La Conservación
09.19.06 - Leído 1,391 veces. Enviar esta notaDecir que México es uno de los países con mayor variedad de animales silvestres en el mundo no es nada nuevo. Recordar que muchas de esas especies se encuentran en peligro de extinción tampoco por eso hoy prefiero hablar de Conservacción.
Un esfuerzo comandado por mi buen amigo e infatigable activista Oscar Moctezuma, la organización Naturalia, Africam Safari y la siempre inspiradora Amy Camacho que cuenta con el apoyo de aquellos que preferimos trabajar en vez de solo quejarnos.
De hecho, el sábado pasado, arrancó en las instalaciones del zoológico poblano esta campaña que busca apoyar anualmente proyectos concretos para evitar la extinción de especies en México.
Del evento qué le puedo decir, fue magnífico y lleno de emotividad; el marco tampoco pudo haber sido mejor mis cuatachas Maru, Pilar, Clara (con todo y chimpancé en brazos) y la siempre cariñosa Ceci –todas ellas parte del extraordinario personal que laborar en Africam-, se encargaron de abrirnos una vez más las puertas de su casa y de su corazón.
Leticia Parás, mostró y vendió su obra pictórica “Fauna y Color” con la que empezó a llenarse el cochinito.
Amy y Oscar, como siempre rutilantes, al tiempo que con Pablo y Mariana (en compañía del aun nonato Leonardo) refrendamos lazos de amistad, convicción y visión. Evento redondo.
Así, personalidades, voluntarios y nuestros embajadores como Diana Golden, Leonardo de Lozanne y Gabriela Goldsmith, entre otros, a manera de un Teletón ecológico, salimos y saldremos a botear en las instalaciones de los parques zoológicos para convencer, en un primer frente, a los más de 25 millones de mexicanos que los visitan cada año para que le entren con su cuerno y así pongamos manos a la obra.
De esta forma, te pido por favor que en tu próxima visita al zoológico no te sorprendas si ve a un puñado de locos empecinados en rescatar nuestra fauna, portando una alcancía de color verde y pidiéndole una cooperación económica porque las aportaciones se invertirán en un proyecto específico de conservación in situ o lo que es lo mismo, en el campo, en el hábitat de una especie mexicana en peligro de extinción que será diferente cada año.
Pero también, en otros frentes para que nadie quede fuera, de julio y hasta diciembre, habrán conciertos, eventos especiales, venta de artículos como camisetas, tazas, pulseras y botones.
La idea es que a principios de 2007, luego de un escrupuloso y detallado informe del estado de cuenta, tengamos el dinero suficiente para dar un respiro y esperanza real a la complicadísima agenda de la conservación.
Este año será el jaguar y, particularmente, la población más norteña del felino en México que se localiza en Sonora el depositario de nuestras esperanzas.
¿Por qué? Buenos pues tal vez porque es una especie sombrilla que garantiza que, al conservarle, se protegerá su entorno así como la flora y la fauna con quienes convive.
O tal vez sea porque esta población, es especialmente interesante ya que se ha adaptado a los semidesiertos y el clima extrema de esa región.
O tal vez porque es también una de las poblaciones de jaguar más amenazada en nuestro territorio con un número que no alcanza los 150 ejemplares.
Sin duda que esto es una tragedia y no solo porque de bote pronto nos confronta con lo que hemos hecho de este mundo como seres racionales sino porque no sé qué esperamos para tomar cartas en el asunto.
Y esta es una muy buena oportunidad. De la desgracia del jaguar como especie solo le recuerdo que, originalmente, habitaba selvas, pantanos, semidesiertos y pastizales de casi todo continente -desde el Cañón del Colorado hasta las pampas argentinas-.
En México era muy común en las selvas y en los bosques de mangle de los estados costeros del Pacífico, el Golfo de México y el Caribe; vaya, lo encontrábamos desde Tamaulipas y Sonora hasta Chiapas y la Península de Yucatán.
El problema es que a pesar de admiración y respeto que despertó por milenos, desde principios del Siglo XX y hasta nuestros días, el aguar ha sido perseguido intensamente y su terreno ha sido transformado, invadido o usurpado ya que la destrucción de los ecosistemas lo ha ido acorralando y dejando sin hogar.
En conclusión, más del 60 por ciento de su territorio original ha desaparecido y, por la persecución a manos del ser humano, sus números continúan declinando.
¿Qué vamos a hacer con tu ayuda? Hacer una Reserva para el jaguar de Sonora. Afortunadamente ya existe camino andado por parte de Naturalia que, desde hace tiempo, adquirió un predio de 4 mil hectáreas en la cuenca del Río San Pedro y Aros Yaqui (en la parte centro-este del estado) pero necesitamos 14 mil más, lo que se traduce en por lo menos 20 millones de pesos.
Iniciamos en Africam pero esperamos que con el apoyo de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México este esfuerzo llegue a otros muchos parques muy pronto; lo que sé es que Xcaret, Tamatán, el Zoofari y los zoológicos de Guadalajara y Sonora analizan muy seriamente esta propuesta de alianza.
Mejor aun es que después de platicar con el Director General de Zoológicos del Distrito Federal, Fernando Gual y de la charla con Rafael Tinajero, director del de Chapultepec me queda claro que muy pronto estarán sumados de lleno a esta Conservacción que solo aguarda el visto bueno del Secretario de Medio Ambiente capitalino, Eduardo Vega, y que no dudo llegará en un abrir y cerrar de ojos.
De ser así muy pronto seremos parte de la historia porque nunca antes en la historia los zoológicos del país se han unido con un solo fin que pretende aglutinar también a Instituciones y empresas pero tengamos presente que en esta historia, tú eres la columna vertebral; sin tu apoyo y convicción muy difícilmente lograremos dar solución final a los enormes retos que enfrenta la fauna y todo el ciclo de la vida nuestra; así, sin importar colores, tomemos parte activa en esta Conservacción, por lo pronto yo ya me autoproclamé embajador voluntario y te invito a que hagas lo mismo.
¿Qué por qué en estos tiempos aciagos, en donde hay tantas cosas tan urgentes, habría que adherirse a este esfuerzo? El sábado, al final de nuestra charla, mi querida Amy Camacho, sentenció: Eduardo, a nuestro paso por la Tierra, vamos a dejar huella; lo que necesitamos es decidir qué tipo de huella queremos. Pregunto, tú, lectora / lector querido ¿ya decidiste cómo quieres que sea tu huella?
Amigos, yo soy Eduardo Viadas y este es un fragmento de nuestro Planeta Azul. Hasta Pronto.
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