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LA BASURA EN SU LUGAR

Opinión de Rodolfo Higareda

Para airearnos un poco de la polución de la política nacional, una gran noticia para la ciudad es el anuncio por parte de las autoridades capitalinas de la planta generadora de energía, que utilizará la basura acumulada en el Bordo Poniente.

Este proyecto, sin duda, marcará un antes y un después en el tratamiento de los desechos sólidos de la metrópoli, y se habrá ganado un lugar entre las grandes obras que no han sido de relumbrón pero que representan el corazón y las arterias de la capital: como el drenaje profundo, el Metro y el Periférico.

La planta será capaz de generar 508 gigawatts-hora, con lo que se podrán encender medio millón de luminarias e iluminar a la vez 30 edificios públicos. Pero además el ahorro equivaldrá ¡al 30 por ciento del consumo energético total de la ciudad! Y todo esto con el uso del biogás producto de los 70 millones de toneladas de basura enterrados en ese sitio.

Es un avance importantísimo en la búsqueda de sustentabilidad energética; una medida que espero se vea multiplicada en todas las entidades del país. De entrada, con los enormes problemas ambientales que padecemos, los estados circunvecinos, particularmente el Edomex e Hidalgo, debieran seguir los pasos del gobierno de Mancera en este rubro.

Y lo mismo el resto de los grandes centros urbanos y turísticos de la República, desde Guadalajara y Monterrey, hasta Cancún, Veracruz y Acapulco. Debemos transitar con rapidez hacia políticas de sustentabilidad ambiental que frenen el ritmo implacable de destrucción y resarcir a la naturaleza por lo que le hemos arrebatado.

Existe por delante mucho camino por andar, como la eliminación de bolsas de plástico en los supermercados y la prohibición del uso de popotes y vasos de plástico y unicel en hoteles y restaurantes.

Más aún: cada día que contemplamos el Valle de México nos damos cuenta de que falta mucho por hacer en materia de control ambiental. Cuando menos la mitad de las carcachas que circulan por las calles tiene placas del Estado de México y, si por fuera se ven mal, es más que evidente que su motor no puede estar bien, aunque lo descansen dos días y la Suprema Corte diga lo contrario. Algo muy irregular sucede en los centros de verificación de nuestro estado vecino.

Por otro lado, Ecatepec, Naucalpan y Tlalnepantla tienen zonas industriales que si bien generan miles de empleos son municipios altamente contaminantes; mientras que Atizapán padece de un caso agudo de deforestación, producto de la corrupción entre desarrolladores y autoridades locales.

Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad de México está poniendo el ejemplo y la iniciativa, ojalá también veamos compromiso del lado del sector privado y la ciudadanía en general.

Debemos prever que los combustibles fósiles son finitos y estar conscientes de que dañan el ambiente; mientras que las energías alternativas, como la solar y eólica, siempre estarán ahí, además de ser abundantes en nuestra tierra. Que se escuche fuerte y lejos lo que se está haciendo y vayamos por más: pongamos la basura en su lugar.

Twitter: @RudyCoen

(La razón)

Publicado por en junio 21 2017. Archivado bajo Observatorio Ambiental. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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