual Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre este tema y me parece justo retomar sus conclusiones.
Para muchos son insuficientes pero la Conferencia en Nairobi dejó algunos avances como que las naciones industrializadas acordaron reducir en un cincuenta por ciento sus emisiones contaminantes y aunque nunca especificaron cuándo, el horizonte implícito apunta al 2050, tomando en consideración los niveles del 2000.

También se aprobó un llamado para que los países desarrollados tomen medidas para que la distribución geográfica de los Mecanismos de Desarrollo Limpio, es decir, los fondos destinados a reducir la emisión de contaminantes en países en vías de desarrollo, sea más equitativa y se acordaron las reglas del Fondo de Adaptación que es una herramienta prevista en Kyoto para financiar proyectos que ayuden a los países más pobres a adaptarse a consecuencias del cambio climático, como inundaciones y sequías.
Pero digamos que lo sustancioso de la reunión se centró en el acuerdo, de los 168 signatarios, de revisar el Protocolo de Kyoto en 2008 para darle continuidad después de 2012. Esta revisión se hará en base a la mejor información científica disponible, incluida la que entregará el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático el año próximo.
Y es que el primer periodo de compromisos del Protocolo expira en 2012, por lo que la cumbre buscaba fijar un calendario para dar continuidad a la lucha contra el calentamiento global y el objetivo del acuerdo es culminar la revisión lo antes posible, con el fin de disponer del tiempo suficiente para ratificar el nuevo texto.
Así, la conferencia de Nairobi ha sido considerada por los expertos como una transición entre la primera fase del Protocolo de Kyoto, ya plenamente en operación, y la negociación para la siguiente mientras que, muchos grupos ecologistas, expresaron que este logro no es suficiente ya que el calendario y el borrador del proceso no es claro.
El problema, es que el Protocolo entró en vigor con un retraso de cinco años respecto al plan inicial que contaba con tener el acuerdo en marcha en 2000. De haber sido así, su revisión se habría hecho hacia el 2002 y los compromisos futuros se habrían empezado a negociar poco después. Ante esto el escepticismo de la agilidad de los nuevos plazos impera en muchos.
A esto hay que aumentarle que, en el foro, los países en desarrollo insistieron en que el problema de la alta concentración de gases invernadero se debe a la industrialización de las naciones desarrolladas durante siglo y medio, por lo que ahora, ellos, deben hacerse responsables. Pero sobre todo, las naciones del tercer mundo, temen adquirir compromisos que puedan frenar o anular sus posibilidades de desarrollo.
A México lo felicitaron por ser el primer país en desarrollo en presentar su Tercera Comunicación Nacional sobre el tema, sin embargo, este documento, registra un aumento del 30 por ciento en nuestro país en la emisión de gases que generan el sobrecalentamiento planetario entre 1990 y el 2002 provenientes, en un 61 por ciento, del sector energético.
Esta cumbre aportó también la intervención del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, quien criticó a los políticos del mundo por su falta de compromiso con las cuestiones ambientales, cuyas consecuencias afectan a todo lo que se encuentra sobre la faz de la tierra e hizo un llamado urgente para actuar ante las amenazas del cambio climático, y reclamó la ayuda que necesitan los países en desarrollo.
¿Que por qué, usted y yo, deberíamos estar pendientes de todo esto que parece tan etéreo y lejano de nuestras vidas cotidianas? Sencillo, respondo siempre a quienes me preguntan esto so pena de simplificar en demasía el asunto.
Es porque solo tenemos este planeta como una gran casa común y, hasta donde sabemos, no hay otra a donde mudarnos; es decir, es como si algo grave y urgente estuviera pasando en la cocina mientras vemos la televisión en nuestro sofá favorito y, simplemente, no nos importara.
Para mí, está claro que ya no se trata de si podemos permitirnos el lujo de hacer algo contra el sobre calentamiento del planeta, sino de si podemos permitirnos el de no hacer nada al respecto.
Amigos, yo soy Eduardo Viadas y este es un fragmento de nuestro Planeta Azul. Hasta Pronto.
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