TEMEN CONTAMINACIÓN DE MAÍZ
10.31.06 - Leído 149 veces. Enviar esta notaRedacción Planeta Azul
Piden expertos que se prohíba en el mundo el uso de esta planta como biorreactor
México, D.F. 31 de Octubre de 2006.- Aunque los estudios para determinar si hay flujo de genes de maíz transgénico hacia las variedades criollas en México son contradictorios, existe la posibilidad de contaminación genética en “bajas frecuencias”, lo cual haría más difícil detectarla, advirtió María Elena Álvarez-Buylla, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM.
“Hay muchos científicos y reportes muy ‘optimistas’ acerca de la aplicación de la ingeniería genética en la agricultura. Pero yo creo que la evidencia acumulada en torno a los riesgos, las limitaciones y la poca sustentabilidad de esta tecnología está siendo cada vez mayor”, expresó.
Álvarez-Buylla ofreció una conferencia junto con el genetista Norman Ellstrand, de la Universidad de California, en la casa de esta institución en México.
Coincidió con Ellstrand en que debería prohibirse en todo el mundo el uso del maíz como biorreactor, es decir, para producir sustancias para la industria o la medicina, no aptas para consumo humano ni animal.
Explicó que el maíz es un cultivo “promiscuo”, que se entrecruza libremente, y que a pesar de que en México se prohíbe la siembra de grano transgénico, hay indicios de cultivos contaminados con organismos modificados genéticamente, mismos que pudieron llegar desde Estados Unidos, de donde son importados, mediante polinización abierta e intercambio de semillas.
Si sucediera lo mismo con el maíz utilizado para obtener sustancias industriales o farmacéuticas, alertó, el grano mexicano podría contaminarse y resultar inadecuado para el consumo humano.
Álvarez-Buylla consideró necesario que las autoridades mexicanas destinen mayores recursos al monitoreo del flujo genético entre maíces, así como a análisis por parte de científicos independientes.
“No es lo mismo que haya flujo génico natural, entre genes que han estado sujetos a un proceso natural de evolución, y el que se da entre construcciones que conjugan de manera artificial e inesperada para la evolución biológica secuencias de bacterias, plantas o virus, como el promotor 35-F”.
El uso del mencionado promotor en maíces modificados “ha suscitado mucha discusión sobre sus posibles impactos a largo plazo en términos de generar mutagénesis no deseadas que eventualmente pudieran provocar alteraciones cancerosas”, consideró Álvarez-Buylla.
“No hay experimentos que lo demuestren”, reconoció, “pero esto debe ser estudiado con base en la biología molecular. El hecho de que no haya evidencias, no comprueba que no haya riesgo”.
Ellstrand apuntó que, de acuerdo con una investigación en la que participó en 2004, las técnicas moleculares usadas para evitar el “cruce” de plantas transgénicas y no transgénicas son muy permisivas.
Una de las conclusiones del reporte, titulado Biological confinement, fue que “hay productos en algunas plantas que no deberían encontrarse, aunque en otros casos quizá no haya problema”.
Lanzan voz de alerta
El maíz podría dejar de consumirse como alimento en México si los productores estadounidenses continúan modificándolo genéticamente con fines energéticos para obtener sustancias como el etanol, consideraron María Elena Álvarez-Buylla y Norman Ellstrand, investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM y la Universidad de California en Riverside.
Sobre la discusión de usar o no el maíz para producir sustancias genéticamente modificadas destinadas a la industria, manifestaron su preocupación de que, al contaminarse, se cancele la posibilidad de utilizarlo como planta alimenticia.
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