TRÁFICO MUNDIAL DE ESPECIES: EL SECRETO A VOCES
12.28.05 - Leído 12,115 veces. Enviar esta notaPlaneta Azul
Por Eduardo Viadas *
Para quienes han dedicado su vida al estudio y protección de los animales, es innegable que existen numerosas amenazas que enfrentan las especies que, además de dar sonido y color a nuestro Planeta Azul, le permiten perpetuar los delicados ciclos de la vida
Entre esos retos, como la reducción de hábitat, la contaminación y el cambio climático, el tráfico de especies a nivel internacional, legal o ilegal, es hoy la principal amenaza que se cierne sobre nuestros compañeros en la evolución.
Y es que, hay tanta corrupción e irregularidad involucradas en estas prácticas como crueldad y sufrimiento.

cadena del tráfico de especies.
(FOTO CORTESÍA IFAW)
Un reciente estudio dado a conocer por la prestigiosa Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza , la UICN, reporta que son 15 mil 589 las especies de flora y fauna que se encuentran amenazadas o en peligro de extinción, pero de todas ellas son los anfibios del planeta -como los sapos, las ranas o las salamandras- los que se encuentran bajo un peligro sin precedentes ya que se están extinguiendo a tasas mil veces más altas que lo normal y, en buena medida, el mercado de mascotas, ha sido uno de los principales responsables de este infortunio.
Se está llevando a los animales silvestres a la extinción a una velocidad nunca antes experimentada, cientos de veces más rápida que hace solo un siglo. Y de nuevo, una de las principales razones es el apetito voraz de la humanidad.

por la ambición irracional humana.
(FOTO CORTESÍA IFAW)
Ellos, han deambulado por la Tierra desde los tiempos más remotos. Elefantes, ballenas, grandes simios, tigres, focas, aves, osos, todos ellos forman parte del sensacional despliegue de vida en nuestro mundo.
Los vemos como una parte esencial del planeta pero, ¿estarán ahí por siempre?
Al menos 15 especies se han extinguido en los últimos 20 años y 12 más sobreviven solo en cautiverio. Así, una quinta parte de los animales y vegetales del mundo podrían desaparecer dentro de los próximos 30 años.
Y aunque parte de su comercio es legal, el mercado ilegal, tan solo después del tráfico de drogas y de armas, es una de las actividades criminales más grandes del mundo. La INTERPOL, la organización policíaca internacional, calcula que este contrabando tiene un valor hasta de 10 mil millones de dólares anuales.
Peor aun es que, a pesar de que existe legislación, diversos analistas y estudiosos han señalado que solo 1 de cada 10 casos detectados de comercio ilegal de especies llega a tener alguna sanción.
Pero ¿quiénes son los culpables? Pues aunque nos duela reconocerlo, somos nosotros. La verdad es muy simple: Si las personas no los compran, los animales silvestres no mueren.
La vida silvestre ha sido una fuente vital de alimento durante miles de años en algunos lugares como África, donde a la carne de animales cazados en su hábitat se le conoce como “bushmeat”; desafortunadamente, este comercio ha ido creciendo aceleradamente a escala mundial.

(FOTO CORTESÍA IFAW)
En ese mismo continente, los gorilas de las tierras bajas orientales han sido exterminados a un ritmo alarmante; en la década pasada su número disminuyó 70 por ciento, es decir, apenas quedan unos 5 mil ejemplares.
La población de Chimpancés se ha reducido de 2 millones que había hace un siglo a solo 105 mil.
Pero las cosas no quedan ahí, los animales cazados incluyen reptiles, aves y antílopes.
Tan solo en el Reino Unido, cada año, entran más de 7 mil toneladas de carne ilegal.
El mar
Las ballenas, los animales más grandes del planeta, están siendo cazadas cada vez más año tras año.
Y es que aunque la Comisión Ballenera Internacional, la CBI, prohibió la caza comercial de estos cetáceos en 1986, eso no ha detenido a los gobiernos de Japón, Noruega e Islandia, quienes valiéndose de lagunas legales han matado a por lo menos mil 300 de estos majestuosos animales cada año.
El gobierno nipón por ejemplo, se vale de un supuesto proyecto “científico” conocido como Jarpa (JARPN), que ha permitido que anualmente, desde el puerto de Shimonoseki, zarpe una numerosa flota tras los cetáceos que nadan en el Santuario del Pacífico Sur alrededor de la Antártica.
Aunque todavía no existe un solo resultado de ese proyecto, a la conclusión de la LVII reunión de la CBI en Corea y luego de que la propuesta de reapertura a la caza comercial fuera rechazada muy a pesar de su estrategia de compra de votos, Japón, anunció la decisión unilateral de ampliar la supuesta “investigación” por algunos años más dentro del programa Jarpa II .
Además, hizo pública su intención de incluir dos especies amenazadas más a su cacería: la ballena de aleta y la jorobada. Esto quiere decir que, tan solo en el próximo mes de diciembre, cazará cerca de mil ballenas.
“Los resultados de la reunión fueron positivos, pero se requiere de la acción decidida de todos los países para detener la matanza de Japón en el nombre de la ciencia”, dijo Beatriz Bugeda, directora para América Latina y el Caribe del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW).
Lo sorprendente es que mientras se alude a la ciencia para llevar a cabo esta ilegal caza, análisis de ADN, han demostrado que la carne de ballena termina en las mesas de restaurantes en Japón donde alcanza altos precios y se le considera un manjar.

