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CAPITALINOS REALIZAN “DÍA DE CAMPO” EN VIADUCTO
Como parte de los festejos del Día de la Tierra, habitantes de la Condesa, Roma, Valle y Narvarte, así como académicos, biólogos y ambientalistas, “tomaron” el camellón central de la vialidad
MÉXICO, D.F. 23 abril 2012.- La joven Alejandra preparó todo para su día de campo: playera de flores, un pequeño short, una canasta de mimbre con frutas y galletas saladas y envases con agua natural; pero esta vez, su picnic no estuvo rodeado por el aire fresco del Ajusco o La Marquesa, sino por el sonido de automóviles, pitazos de los agentes de Tránsito y el cláxon del Metrobús: así se vivió el primer picnic ribereño en la avenida Viaducto Río de la Piedad.
A bordo de bicicletas retro, patinetas o a pie, más de 80 habitantes de las colonias Condesa, Roma, Valle y Narvarte, así como académicos, biólogos y ambientalistas, “tomaron” el camellón central del viaducto –ubicada entre dos carriles viales- para recrear el objetivo del proyecto “Regenerando el Río de la Piedad”: dejar que este cauce corra al aire libre y mantenga vivo su ecosistema.
“Estamos planteando la regeneración urbana de la ciudad partiendo del Río de la Piedad, para buscar que la gente se reconecte con este lugar. Queremos que los capitalinos se den cuenta que estamos en un lugar hermoso y debemos actuar en consecuencia para recuperarlo”, explicó Elías Cattán, organizador del Picnic Ribereño.
Cerca de Elías, a través de tres hoyos abiertos sobre un área pavimentada del camellón, se podía observar el correr del río de la Piedad, entubado en 1952 para convertirse en la avenida Viaducto Miguel Alemán.
El proyecto, diseñado desde 2011 por los grupos Taller 13, La Cuadra, Biológica Urbana, Factor Eficiencia y Cultiva Ciudad, busca desenterrar el Río de la Piedad y otros 44 cauces que corren por el Valle de México para que, a su alrededor, se construya un parque lineal.
El diseño propone, para cada lado del viaducto, dos carriles para para vehículos particulares, uno para transporte público, otro para ciclo vías y un corredor para peatones.
También incluye un nuevo diseño del sistema de aguas, para que la Ciudad de México pueda utilizar toda el agua que capta por las lluvias y que, según el plan, puede abastecer a 30 millones de personas.
“Aquí estamos encima del Río de la Piedad que es un río enfermo porque la gente ha depositado en él sus residuos sin saber que toda esta agua puede servir para abastecer a la ciudad”, destacó Delfín Montañana, director de la empresa Biológica Urbana. “El problema es que la gente no lo valora porque no lo ve”.
El costo de “desenterrar” el Río de la Piedad desde Cuajimalpa hasta el aeropuerto requiere una inversión de mil a dos mil millones de pesos. Según sus promotores, este costo es menor a las inversiones que el gobierno federal y el Distrito Federal necesitarán en los próximos años para traer agua de las cuencas del Lerma y el Cutzamala.
Además, Montañana explicó que el actual esquema de distribución de agua provoca desigualdad en el abasto, ya que sólo un porcentaje menor de capitalinos gozan del servicio de agua las 24 horas mientras que otros carecen de ello.
“Si seguimos a este paso, la realidad es que el Distrito Federal podría convertirse en uno de los mayores ecocidios a nivel global, ya que sólo nos queda el diez por ciento del sistema lacustre en la ciudad”, advirtió.
En tanto, Alejandra y los demás participantes del picnic disfrutaban del sol mientras comían ensalada y agua de limón con menta y escuchaban los cánticos religiosos de seguidores Krishnas que llegaron repentinamente.
(Milenio Diario)







