ENTRE EL AGUA Y EL MANGLAR
10.19.06 - Leído 570 veces. Enviar esta notaOpinión de Eduardo Viadas
Esta semana ha distado mucho de ser sencilla y confieso que, reflejo de ello, es que originalmente estas líneas tendrían por objeto charlar sobre el agua y el qué ha pasado entre nosotros luego de medio año desde que se celebrara en nuestro país el IV Foro Mundial del Agua. Sin embargo, al tiempo que intentaba sumergirme en esas delicias, una vez más, el tema de los manglares me tomó por asalto.
De más está decir que es un tema de mis consentidos; las razones son muchas, los manglares son refugio de vida silvestre, filtros del agua, cuna de la vida para la enorme mayoría de las pesquerías que degustamos en nuestras mesas y una barrera natural contra la erosión y las fuerzas de la naturaleza, entre otras cosas, pero si hubo algo que llamara mi atención definitivamente desde que empecé a ahondar en el particular, fue que se encontraban, literalmente, en el limbo.
Es decir, por su característica costera, aquellos encargados de los asuntos del mar aseguraban que eran competencia de quienes veían lo continental y, por su parte, los terrestres aventaban la pelotita a los marinos; esa condición de Cenicienta, puso a los manglares, por décadas, en total indefensión.
Afortunadamente, el tiempo y muchas voces de distinguidísimos activistas, generaron -hacia 2003- una Norma Oficial Mexicana, la NOM 022, para proteger estos valiosos ecosistemas; un año más tarde (2004), fue modificada de un plumazo perdiendo su vocación conservacionista y ya con el actual Secretario de Medio Ambiente en el Ajusco (en 2005), se anunció que se trabajaría intensamente en este particular para rehacer la Norma y devolverle su original vocación.
La historia continúa con un incesante ir y venir de reuniones del grupo de trabajo creado especialmente para este menester. Sin embargo, hace unos meses advertía en este mismo espacio que seguramente concluiríamos este sexenio sin acuerdo alguno a este respecto y, pese a ciertos reclamos derivados de vaticinio, me temo que así será.
De hecho, así lo confirmó el propio Secretario de Medio Ambiente, José Luis Luege, durante la pasada Expo Forestal en Veracruz. Y no puedo decir que no; entiendo su lógica, me indicó que los tiempos ya no daban para sacar una iniciativa de esta naturaleza y que no quería exponer al bosque de mangle a un bodrio legal. Muy bien, sin embargo la noticia, como a muchos, no dejó de molestarme.
Pero si usted piensa, lectora / lector querido, que no contar con un manual técnico que dé criterios para aterrizar la aplicación de la Ley que protege a los manglares está mal, permítame compartirle mis más profundos y aterradores temores.
Prosigo. Dentro de la “novela” que brevemente le he reseñado (y que bien podría llevar por título Amor en des-custodia) hubo una pequeña luz: el pasado 20 de septiembre, durante la última reunión de las autoridades, académicos y ONGs que forman el Grupo de Trabajo para la revisión de la NOM 022, ¡llegaron a un acuerdo!
El problema gordo vino después; un sujeto, Ernesto Coppel, a nombre de sus agremiados en la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos, A.C. (AMEDET), obtuvo una suspensión oficial para la aún no nata Norma y con ello, dejan de manifiesto que, como siempre, los intereses de algunos hoteleros no conocen límites y continúan su camino de amiguismos y corrupción.
Y es que solo bajo esos argumentos podría entender que Lucía Padilla López, Sergio Martínez Rosas Landa y Consuelo Arce Rodea, Magistrados que integran la Segunda Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, hubieran fallado a favor de AMEDET por considerar, a la modificación de la Norma, un hecho de difícil reparación (¿?).
Además, según la copia del expediente que obra en mis manos, los Magistrados, aseguran que las Normas, por ley, deben ser revisadas cada cinco años y justifican su proceder con el Artículo 208 bis del Código Fiscal de la Federación.
Pues bien, señores Magistrados, dos datos de última hora: 1) el Reglamento y la Ley de Metrología y Normalización dicen que las Normas en nuestro país deben ser revisadas “por lo menos cada cinco años” y 2) el Artículo 208 bis del Código Fiscal de la Federación fue derogado el año pasado.
No me cabe duda que, como lo advertía desde hace ya casi 2 años, las buenas intenciones de crecer en lo económico pero respetando al manglar -el desarrollo sustentable en esas áreas de mangle-, pasaría su más dura prueba enfrentando la virulenta reacción de los hoteleros y desarrolladores turísticos y me temo que, este, es apenas el comienzo.
Ojalá que el anuncio hecho por el presidente electo Calderón de impulsar acciones para hacer de México una potencia mundial en turismo convencional y de naturaleza sea efectivamente como lo anunció, es decir, observando la Legislación y sin arriesgar nuestra diversidad biológica y que, ello, no se interprete como el momento de hacer lo que cada quien quiera sin importar nada de lo que sostiene al sistema mismo de la vida.
Sé que hay otro tipo de empresarios, sé que incluso el máximo representante de los desarrolladores turísticos estuvo de acuerdo con la existencia de la Norma y está convencido del verdadero desarrollo sustentable pero ¿no cree que es tiempo ya de ponerles, a los otros, un punto final?
Amigos, yo soy Eduardo Viadas y este es un fragmento de nuestro Planeta Azul. Hasta Pronto.
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