(FOTO CORTESÍA IFAW)
Irónicamente la observación de ballenas nunca había sido tan exitosa como ahora. En años recientes ha crecido hasta convertirse en una industria de hasta un billón de dólares alrededor del mundo proporcionando ingresos y empleo a muchas comunidades y personas que habitan zonas costeras. De hecho, las ballenas valen mucho más vivas que muertas.
Otro blanco de los fanáticos de la comida exótica son los tiburones. Decenas de millones son pescados cada año y a muchos se les cortan las aletas aún estando vivos para hacer sopa de aleta de tiburón –platillo exótico muy demandado en Asia y otras partes del mundo-.
Asimismo, todas las especies de tortugas marinas encaran la amenaza de la extinción. Su abrupta disminución se debe a la reducción de su hábitat y a la cacería furtiva que, como ocurre en México, busca sacar beneficio económico de la venta de su carne, huevos y caparazón.

y con hasta 40 por ciento más de colesterol
que el de gallina. (FOTO CORTESÍA IFAW)
Sin embargo, no hay cosa más falsa que la creencia de que comer huevos o incluso la carne de tortuga es muy sano o que es un excelente afrodisíaco ya que, en realidad y como lo señala Serge Dedina, del grupo Wildcoast, muy por el contrario, el huevo de tortuga tiene hasta 40 por ciento más colesterol que el de gallina, y su aporte en proteína no es significativamente mayor al del huevo de un ave; es decir, quien padece una enfermedad cardiovascular, podría aumentar su riesgo de desarrollar arterosclerosis.
Rubí Moreno, coordinadora de Educación Ambiental en la Reserva de la Biosfera del Vizcaíno, añadió que el huevo de tortuga “está lleno de virus y bacterias que pueden producir enfermedades” a quienes lo consumen poniendo en grave riesgo su salud.
Medicina Tradicional
A pesar de contar con una larga historia en el lejano oriente, excelente registro en curación y salud general, desafortunadamente, su creciente popularidad ha costado muy caro a los animales silvestres.
Leopardos, ciervos almizcleros, caballitos de mar y muchos otros son cazados para que sus partes puedan ser utilizadas en la elaboración de medicinas para las cuales, por lo general, hay muchas alternativas disponibles basadas en plantas o en la medicina alópata.
Los preparados de pene de foca y de cuerno de reno son especialmente populares entre los orientales para mejorar y mantener sus erecciones.
En China estos preparados son conocidos como “pu” y se dice que le dan al hombre el poder y la energía del animal del que provienen. Aunque su utilidad médica ha sido descartada en estudios realizados en occidente, estos “medicamentos” siguen siendo el tratamiento de elección para la impotencia en diversos países asiáticos.
También en aquel país, la crianza de osos para obtener su bilis es particularmente cruel. Y es que se les mantiene en pequeñas jaulas con una sonda en su estómago para la extracción permanente y constante de bilis ya que se “cree” que al ingerirla reduce la fiebre y la inflamación, protege el hígado, mejora la vista y rompe las piedras en la vesícula.

