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EL ADVENIMIENTO DE LA ERA DEL DESARROLLO SUSTENTABLE

Opinión de Luis Manuel Guerra

Estamos viviendo un cambio verdaderamente profundo en la humanidad: La tercera etapa de nuestra existencia en el planeta:

La primera etapa se inicia hace cuatro millones de años, cuando nos bajamos de los árboles y empezamos a caminar por las planicies de África meridional. La competencia por territorio con las otras especies de simios no humanos, más fuertes que nosotros, nos obligó a buscar otros espacios para sobrevivir. Al encontrarnos desprotegidos de la cobertura forestal, tuvimos que desarrollar habilidades manuales y motrices que nos llevaron a la invención de herramientas ejercitando y aumentando el tamaño de nuestro cerebro y a caminar erguidos para defendernos mejor de los felinos, los reptiles y de los simios que nos acechaban.

Hace diez mil años, se inicia la segunda etapa de nuestra historia, al contar con un cerebro más grande que nos permitió darnos cuenta de que podíamos guardar semillas de un año al otro para producir nuestros alimentos en el mismo sitio, sin necesidad de andar migrando de un lugar al otro. Iniciamos así la portentosa aventura de la civilización. Construimos aldeas, villorrios y la cultura.

Durante estos últimos diez mil años creamos cosmovisiones basadas en el dominio y explotación de los recursos naturales.

Hoy nos damos cuenta de que esta cosmovisión se ha agotado, que hemos puesto en riesgo la salud misma de los ecosistemas, de los cuales dependemos para nuestra supervivencia. El Cambio Climático y la acelerada destrucción de la biodiversidad nos indican que debemos cambiar el modelo de desarrollo que definió al Desarrollo Estabilizador basado únicamente en el crecimiento. Nuestro éxito biológico, el de habernos reproducido en forma asombrosa, es nuestra espada de Damocles: El planeta no puede dar los recursos para una población de más de siete mil millones de mamíferos bípedos humanos altamente demandantes de recursos como el agua, el espacio físico y los alimentos. El planeta Tierra enfrenta una crisis.

 

La tercera etapa de la humanidad, el Desarrollo Sustentable se basa en la capacidad de satisfacer las necesidades legítimas de las generaciones humanas actuales, sin poner en riesgo la satisfacción de las mismas necesidades para los que vienen después de nosotros.

Esta etapa, el Ambientalismo, o como los científicos han empezado a llamar el “Antropoceno”, se inicia en 1962 con la publicación de una novela escrita por una mujer extraordinaria, la bióloga Rachel Carson. “La primavera silenciosa” nos relata lo que sería una primavera sin aves por el uso masivo de plaguicidas que matan a sus polluelos. Ya no tendríamos los trinos de muchas especies que ahora nos anuncian la primavera. Esta obra sacudió a la sociedad norteamericana y dio origen a un movimiento social que culminó en 1970 con un evento ciudadano en Washington, D.C. que se llamó “El Día de la Tierra”. Convocado por el senador Gaylord Nelson, uno de los primeros ambientalistas, el 22 de abril de 1970 se reunieron frente al Capitolio de los Estados Unidos, más de un millón de jóvenes de escuelas secundarias y preparatorias para protestar por el deplorable estado que guardaba el medio ambiente en los Estados Unidos. Este evento provocó la expedición de las primeras leyes sobre el derecho a un aire y un agua limpia en los Estados Unidos. Siguieron muchos países europeos y la creación de las primeras agencias gubernamentales como la Environmental Protection Agency (EPA) nortreamericana y el Umwelt Bundesamt (UBA) en Alemania. México creó en 1972 la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambienta dentro de la Secretaría de Salud. Fue tal el impacto de este movimiento ciudadano en todo el mundo, que la Organización de las Naciones Unidas convocó el 5 de junio de 1972 en Estocolmo, Suecia, a la Primera Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente. Es en esta reunión de países, que otra mujer extraordinaria, Indira Gandhi, primera ministra de la India, acuñó públicamente el término “Desarrollo Sustentable”, refriéndose a un nuevo modelo económico que nos permita a las generaciones actuales satisfacer nuestras necesidades legítimas (vivienda digna, acceso a sistemas de salud eficientes, educación útil, empleo justo), sin poner en riesgo la satisfacción de las necesidades de las generaciones por nacer. El cuidado del medio ambiente se convirtió por primera vez en una prioridad para la raza humana. Veinte años después, en junio de 1992, las Naciones Unidas convocaron a la segunda gran Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, en donde se reconoció la gravedad del Cambio Climático y de la rápida disminución de la biodiversidad. Se crearon las Convenciones Marco sobre Cambio Climático y Biodiversidad, derivando la primera en el Protocolo de Kioto en 1997, que establece la obligación de disminuir las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero que están calentando peligrosamente nuestra atmósfera. Dentro de un mes, en junio del 2012, los gobiernos del mundo se volverán a reunir en la cumbre Río +20 para lograr los acuerdos que nos permitan garantizarnos un futuro. Es la vida humana la que está en juego. De nosotros depende que esta tercera era de la humanidad, bautizada ya “El Antropoceno” por los científicos, no sea la última.

(La Crónica)

 

Publicado por Agustín en mayo 5 2012. Archivado bajo Observatorio Ambiental. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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