Libertad de expresión o… de ¿calumnia?
09.19.06 - Leído 447 veces. Enviar esta notaPor: Marielena Hoyo Bastien
Estimados amigos, ante todo quiero enviarles un grato saludo, y darles una buena noticia, que prometí hacerles saber en cuanto la lograra. Finalmente el viernes 7 de julio del 2006, recuperé a Disney, mi perro golden retriever.
La ladrona es la Sra. Ma. del Carmen Landeros, supuestamente tiene una asociación de “animales DESPROTEGIDOS” (cuidado para quien la apoye), y arrastró con ella a un joven, Oscar Hinojosa Landeros. Ambos fueron consignados ante las autoridades, por la denuncia que interpuse desde el día domingo 28 de mayo del 2006, que entraron a mi casa a robárselo. Los retratos hablados ya tienen nombre y apellido; pero en este momento no puedo ampliarles la info, ya que aún están en proceso. Realmente esta señora es muy prepotente, y yo diría que está un poco mal de sus facultades mentales. Además de infringir daño psicológico por teléfono aquí en nuestra casa, ahora de ustedes también.
Quiero agradecerles a todos ustedes con todo mi corazón la ayuda y el apoyo tan fuerte que nos brindaron. No sólo por sus palabras de aliento sino también por haber aguantado tantos correos electrónicos sin haber chistado, al final hubo un resultado positivo, y de verdad en gran medida es gracias a esta formidable actitud que nos regalaron…
Comencé mi colaboración de este miércoles transcribiendo tal cual la primera parte de un escrito que, firmado por una PATTY AGUIRRE, increíblemente circula sin más averiguación por la red cibernética. Me dificulta creer que en pleno siglo XXI, todavía haya quien con tanto desparpajo calumnie y además, disponga de las herramientas y relaciones que le permitan exponer como la única e indiscutible verdad, su versión sobre un hecho muy desagradable que le sucedió, pero que con todo, no la autoriza a descargar su enojo, impotencia y frustración contra personas inocentes, bajo el producto de una fantasía o de un estado mental alterado. Así pues, esta señora, sin el menor recato ni sentido de la ética, señaló sin más a otra y a su hijo, de ladrones de casa habitación.
Han de saber los siempre queridos lectores que lo que me inmiscuyó en este penoso asunto fue que el botín resultó ser ¡UN PERRO!, justo el citado Disney, por lo que confieso que de no haber conocido casualmente el otro lado de la historia, quizás también me hubiera dejado llevar por algo tan conmovedor como la captura, por parte de nuestra heroica policía, de un par de ladrones del tipo, como de hecho pasó con algunos compañeros de la protección animal que se entusiasmaron tanto con el relato, que olvidaron cuestionarlo, como nos resulta obligatorio. Por ejemplo, de primaria resultaba la necesidad de meditar sobre la posibilidad de que el par de rateros se hubieran arrepentido o que, conmovidos ante la nostalgia del perro por su anterior hogar, hubieran decidido regresarlo, devolviéndolo además, personalmente y en el sitio justo del hurto. O sea, el famoso regreso a la escena del crimen. ¿Verdad que no tiene lógica?. Por eso, aquí les va la otra versión.
Érase que se era la noche bien entrada de un viernes del pasado julio, cuando recibí angustiantes llamadas telefónicas de dos personas de mi total confianza. Por un lado estaba Ita Osorno, reconocida personalidad de la protección animal en nuestro país y por el otro, el MVZ Héctor Sánchez, requiriéndome cada uno por separado, apoyo para una protectora que había sido abusiva e injustamente aprehendida mientras entregaba un perro rescatado de la calle. Sí, adivinaron, se trataba del citado Disney, ejemplar que el domingo 28 de junio, cerca de las 22:30 horas, había sido encontrado en plena calle polanqueña por el hijo de la principal acusada de su robo, el coacusado. El animalito pues, titiritaba de frío, estaba empapado por la lluvia y como resultado, su estado anímico era de completo espanto.
“Arrastrado” por la compasión que su madre le ha inculcado hacia los animales no humanos, el joven Hinojosa llamó a su casa para solicitar el apoyo necesario para el rescate del animal y una vez ello, madre e hijo realizaron infructuosamente el consabido recorrido que todos los que hacemos esta labor efectuamos por las casas aledañas, antes que otra cosa, con la esperanza de encontrar al dueño y porque, ¡créanme!, perros no nos hacen falta.
Como resultado de la búsqueda sólo obtuvieron el comentario de un señor al que le pareció haber visto al can, pero quien no ubicó su posible lugar de residencia, motivo por el cual Disney fue remitido a la exclusiva clínica del doctor Sánchez, donde se le auscultó meticulosamente encontrándole severas señas de descuido nutricional, de higiene y, después de unos rayos X, hasta una posible displasia de cadera. El costo de la atención veterinaria más la aplicación de las vacunas respectivas, por supuesto que corrió a cargo de la señora Hinojosa, a quien la supuesta víctima de asalto califica tan ligera como públicamente de ladrona. Ahora, además de tener que enfrentar tan injusto como desagradable proceso, doña Carmen pasa con terrible pena la fase terminal por la que atraviesa su esposo a causa de la diabetes. Satisfecha se sentirá, supongo, la señora Aguirre, para quien espero que de comprobarse su falsedad en declaraciones y la serie de infamias en que recayó, sea castigada como la Ley indica para estos casos y que, según tengo entendido, tiene al menos la primera falta, pena de cárcel. Estaré pendiente del caso.
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Fuente: La Crónica de Hoy
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