los cactos también forman parte del mayor tráfico. (FOTO PLANETA AZUL )
Lo peor es que, esta práctica, además de cruel, ha reducido las poblaciones silvestres de osos en China hasta menos de los 20 mil ejemplares y ha causando su extinción en algunas regiones donde antes abundaban.
También existe evidencia que estos animales son cazados en otras partes de Asia, Norte y Sur América por su vesícula. En el Ecuador, personas del lugar estaban cazando osos Frontinos para vender su bilis a comerciantes coreanos ya que, cada vesícula, alcanzaba un precio de US$150, valor cinco veces mayor que el salario mínimo en el Ecuador.
En la provincia canadiense de Columbia Británica, el Servicio de Vida Silvestre considera que la venta y comercio de vesícula de oso negro continúa por medio de intermediarios asiáticos y boticas con destino en EU, Hong Kong y Taiwán.
Otro ejemplo es el comercio ilegal de hueso de tigre en Asia ya que, pese a su prohibición, prevalece la creencia de que cada parte del felino tiene un beneficio específico para males que van desde la epilepsia hasta la flojera.
Las poblaciones de rinoceronte africano negro no han corrido con mejor suerte y han tenido una importante disminución por la cacería furtiva en busca de sus cuernos, muy buscados para la medicina tradicional asiática y para la fabricación de empuñaduras de dagas en Yemen. Así, los números de los rinocerontes negros se han desplomado de 65 mil en 1970 a menos de 15 mil apenas 10 años más tarde y, para 1997, solo nos quedaban 2 mil.
Salud
El precio para la salud humana por alimentarse de animales silvestres o tenerlos como mascotas exóticas puede ser muy alto. Entre las enfermedades que pueden transmitir está el VIH, el virus del Ébola y el Síndrome Agudo Respiratorio Severo ó SARS, el cual causó la muerte a más de 800 personas en todo el mundo en 2003 lo que costó más de 50 millones de dólares a la economía mundial.
El “amor”
Quizá ese sea el comercio más triste, ya que para algunos, ese amor, se traduce en obtener como mascotas leones, simios, reptiles y aves exóticas. Tan solo en los Estados Unidos, existen más de 10 mil ejemplares de tigres de Sumatra como mascotas en comparación con solo unos 5 mil que viven libres en la naturaleza.
Pero la cosa no para ahí, en total se estima que más de 10 millones de animales silvestres son mantenidos como mascotas en todo el mundo. Tristemente la mayoría de los propietarios ignoran por completo la crueldad involucrada en este tipo de comercio. Con frecuencia 90 de cada 100 animales silvestres capturados mueren en el país de origen, otros nueve fallecen en el proceso de la transportación y solo uno llega a su nueva casa, lejos de la naturaleza que es su verdadero hogar y con muy poca esperanza de llegar a su madurez ya que la información sobre su cuidado, por lo general, es muy poca.

mascotas en hogares donde el espacio y cuidado proporcionado para un animal como este
no son los adecuados.
(FOTO PLANETA AZUL)
En América del Norte, México, es un potencial exportador de vida silvestre y sus destinos son los mercados de Estados Unidos y Europa. Las especies de mayor tráfico son orquídeas, cactos cícadas, tarántulas, aves canoras y de ornato así como loros y guacamayas.
Según datos de la organización TRAFFIC, desde nuestro país, llegan ejemplares de especies silvestres a países como Austria, Bélgica, la República Checa, Alemania y Holanda, además de países asiáticos como Japón y por su puesto a EU. El ejemplo más notable son los cactos, de los que se comercian entre 7 y 8 millones de especimenes en el mundo, con un valor que va de los 2 dólares hasta 2 mil por unidad.

“Recuerditos”
Muchos turistas ignoran que algunos de los souvenirs o recuerdos de sus vacaciones pueden ser ilegales y que al comprarlos están contribuyendo a este cruel comercio.
Los productos elaborados con marfil de elefante como palillos para comida oriental, broches para el cabello y sellos de nombre, se observan en los mercados africanos o asiáticos; pero la mayoría de las personas no saben que los cazadores furtivos ultimaron cientos de miles de paquidermos únicamente por sus colmillos reduciendo sus poblaciones a menos de la mitad en las últimas dos décadas.
Los elefantes africanos están seriamente amenazados y son actualmente menos de 50 mil los que viven libres en la naturaleza.
En Asia, solo los elefantes machos tienen colmillos y por lo tanto son perseguidos por los cazadores, lo que ha sesgado la proporción entre machos y hembras propiciando que la población sea peligrosamente inviable.
Otras partes de animales usadas para elaborar baratijas turísticas incluyen caparazones de tortugas, corales, pieles de reptiles y conchas marinas.

