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CONOCER EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN SÓLO SE LOGRARÁ CON ESTUDIOS DE LARGO PLAZO

María Eugenia Gonsebatt Bonaparte, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, inició un estudio encaminado a averiguar algunos de estos efectos, aunque menciona que este tipo de resultados se deben de tomar con cautela, puesto que sólo se podrán afirmar o descartar con investigaciones de largo plazo
CDMX. México; 12 junio 2017.- La temporada de contingencias de esta primavera ha culminado, aunque sólo se registró una en Fase 1 fue histórica puesto que se prolongó por más de una semana. Si bien los parámetros con los que se miden los contaminantes han sido realizados con mayor rigor por las autoridades capitalinas y de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) en años recientes para declarar una contingencia ambiental, así como para la toma de medidas que la contrarresten, los contaminantes ambientales siguen ahí todos los días, aunque en menor medida, y podrían generar estragos en la salud de los capitalinos en el largo plazo.
Estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) buscan la vinculación entre la contaminación atmosférica con el desarrollo de padecimientos como la diabetes, e investigan los efectos neurológicos que tendría en recién nacidos.
María Eugenia Gonsebatt Bonaparte, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAMMaría Eugenia Gonsebatt Bonaparte, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, inició un estudio encaminado a averiguar algunos de estos efectos, aunque menciona que este tipo de resultados se deben de tomar con cautela, puesto que sólo se podrán afirmar o descartar con estudios de largo plazo.
La científica realiza una investigación para determinar los efectos de la contaminación ambiental en recién nacidos, mediante estudios multidisciplinarios, donde buscan asociar algunos efectos con la polución existente en la Ciudad de México.
“Tenemos que documentar estos efectos para ver en el largo plazo sus consecuencias, apenas notamos algunos, pero nos falta seguirlos en el tiempo para ver si tienen consecuencias a nivel celular y molecular, si los niños desarrollan alguna consecuencia de ello cuando sean jóvenes o adultos. Es un estudio de largo alcance, debemos de seguir casos en el tiempo”, explica en entrevista la especialista.
Sobre el tipo de investigaciones que se realizan en el INSP sobre los efectos neurológicos en neonatos debido a la contaminación atmosférica, Gonsebatt señala que aún no están confirmados, aunque hay indicadores de su factibilidad.

La respuesta de los niños y niñas fue más lenta y menos consistente en los días con niveles más altos de contaminación atmosférica. Foto: El Informador / archivo

La respuesta de los niños y niñas fue más lenta y menos consistente en los días con niveles más altos de contaminación atmosférica. Foto: El Informador / archivo

La investigadora y su equipo llevan a cabo sus estudios mediante el análisis de partículas en el ambiente, que contienen sustancias que al incorporarse al organismo desarrollan un efecto tóxico leve, pero que pueden acumularse a lo largo del tiempo. “Ese efecto es lo que estamos estudiando”.
Este tipo de partículas son las llamadas PM 2.5 y PM 10, que son partículas pequeñas que pueden ser de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen, dispersas en la atmósfera. Su diámetro es menor de 1 micras —la milésima parte de 1 milímetro— y debido a su tamaño son capaces de ingresar al sistema respiratorio del ser humano. Mientras menor sea el diámetro de estas partículas, mayor será el potencial daño en la salud.
“Las PM 2.5 y 10, las partículas finas y ultrafinas tienen consecuencias en la salud, pero no se sabe con seguridad cuál es el efecto a largo plazo. No obstante, se debe cumplir la normatividad en la Ciudad de México cuando haya una alta concentración de éstas, declarar contingencias y evitar que la gente salga a la calle y se tomen medidas para evitar mayores emisiones”.
TOXICOLOGÍA.

Al año mueren más de 20 mil personas en el país por situaciones asociadas a la contaminación del aire.. (Cortesía)La científica trabaja además en otros aspectos de la toxicología ambiental y con otro tipo de contaminantes. De acuerdo con Gonsebatt Bonaparte, la exposición laboral y ambiental a agentes tóxicos está asociada al desarrollo de enfermedades. Se estima, por ejemplo, que la mayoría de los distintos tipos de cáncer se deben a exposiciones laborales, farmacológicas o por el estilo de vida; esa exposición induce respuestas de compensación para eliminar a los agentes tóxicos y reparar el daño. “Por eso nos interesa investigar y caracterizar las respuestas compensatorias y los daños tempranos provocados por arsénico e hidrocarburos aromáticos policíclicos”. Este tipo de hidrocarburos conforman un grupo de más de 100 sustancias químicas diferentes que se forman durante la combustión incompleta del carbón, petróleo y gasolina, basuras y otras sustancias orgánicas como tabaco.
Bajo esta línea de investigación, la científica realiza la caracterización de los biomarcadores sensibles y relevantes en la determinación del daño a la salud y al ambiente por agentes tóxicos. También analiza el papel de enzimas asociadas en la modulación de las respuestas celulares al estrés por sustancias tóxicas. Junto con el análisis de polimorfismos —variación en la secuencia de un lugar determinado del ADN entre individuos de una población— para estudiar la susceptibilidad de los mexicanos en el desarrollo de cáncer de pulmón y cáncer de mama.
PERFIL. María Eugenia Gonsebatt estudió la licenciatura en biología en la Universidad de Buenos Aires y la maestría y el doctorado en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Obtuvo la medalla Gabino Barreda en ambos posgrados. Su trabajo de investigación lo inició en el Departamento de Genética del antiguo Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán y posteriormente se incorporó como investigadora adscrita al grupo de la doctora Patricia Ostrosky, en el área de Toxicología Ambiental del Instituto de Investigaciones Biomédicas.
Las contribuciones más importantes de la doctora Gonsebatt han sido el evidenciar de manera bioquímica y molecular, el daño celular inducido por arsénico en tejidos hepático y nervioso, así como el desarrollo de un modelo experimental para estudiar la modulación de la respuesta antioxidante órgano-específica.
Ha recibido diversos reconocimientos, como la medalla Sor Juana Inés de la Cruz de la UNAM y recientemente el Estímulo a la investigación médica de la Fundación Miguel Alemán Valdés.
(La Crónica de Hoy)

Publicado por en junio 12 2017. Archivado bajo 6 Principales, Ciencia y Tecnología, Nacionales. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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