PILAS: UN PELIGRO AMBIENTAL PORTÁTIL
08.25.06 - Leído 3,053 veces. Enviar esta notaAgustín Merlo
Una sola pila de botón puede contaminar 600 mil litros de agua.
Cuando acaba la vida útil de una pila, la cual seguramente compramos basándonos en el precio, van a parar al depósito de basura, sin imaginarnos siquiera que una sola puede llegar a contaminar hasta 600 mil litros de agua.
En el mundo, cada año se consumen miles de millones de ellas. En México se adquieren anualmente 950 millones, cantidad de la cual aproximadamente 500 mil son de precedencia legal, y el restante (450 mil), ilegal. Esto quiere decir que, en promedio, cada habitante consume diez pilas por año, mismas que podemos encontrar tiradas en bosques, playas y ciudades sin tener un manejo especial, ya que son consideradas residuos peligrosos.

Hay dos tipos de pilas, las primarias que son desechables, y las secundarias que son recargables, pero existen en diferentes presentaciones y componentes químicos:
Pilas de Botón: Aquellas que se utilizan en relojes o calculadoras. A pesar de su pequeño tamaño, son las que más contaminan.
Pilas de Litio. Se utilizan en filmadoras y audífonos y producen tres veces más energía que las alcalinas.
Pilas Alcalinas. Se usan en radios, flashes, juguetes, teléfonos, controles remotos, relojes. Son de larga duración y se les puede encontrar en varios tipos. Las menos contaminantes son las denominadas pilas secas .
Pilas de Niquel/Cadmio. Aptas para ordenadores, móviles, productos inalámbricos. No tienen mercurio, pero sí cadmio, que es también un metal muy peligroso.
Baterías Plomo /Ácido. Se utilizan en automóviles y también son muy contaminantes.
Según estimaciones del Instituto Nacional de Ecología (INE), se han liberado al ambiente aproximadamente 635 mil toneladas de pilas en los últimos 40 años, cuyos contenidos incluyen elementos inocuos al ambiente y a la salud, en cantidades proporcionalmente adecuadas, como carbón (C) o zinc (Zn), pero también, incluyen elementos que pueden representar un riesgo debido a los grandes volúmenes emitidos, como es el caso de 145 mil 918 toneladas de dióxido de manganeso (MnO) para el correspondiente periodo y otros tóxicos más: 1,232 toneladas de mercurio (Hg); 22,063 toneladas de níquel (Ni); 20,169 toneladas de cadmio (Cd) y 77 toneladas de compuestos de litio (Li). Dichas sustancias tóxicas, representan casi el 30% del volumen total de residuos antes mencionados, o sea, aproximadamente 189,382 toneladas de materiales tóxicos.

El mercurio es el metal pesado contaminante más extendido en todo el planeta. Transformado por ciertas bacterias y en condiciones favorables, se puede convertir en un elemento muy tóxico tanto para el hombre, que puede llevarle al coma y a la muerte, como para el resto de seres vivos. Las pilas de botón son las que contienen un índice mayor. Una sola de éstas puede llegar a contaminar hasta 600.000 litros de agua, como ya habíamos mencionado. En cuanto al plomo, su intoxicación produce en el hombre hipertensión, vómitos y náuseas.
Los efectos ambientales son diversos. En los suelos provoca la pérdida de fertilidad y de la capacidad biodegradadora, además de afectar otras funciones que inciden en la supervivencia de la flora y fauna. Mientras que en los cuerpos de agua limitar su limpieza anula la posibilidad de aprovecharlos, además de que provoca la intoxicación de diferentes especies acuáticas.
Para el caso de la salud humana, además de los olores desagradables, existe la probabilidad de que los seres humanos consumamos cultivos que han sido contaminados por estos residuos, provocando el envenenamiento. No hay que olvidar que en nuestro país existen muchas familias que viven del auto consumo y que, principalmente, se encuentran en pobreza alimentaria. También las pilas y baterías que han concluido su vida útil liberan químicos cancerígenos que atacan órganos vitales, como es el caso del cadmio que provoca cáncer de pulmón.

Por eso es necesario el reciclaje de las mismas. Las pilas se deben mantener hasta que se trasladan a una planta de clasificación y, posteriormente, a una de tratamiento. Así lo están llevando a cabo en el Municipio de Cuatitlán Izcalli, en el Estado de México, con el programa ”Ponte las Pilas” a cargo de la Dirección de Medio Ambiente. En la zona se instalaron 80 contenedores con una capacidad de 30 litros, tanto en instituciones educativas como en algunos centros comerciales, con el fin de que la gente ya no las tire a la basura ni en la calle.
Con este programa se ha logrado recuperar el 70% de las pilas del municipio, los contenedores tiene una división para las pilas normales y para las de botón, El problema más común que se da es que la mayoría de las pilas piratas no mencionan de qué están hechas.
De enero a diciembre de 2004 se juntaron 325 litros, y la empresa que se hace cargo de su traslado a la planta tratadora de residuos peligrosos Rimsa, en Nuevo León, cobra al municipio cuatro pesos por kilo.
Una solución similar se realiza en Nezahualcóyotl, en donde cuentan con un programa de manejo ambiental que poco a poco va dando resultados. En Cuernavaca, Morelos, la Red de Manejo Ambiental hace lo propio y colocó contenedores en escuelas primarias y algunos centros comerciales, teniendo buena respuesta por parte de la ciudadanía. Hasta el momento, han acopiado 3 mil 200 kilos en 13 tambos, y están en espera de poder llenar 32 tambos para ser trasladados a la planta tratadora de Nuevo León.
En nuestro país, sólo el 12% de las pilas es tratado adecuadamente, y la única planta tratadora de residuos peligroso en México se encuentra en Mina, Nuevo León.
Anualmente se generan 8 millones de toneladas de sustancias peligrosas, de ellas, 4 millones son enviadas adecuadamente a la planta de Mina, mismas que se exportan a Estados Unidos para un confinamiento final.

Los 4 millones restantes pueden estar deteriorando los recursos naturales de cualquier lugar, afectando la salud humana, la flora y la fauna.
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