La moda
Otro asesino de los animales silvestres. Los antílopes tibetanos en peligro de extinción son cazados por su lana para confeccionar los chales llamados shahtoosh, los cuales se pueden vender hasta en 20 mil dólares en Europa y los Estados Unidos.
De acuerdo a estimados oficiales solo quedan 75 mil, de los cuales, 20 mil, son cazados cada año para abastecer el comercio ilegal.
Las pieles de los grandes felinos como el tigre y el leopardo han proporcionado grandes ganancias al mercado de las pieles a pesar de las leyes que prohíben su uso. Incluso el tráfico legal, cobra la vida de miles de animales como chinchillas, zorros y castores solo por el placer de portar un ostentoso abrigo, bolsa o gorro de moda.

(FOTO PLANETA AZUL)
Esfuerzos
Afortunadamente contamos con esfuerzos como los emprendidos por el IFAW y algunas otras organizaciones que, además de contar con albergues para animales rescatados, entrenan a los oficiales encargados de la aplicación de la ley y han proporcionado, en áreas críticas, equipo de alta tecnología, desde aviones y sistemas de posicionamiento satelital hasta tiendas de campaña, botes, linternas e incluso seguros de vida que brindan seguridad y orgullo para proteger la vida silvestre.
No obstante, esta, es una lucha cuesta arriba.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, conocida como CITES, es la organización mundial cuya tarea es procurar que el comercio no ponga a las especies en riesgo.
La INTERPOL, ha puesto en marcha una iniciativa apoyada por el IFAW llamada “ECOmensaje”, que tiene como objetivo mejorar el rastreo de los criminales al compartir la información entre los encargados de la aplicación de la ley en diferentes países.
Sin embargo, nosotros podemos lograr un verdadero cambio ya que la mayoría de los animales provenientes del comercio ilegal de especies silvestres termina en manos de personas como nosotros. Por ello, todos podemos hacer la diferencia.
Los animales silvestres que hacen de nuestro Planeta Azul algo tan especial están siendo llevados a la extinción debido a que la humanidad esta consumiéndolos a una velocidad insostenible. Nosotros crecimos rodeados de imágenes de plantas y animales silvestres; nuestras historias están llenas de ellos y algunos de nosotros vamos a la naturaleza para observarlos y maravillarnos, pero para que puedan seguir enriqueciendo nuestras vidas empecemos por asegurarnos de no ser parte del problema.
El camino a la extinción no es largo, es tiempo de actuar, recuerda que si no los compramos, ellos no mueren.
Qué hacer
Si deseas adquirir un animal silvestre como “mascota” ten en cuenta que tal cosa no existe; si buscamos una proximidad con ellos es porque queremos compañía y los animales silvestres jamás serán una opción.
Considera también que el mejor lugar para las especies silvestres es su hogar, su hábitat natural y, si después de ello aun crees que vale la pena adquirir uno asegúrate de tener a la mano TODA la información sobre sus cuidados y salud para asegurar su sobrevivencia. Vigila que donde compres sea un comercio establecido, que te den factura, que te proporcionen el permiso de extracción o de CITES para su importación, que el ejemplar provenga de una UMA que –en México- son lugares donde se vigilan los números de las poblaciones y, por último, exige que el animal que adquieras venga identificado con tatuajes, anillos o chips electrónicos que correspondan a los permisos oficiales.

hábitat natural, jamás podrá ser mascota.
En la foto, tarzán.
(FOTO PLANETA AZUL)
De paseo: No compres riesgos. La colecta y venta de reptiles como cocodrilos, caimanes, iguanas, lagartijas, boas, víboras y tortugas acuáticas y terrestres, sin autorización de la Semarnat, está prohibida.
El comercio internacional de corales está regulado por CITES y, en nuestro país, muchos de estos están protegidos.
En México existen 118 especies de cactáceas protegidas y colectar semillas o plantas silvestres sin autorización está prohibido, por ello asegúrate de comprar cactos cultivados que provengan de viveros registrados.
Recuerdos que incluyan partes o ejemplares completos de tortugas marinas, felinos, pericos, monos, iguanas u orquídeas silvestres son ilegales.
*Periodista Ambiental y Director del programa Planeta Azul www.planetaazul.com.mx ; investigacionazul@yahoo.com
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