Enviar esta nota

PESCA EN MÉXICO; CIENCIA, PODER Y COLAPSO (II)

Opinión de Gabriel Quadri

Existe un cuerpo de científicos orgánicos que en México trata de justificar omisiones, ineptitudes,  desgobierno y  atrocidades ecológicas de la política pesquera en México. Por ejemplo, argumentan que en el Mar de Cortés,  impactos observados en especies, poblaciones, pesquerías y ecosistemas marinos se deben más a variaciones en el clima y a cambios oceanográficos que a cualquier otra cosa. Tratan así de minimizar el papel causal del excesivo esfuerzo pesquero, sobre-explotación e ilegalidad. (Arreguín et al.)

Otro grupo de científicos de gran prestigio los descalifica. (Johnson et al.) (Ver referencias en mi artículo de la semana anterior). Ciertamente, y  aparte de propio esfuerzo pesquero, afirman que cambios en el clima pueden explicar de manera parcial ciclos de variación en especies forrajeras pequeñas como  sardinas que tienen un periodo corto de vida. No obstante, especies longevas con un ciclo largo de vida y bajas tasas de reproducción como tiburones, meros, lubinas, pargos y otros peces grandes son afectados esencialmente por la sobre-explotación pesquera. De hecho, muchas especies de tiburones en México están amenazadas o en peligro de extinción por la pesca, mientras que se han colapsado numerosas pesquerías de otros peces longevos (no sólo en el Mar de Cortés, sino que de tiempo atrás y a una mayor escala, en el Golfo de México).

En cualquier, caso, de acuerdo a múltiples estudios científicos, lo único que puede recuperar plenamente la biomasa, pesquerías y ecosistemas marinos, y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la pesca comercial  es el establecimiento de Áreas Naturales Protegidas (ANP) con exclusión total de la pesca. Ejemplos de ello en México son los Parques Nacional de Cabo Pulmo y Bahía de Loreto en BCS  (establecidos durante la gestión pública del que esto escribe). Aunque relativamente pequeño, el Parque Nacional de Cabo Pulmo ha observado un desempeño espectacular. La biomasa total de peces se incrementó en 463% entre 1999 y 2009, relativamente a las áreas no protegidas del propio Mar de Cortés, a pesar de grandes oscilaciones climáticas vinculadas al fenómeno de El Niño (ENSO, El Niño Southern Oscilation). Algo similar ha ocurrido en las zonas de exclusión pesquera de Bahía de Loreto. Todo esto demuestra que es el esfuerzo pesquero lo que explica el colapso o la abundancia de poblaciones de peces, y por tanto de muchas otras especies; no, las variaciones en el clima.

La experiencia internacional documenta el imperativo de  grandes Áreas Naturales Protegidas (ANP) marinas con exclusión pesquera. Se ha comprobado científicamente que las ANP marinas donde se prohíbe la pesca logran restablecer el equilibrio en las cadenas alimenticias e  incrementar extraordinariamente las densidades, diversidad, biomasa, tallas o tamaños, y  poblaciones de todas las especies, incluyendo aquellas que han sido sobre-explotadas.  Cuando se trata de especies de interés comercial, éstas pueden capturarse fuera del ANP, aprovechando el efecto de derrame, colonización o spillover desde la zona protegida con exclusión pesquera hacia  zonas adyacentes. Cuando los animales marinos llegan a ser más abundantes dentro de una reserva marina,  los adultos se desplazan, colonizan otras áreas externas,  crecen  y se reproducen en el nuevo hábitat. Más aún, los peces (y otra fauna)  grandes dentro de las reservas marinas producen más descendencia que los animales de menor talla fuera de ellas, por lo tanto la productividad biológica aumenta considerablemente. Se han documentado ampliamente estos procesos en reservas o ANP marinas en muchos otros países y regiones como EEUU, las Bahamas, Santa Lucía, Kenia, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda y el Mar Mediterráneo.

Por desgracia, el poder del establishment pesquero y la argumentación de sus científicos orgánicos han bloqueado la creación de Áreas Naturales Protegidas relevantes y virtualmente impedido la exclusión pesquera en México.

(El Economista)

Publicado por en julio 7 2017. Archivado bajo Observatorio Ambiental. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

Deja un comentario

(requerido)

Galería de fotos

Planeta Azul